EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

lunes, 23 de marzo de 2015

Mexico SA

México SA
Discurso y realidad
Ahora, Peñalandia
Delicado entorno
Carlos Fernández-Vega
Foto
Condiciones de pobreza en un hogar de la Huasteca hidalguenseFoto Cristina Rodríguez
C
ontrario, como siempre, a la cruda realidad del país, el discurso oficial machaconamente presume un México maravilloso y pujante, con un gobierno mágico que todo lo resuelve con saliva. Los heroicos habitantes de esta nación ya sufrieron Salinaslandia, Zedillolandia, Foxilandia y Calderolandia, donde todo se prometió, nada se cumplió y el país se hundió gobierno tras gobierno. Ahora padecen Peñalandia.
Si fuera por el discurso y las promesas de campaña, a estas alturas México sería el paraíso terrenal y sus habitantes la envidia de los noruegos, pero la magia es para la tele y la realidad para los demás. Consumido 38 por ciento de su mandato sexenal, Enrique Peña Nieto no picha ni cacha ni deja batear, como dicen los clásicos de la pelota caliente, y a 28 meses de distancia quien desde su toma de posesión prometió resultados tangibles sólo ha oscurecido, aún más, el panorama económico y social, con todo y la aprobación de su paquete de reformas.
Como bien apunta el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), es delicado el entorno económico en el comienzo de 2015, porque si bien las presiones del precio del petróleo, la depreciación del tipo de cambio, el proteccionismo comercial de Estados Unidos y la volatilidad financiera ante la inminente alza en tasas por parte de la Reserva Federal son aparentemente efectos coyunturales, la desaceleración del crecimiento económico mexicano, la precarización de su mercado laboral y la necesidad de realizar un ajuste presupuestal significativo, muestran desafíos que han estado presentes de manera estructural durante las últimas décadas.
Las primeras cifras de la economía mexicana para este 2015 confirman un complejo inicio de año. La actividad industrial solamente creció 0.3 por ciento en enero con respecto al mismo mes de 2014, un resultado que se encuentra alineado con la moderación de las exportaciones de manufacturas y con la tendencia a la baja que su capacidad utilizada había manifestado desde finales del año anterior. El resultado directo es una moderación del ciclo industrial nacional y por lo tanto un freno adicional para el desempeño de la economía. De hecho, para el primer mes del año se tiene que el ciclo ya se encuentra por debajo de su capacidad potencial.
Lo anterior, advierte el IDIC, no constituye un hecho aislado; el problema se profundiza cuando el reporte de la Reserva Federal de Estados Unidos correspondiente a febrero muestra que las manufacturas estadunidenses han ligado su tercer descenso consecutivo, básicamente por la caída en la fabricación de autos y de bienes. Un aspecto que no se puede olvidar es que el ciclo de la actividad industrial de México y Estados Unidos tiene una correlación positiva de 94 por ciento y la de fabricación de equipo de transporte 70 por ciento. Por tanto, es evidente que la desaceleración del vecino del norte tendrá un efecto sobre la evolución de su contraparte en México.
El bajo desempeño productivo se ha reflejado en la menor captación tributaria del gobierno federal, particularmente en lo que se refiere al impuesto sobre la renta. Dicho resultado se ha conjuntado con la caída en el precio del petróleo, situación que provocó un primer recorte al gasto de gobierno por 124 mil millones. Además, ya se anunció la aplicación de un nuevo ajuste presupuestal para 2016. La contracción del gasto gubernamental no fomenta el crecimiento económico, particularmente cuando la mitad del mismo se aplicó a Pemex, CFE y a Comunicaciones y Transportes, los motores de la inversión pública.
Un problema adicional que existe para la inversión es el escenario de un incremento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos. Su aumento, cada vez más cercano, ha causado alta volatilidad en el tipo de cambio, indicando la salida de capitales del país y la mayor demanda de dólares. La magnitud de esto último provocó una depreciación histórica de peso, llevándolo a casi 16 por dólar.
El impacto por la pérdida de valor del peso mexicano propició que la autoridad económica tuviera que intervenir para frenar la caída. La subasta diaria por más de 52 millones de dólares, prácticamente sin restricciones, es con la idea dealiviar las presiones que enfrenta nuestra alicaída moneda. Aun si la medida tiene éxito, apunta el IDIC,las consecuencias de la depreciación ya se encuentran inmersas en la economía mexicana, importadores y deudores en dólares deben pagar más pesos por cada dólar. Esta situación no ayuda a una economía que tiene un elevado déficit comercial.
Un primer acercamiento pudiera indicar que el déficit comercial de México fue inferior a 3 mil millones de dólares durante 2014, la verdadera dimensión de problema salta a la luz cuando se contempla que sin contabilizar las exportaciones e importaciones petroleras el déficit superó los 45 mil millones de dólares. En 2013 dicho desequilibrio fue mayor a 50 mil millones, algo que muestra la debilidad del comercio exterior mexicano. Evidentemente que si el déficit comercial se mantiene para este año, si el tipo de cambio no disminuye por debajo de los 15 pesos por dólar y las exportaciones petroleras continúan su tendencia a la baja, la economía nacional deberá pagar más al exterior por su desequilibrio comercial.
Ello implicará fuertes presiones para que las empresas trasladen parte de estos costos a los consumidores, de otra manera su rentabilidad disminuirá. En cualquiera de los dos escenarios el resultado es inquietante, uno se llama menor inversión y crecimiento, el otro inflación. De persistir la volatilidad, y de no funcionar la subasta de dólares, el siguiente elemento de control sobre el tipo de cambio es un incremento en las tasas de interés domésticas. Con ello el costo del financiamiento para el sector privado aumentaría, frenando la economía.
Si bien existen algunos aspectos positivos, como el registro de trabajadores ante el IMSS (aunque con salarios cada día más bajos), no se puede subestimar el mensaje de la desaceleración económica, señala el IDIC, pues el costo de hacerlo puede ser elevado, particularmente para una sociedad donde el número de pobres se incrementó 15 millones durante el periodo 2006-2012 (Calderolandia), justamente cuando se minimizó el desafío que el país enfrentaría.
Las rebanadas del pastel
Por cortesía de Luis Videgaray, va el chiste de la semana: la adquisición de la casa en Malinalco la hice no solamente con todo apego a la legalidad, sino de manera honesta y transparente.
Twitter: @cafevega


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