EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

jueves, 26 de marzo de 2015

Ingresos y egresos publicos en 2016

Ingresos y egresos públicos en 2016
Orlando Delgado Selley
E
l panorama para 2016 es complicado. Primero, la reducción del precio del petróleo se mantendrá lo que impactará duramente las finanzas públicas, ya que no se contará con coberturas que puedan resarcir parte de las pérdidas, como hemos tenido este año. Segundo, la evolución esperada de las tasas de interés en Estados Unidos es hacia incrementos a partir del segundo semestre de este año que se acelerarán en 2016. Tercero, la apreciación del dólar frente a muchas monedas es altamente posible que se sostenga y que eventualmente se consoliden nuevas paridades. Consecuentemente, las finanzas públicas se verán seriamente afectadas.
La respuesta gubernamental en 2015 fue un ajuste al gasto público equivalente a 0.7 por ciento del PIB, declarada por Videgaray como preventiva. Su propósito fundamental fue asegurar que este [difícil] entorno financiero internacional no ponga en riesgo la credibilidad de las finanzas públicas (El Financiero, 23/3/15, p.18). La respuesta gubernamental para 2016 ya no sólo será para mantener la credibilidad. Tomarán medidas ante la sensible reducción de los ingresos del gobierno. Su planteo es que cambiarán la manera de presupuestar. Partirán de estimaciones sobre la evolución de variables claves, como precio del petróleo, volumen de exportación de crudo, paridad peso-dólar, tasas de interés, entre otras.
De entrada han resuelto que en los ingresos tributarios no habrá variaciones. De modo que actuarán reduciendo el gasto público. Lo nuevo será que presupuestarán con base cero, es decir, se proponen romper con las determinaciones inerciales que dominan el porcentaje mayor de los egresos públicos. Su planteo es que se hará una revisión completa de programas de gasto y de estructuras gubernamentales, en la que respetarán el gasto al que están obligados jurídicamente, como pensiones y el pago de amortizaciones e intereses de la deuda pública. El resto del gasto, que incluye remuneraciones a los trabajadores al servicio del Estado, inversiones públicas, programas de asistencia social, etcétera, será sometido a un análisis. Videgaray advierte que hay que atreverse a revisiones serias.
Aunque es evidente que el margen de maniobra presupuestal es estrecho, la tesis que propone es que habrá que replantear programas de gasto que ellos consideran regresivos, junto con programas que duplican el apoyo a beneficiarios. El concepto de regresividad es preciso: se destinan más recursos a los grupos de población con mayores ingresos que a los que tienen menores ingresos. Nadie duda que los programas de gasto gubernamental debieran ser progresivos, es decir, beneficiar más a los que menos tienen. Si se hace lo contrario es menester corregirlo. El problema no es plantearlo, sino revisar lo que es efectivamente progresivo y regresivo.
En el mismo número de El Financiero en el que se publica la entrevista con Videgaray, el director editorial de ese este diario se pregunta si habrá una revolución presupuestal. Aunque declara su escepticismo, propone ideas que efectivamente revolucionarían el presupuesto de egresos de 2016. Sin considerar su propuesta de modificar la tasa cero del IVA a alimentos porque el gobierno federal ha descartado cualquier modificación tributaria, sugiere modificar subsidios al consumo de electricidad doméstica, a la educación superior, a los sistemas de pensionamiento de trabajadores de empresas estatales que tienen particularidades y a prestaciones especiales de los sindicatos del sector público por sus contenidos regresivos.
No se trata de un planteamiento del secretario de Hacienda, pero es obvio que abierta la discusión habrá voces de este estilo. Nada se hará, sin embargo, hasta conocer los resultados del próximo proceso electoral. Si la correlación de fuerzas se altera a favor de las distintas fuerzas opositoras al régimen priísta, los cambios serán poco trascendentes. Si ocurre que se fortalece el bloque gobernante, ya sea porque el PRI no retrocede lo esperado o porque su retroceso es compensado por el avance del Verde, el presupuesto base cero provocará importantes descalabros.


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