EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Mexico, el reino de la basura

México, el reino de la basura
E
l pasado 17 de diciembre, la reportera Laura Poy Solano ofreció un desalentador panorama sobre la basura en México. Reveló, entre otras cosas, que cada día se generan poco más de 100 mil toneladas (53.1 millones al año) y apenas se recolecta 84 por ciento. En promedio, cada día se producen 1.2 kilogramos de basura. Según Laura, tan elevada cantidad de basura se debe al incremento de la población urbana, a los cambios en los patrones de consumo, al desarrollo industrial y los avances tecnológicos.
En paralelo, no existen efectivos programas oficiales que alienten la generación de menos desechos en los hogares, la industria y el comercio. Y es que la basura se compone de bienes que cuestan al país en recursos de toda índole y, además, ocasiona severos daños al ambiente y la salud pública, pues los desechos se localizan en las ciudades y en los poblados más aislados, en las cuencas hidrográficas que las llevan al mar y la zona costera.
Desde hace 40 años diversos especialistas y el gobierno han estudiado el problema. El primer trabajo sobre el tema data de 1981 gracias a una colaboración entre la Universidad de Arizona en Tucson y el Centro de Ecodesarrollo de México. La idea fue del doctor William Rathje, pionero de esos estudios en el mundo. Conjuntamente investigamos la basura que tiraban Ciudad de México y otras de Estados Unidos. Los frutos de esa colaboración se divulgaron en dos libros: La basura, consumo y desperdicio en el Distrito Federal, escrito conjuntamente con el doctor David Phillips. Lo patrocinó el Instituto Nacional del Consumidor, cuando lo dirigia Enrique Rubio; y Los demonios del consumo: basura y contaminación, donde, junto con Gerardo Bernache y William Rathje, mostramos los daños que decenas de productos empleados en el hogar ocasionan a la salud y el ambiente. Además, una exposición que organicé con el promotor cultural Felipe Ehrenberg en la segunda sección del bosque de Chapultepec (la llamé Cuando la basura nos alcance) permitió que 500 mil visitantes se dieran cuenta del problema que significaba en la ciudad y el país en general.
Gerardo Bernache, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, sede Guadalajara, lleva años analizando la basura de dicha ciudad y su área conurbada. Gracias a la colaboración que ha logrado con otros especialistas sabemos lo que pasa en otras urbes del país. Sus investigaciones y propuestas para solucionar el problema tienen la ventaja de que pueden aplicarse en todo México. Pero las ignoran las autoridades. Por su parte, Héctor Castillo Bertier ha documentado el quehacer de los pepenadores, quienes rescatan de la basura todo lo que puede reciclarse o reutilizarse.
En todos los trabajos realizados por especialistas y organismos gubernamentales se advierte la necesidad de resolver el problema con sistemas productivos menos generadores de desechos, con la utilización en los hogares de hasta el último gramo de comida en buen estado (hoy se tira en promedio 10 por ciento de la que adquiere cada familia), con procesos de reciclaje modernos, y enviando lo demás a rellenos sanitarios que cumplan con las normas internacionales en la materia, o creando abono en hogares o sitios especiales.
Desde hace décadas el Poder Legislativo y las instancias oficiales aprueban medidas muy claras sobre el manejo adecuado y la correcta disposición final de la basura de los hogares y las actividades económicas. La realidad muestra que se cumplen en mínima parte. Mención especial merece el confinamiento de los residuos peligrosos provenientes de la industria. México no dispone todavía de suficientes. Y cuando los ha querido establecer recibe el justo rechazo ciudadano, como en General Cepeda, Coahuila, y en Guadalcazar, San Luis Potosí. Una vez más, se ignoran las normas oficiales sobre la materia.
El nuevo gobierno todavía no informa sobre su política para reducir la generación de desechos en los hogares y la industria, para reciclarlos, reutilizarlos al máximo. No necesita inventar el agua tibia. Sólo se requiere hacer cumplir la legislación vigente en la materia.

Rescate bancario, barril sin fondo

Rescate bancario: barril sin fondo
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uando el gobierno de Ernesto Zedillo decidió encarar la quiebra del sistema bancario, reprivatizado por su antecesor Carlos Salinas de Gortari, mediante la conversión de los pasivos de bancos y empresas en deuda pública, se dijo que en 20 años habrían sido cubiertos tanto el monto original como sus intereses.
Transcurridas más de dos décadas del colosal fraude a los ciudadanos, no sólo no se ha cubierto el saldo, sino que entre los años 2000 y 2016, éste creció 67 por ciento, a pesar de que en ese periodo se destinaron a tal propósito 2 billones 88 mil 947 millones 742 mil 271 pesos del erario; es decir, 3.4 veces más que el saldo de 601 mil 341 millones de pesos vigente en 1999.
El crecimiento referido se refleja en el impacto del rescate bancario sobre las finanzas públicas: debido, ante todo, al incremento en las tasas de interés, el año entrante el costo de esta deuda pasará de 39 mil 641.7 millones de pesos desembolsados en 2018, a 51 mil 345.2 millones: un incremento de 29.5 por ciento en términos reales. La cantidad aisgnada supone 0.2 por ciento del producto interno bruto y casi uno por ciento del Presupuesto de Egresos aprobado para 2019.
Debe recordarse que a partir del canje de los pagarés del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) por los bonos de protección al ahorro en 2004, la refinanciación de la deuda quedó en manos de las mismas instituciones financieras que son beneficiarias de ella. Es decir, los bancos que reciben las transferencias realizadas, so pretexto de proteger a los ahorradores, cobran también los intereses producidos por los bonos gubernamentales emitidos para financiar el rescate, lo que supone un doble negocio para las entidades referidas, a la vez que un doble quebranto para la nación. Si se considera la magnitud de los montos transferidos a la banca privada, queda claro que en los hechos el pago del rescate y sus intereses ha supuesto una hipoteca para la economía mexicana y una renuncia a la inversión con un sentido social y productivo.
Es evidente que no se pueden hacer estimaciones contrafactuales, pero es imposible pasar por alto que hoy la realidad de millones de mexicanos podría ser sustancialmente mejor si el dinero público arrojado al barril sin fondo del rescate de la banca se hubiera canalizado a otros propósitos.
Tanto por su ilegitimidad de origen como por la absoluta imposibilidad práctica de cubrir el pasivo derivado del rescate bancario, es imperativo poner punto final a los lesivos pagos que año con año se realizan a expensas del desarrollo nacional y de las muchas y urgentes necesidades de los ciudadanos. La jornada

Las victorias del EZLN

Las victorias del EZLN
N
o son lo mismo Los tres mosqueteros, diría el chiste, que 25 años después. Desde luego que no. Si lo fueran, qué sentido tendría conmemorar un cuarto de siglo del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Su pura acción el Año Nuevo de 1994, suicida como parecía, de un solo disparo (la formidable Declaración de la Selva Lacandona) dio en múltiples blancos, más de los esperados. En pocas horas echó a andar un nuevo ciclo histórico a escala regional y nacional con repercusiones mundiales. Venido del rincón más olvidado de la patria, pocas veces un escopetazo solitario dio vida a tantas cosas importantes.
Puso a Chiapas en el mapa, se decía. Más bien puso al mundo en el mapa de Chiapas. También puso en duda un montón de cosas, desde la pertinencia del reloj único occidental hasta la insensatez económica que coronaba el Tratado de Libre Comercio con América del Norte estrenado esa misma madrugada. El torpedo zapatista pegó en la línea de flotación del gobierno mexicano, que en minutos perdió el aura de invencible y tuvo que apechugar con la revuelta.
Para las comunidades de las montañas de Chiapas significó un paso adelante en su propia historia, la conquista de la autonomía (no llamada así entonces), la dignificación de su democracia interna y el derecho a la palabra. En vez de morir, bailaron. Recuperaron las tierras de la selva y cimentaron un futuro sólido que 25 años después es un hecho consumado. A despecho de que los reflectores la mantienen fuera del radar, la experiencia zapatista, la cotidiana y real, de por sí acontece fuera del espectáculo y la actualidad noticiosa. El movimiento rebelde, clandestino de origen e interiorizado por la paciencia y la experiencia de los pueblos, materializa el renacer intuido por Guillermo Bonfil en México profundo.Cumplió con ser el despertador mexicano.
Si para México significó el contundente rechazo campesino a la traición agraria del gobierno salinista formalizada en 1992, para el mundo encarnó la primera movilización contra la dictadura de los mercados, creó un discurso fresco para la izquierda sin brújula y fecundó las inminentes resistencias globales contra el monopolio del poder económico mundializado. Fue el primer movimiento social en tener a su disposición las armas de la red y sus redes, y aprovecharlas ampliamente.
Impuso la cuestión indígena en el tablero político y el debate sigue vivo más allá de este 2018, como constatamos diariamente. El tiempo reveló que para los propios pueblos originarios el despertador había sonado justo a tiempo, las generaciones en curso y las venideras se concebirían de otra forma, señaladamente las mujeres, encontraron que con organización y conciencia limpia todo es posible para conseguir las exigencias más hondas. ¿Quién no suscribiría las 13 demandas zapatistas? Un cuarto de siglo después, a despecho de las diferencias ideológicas y prácticas, no hay un solo pueblo indígena de México que no esté en deuda con los rebeldes.
Para los pueblos originarios significa lo más cercano a una revolución suya que han tenido a escala política, mental y humana. A los pueblos zapatistas la rebelión, lejos de matarlos, les garantizó mejor vida y el precioso derecho a gobernarse. Pasan los años y no dejamos de ver a sus juventudes fluir, incesantes y renovadas, caudal que son de un río auténtico que junta las aguas al descender de la montaña. Heráclito diría que el río nunca es el mismo. Pero es río siempre.
El zapatismo enseñó a los mexicanos que presidente se escribe con p minúscula y se le puede desconocer con justicia, declarle la guerra con legitimidad, denunciar sus crímenes con toda razón. El Estado desnudó su pequeñez moral al desconocer su firma en los Acuerdos de San Andrés, y los zapatistas los hicieron ley en sus territorios. La creación de las juntas de buen gobierno consolidó la única aternativa viable hasta ahora de gobierno en el país.
Hay más victorias pero se acabó el espacio. Los desafíos del despertar indígena seguirán vigentes aunque el Estado diga transformarse. La deuda histórica de la Nación con los pueblos originarios no se pagará negando que el indigenismo ha muerto, que la limosna es un insulto, que la megalomanía desarrollista del Estado inexorablemente pasa por el despojo y que los pueblos habrán de ser sujetos de derecho.

American Curios

American curios
Luces
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▲ Imagen del 12 de mayo de 2018 en la escalinata del Palais des Festivals, en Cannes, Francia, donde 82 profesionales denunciaron la desigualdad de género que impera en la industria cinematográfica, protesta que se desprendió del movimiento #MeToo, que surgió para denunciar a hombres poderosos por hostigamiento sexual.Foto Ap
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odos aquí están haciendo sus resúmenes de 2018, y casi todos (descartando a la derecha cavernícola que parece estar en un viaje alucinógeno que podría llamarse más bien Alicia en el País de los Horrores) concluyen que ha sido uno de los peores años; lleno de crueldad, mediocridad, asaltos oficiales contra críticas, reveses en política social y en relaciones internacionales, todo girando en torno al bufón peligroso en la Casa Blanca y a sus aliados y cómplices.
Pero desde los tiempos más antiguos, siempre se ha dicho que justo en las épocas más oscuras, brota la nueva luz. De hecho, fue uno de los años con más sorpresas, más resistencia y rebelión. Tal vez fue el año que marca el fin de la oscuridad que nosotros, como periodistas, hemos sido obligados a documentar cada día.
Hay otro resumen que se puede hacer: el de un año de oposición, resistencia y rebelión en Estados Unidos. Éste tendría que incluir, entre tantas otras cosas, estos elementos:
La Marcha por Nuestras Vidas: un movimiento que nació de la masacre en una preparatoria en Parkland, Florida, encabezada por estudiantes sobrevivientes que cambió la narrativa sobre la violencia armada en este país y que sigue haciendo temblar a las cúpulas. Su primera expresión nacional fue en marzo con cientos de miles marchando por la capital.
Rojo por la Educación: decenas de miles de maestros realizaron una ola de acciones sin precedente en defensa de la educación pública en algunos de los estados más conservadores del país este año, con paros ilegales en Virginia del Oeste, Oklahoma y Arizona, y con otras acciones en Colorado, Kansas, Kentucky y ahora en Los Ángeles.
El movimiento #MeToo continuó por segundo año derrotando la impunidad de hombres poderosos en varias ramas por sus actos de abuso y hostigamiento sexual, ahora provocando temor entre los que antes se sentían intocables.
Movimientos laborales marcaron triunfos sorprendentes en medio de un clima antitrabajador, entre ellos, miles de agremiados hoteleros en varias ciudades en la cadena Marriott; unos 60 mil trabajadores de comida rápida de Nueva York verán duplicado su salario gracias a la campaña nacional de Lucha por $15; trabajadores lecheros inmigrantes en granjas en Vermont que proveen a la empresa de helados Ben & Jerry’s lograron firmar el primer acuerdo para mejorar sus condiciones laborales empleando el modelo, y gozando del asesoramiento, de la Coalición de Trabajadores de Immokalee en Florida.
El abanico de fuerzas que contribuyeron al triunfo de los opositores del régimen de Trump en las elecciones intermedias, enviando al elenco mas diverso de la historia al Congreso, incluyendo más de 100 mujeres –un récord– entre ellas las primeras musulmanas, dos indígenas, junto con inmigrantes o sus hijas. El llamado caucus progresista –agrupación de legisladores– se amplió de unos 78 a unos 96, cifra nunca antes alcanzada (su copresidente es el diputado Raul Grijalva, de origen mexicano).
La Campaña de los Pobres, que revivió la última campaña del reverendo Martin Luther King hace 50 años, está impulsando foros, reuniones y acciones de desobediencia civil por todo el país al identificar, como lo hizo King al final de su vida, el racismo, la injusticia económica y el militarismo como los enemigos de la democracia estadunidense.
Las múltiples organizaciones, esfuerzos, proyectos y expresiones solidarias que brotaron por todo el país en defensa de los inmigrantes, de los niños separados de sus padres y de los refugiados buscando asilo.
Nuevas corrientes del movimiento ambiental como el Movimiento Sunrise, fundado y encabezado por jóvenes que se identifican como la generación que serán testigos de la devastación planetaria que la comunidad científica pronostica sin un cambio dramático en las políticas actuales, y que vinculan ese tema con el sistema económico y social, y por ello promueven un New Deal Verde.
Son algunas de las luces que alumbraran 2019 y son la razón por la cual uno puede desear, de manera sincera, en medio de tanta oscuridad de este lado de la frontera, un feliz Año Nuevo para todos.

Mexico SA

México SA
Ajuste fiscal en la frontera // Gobernadores: a pedalear
A
partir del primer minuto del nuevo año los habitantes de la franja fronteriza norte del país pagarán la mitad (de 16 se reduce a 8 por ciento) del impuesto al valor agregado (IVA) y una tasa de 20 por ciento de impuesto sobre la renta (ISR), amén de que en esa zona el precio de la gasolina se homologará al de Estados Unidos y el salario mínimo aumentará a 174 pesos diarios, contra 102 en el resto de la República.
De entrada, el bajón fiscal pretende estimular la actividad económica en aquella región, aumentar la generación de empleo formal y mejorar el ingreso de muchos mexicanos que laboran en la zona fronteriza con Estados Unidos. Por el lado del precio de la gasolina, ahora los consumidores nacionales pagan 1.01 dólares por litro, contra 70 centavos en el vecino país.
El presidente López Obrador firmó el decreto respectivo durante su gira de trabajo por Nuevo León, durante la cual la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, afirmó que los gobernadores tienen que aprender a cobrar impuestos, porque no es correcto que se hable de recursos y que ellos crean que del gobierno federal puede salir todo.
Tal señalamiento no es menor, porque los gobernadores siempre se quejan de que los recursos no les alcanzan, pero, cómodos que son, se limitan a extender la mano y el costo político de cobrar impuestos simple y sencillamente lo trasladan al centro. Y el problema se agudiza, porque los virreyes gastan los dineros (o se los embolsan) discrecionalmente, es decir, en todo menos para lo que fueron aprobados por la Cámara de Diputados.
La historia es conocida, pues de siempre los estados y municipios del país han obtenido el grueso de sus ingresos presupuestales del propio gobierno federal, y si éste recorta su presupuesto, entonces ¿cómo se mantendrán las finanzas estatales y municipales?
Un análisis de la Cámara de Diputados ayuda a entender de qué se trata y de qué tamaño es el problema. En 2015, los estados financieramente más dependientes del centro fueron San Luis Potosí y Durango, en los que 93 centavos de cada peso, en cada caso, de sus ingresos brutos totales provienen del presupuesto federal. No muy lejos están Guerrero, con 92; Puebla y Michoacán, 91, y Oaxaca, Chiapas, Guanajuato y Baja California sur, 90.
Las entidades que se citan no son la excepción. De hecho, la Cámara de Diputados detalla que en realidad esa es la norma en los 32 estados de la República. La que registra la menor dependencia del centro es Ciudad de México, en la que 53 por ciento de sus ingresos brutos totales provienen del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Ninguna de las 32 entidades de la Federación, ni de los cerca de 2 mil 500 municipios de la República, es autosuficiente en ingresos públicos. Además de Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco son los estados que presumen la mayor fortaleza financiera de la República, pero en los hechos las últimas dos son tan dependientes del centro como las demás: 69 y 85 por ciento de sus ingresos brutos totales, respectivamente, provienen del centro.
Dieciséis estados registran una dependencia financiera del centro, que oscila entre 80 y 89 por ciento. Aguascalientes e Hidalgo (88 por ciento de sus respectivos ingresos brutos totales provienen del Presupuesto de Egresos de la Federación); Querétaro, Colima y Tabasco (87, en cada caso); Yucatán, Tamaulipas y Sinaloa (86 cada uno), y Sonora, Coahuila y Morelos (85). Otra tanda va de 69 (Veracruz) a 79 por ciento (Zacatecas).
Y por el lado municipal, los de mayor dependencia financiera son los tlaxcaltecas, con 88 centavos de cada peso, seguidos por tamaulipecos (87 por ciento), guerrerenses e hidalguenses (84); chiapanecos y yucatecos (83 por ciento), veracruzanos (81) y campechanos (80).
Entonces, los cómodos gobernadores deben ponerse a pedalear.
Las rebanadas del pastel
México SA toma unos días de asueto, pero nos rencontramos el próximo 8 de enero. En vía de mientras, un fuerte abrazo y feliz año. ¡Salud!
Twitter: @cafevega

Como transformar sin violencia

Cómo transformar sin violencia
¿C
ómo transformar sin violencia la transformación que se va convirtiendo en amenaza?
Para el gobernador Murat, de innegable estirpe priísta, el presidente López Obrador hará por Oaxaca más de lo que se ha hecho en los últimos cien años (Noticias, 20/12/18). Anuncia, pues, que la Revolución al fin hará justicia a la pobre Oaxaca; recibirá lo que le falte de la Tercera Transformación y además le caerá encima la Cuarta, cuando se realice en el Istmo de Tehuantepec el viejo sueño de Porfirio Díaz.
López Obrador criticó abucheos a Murat. “Exijo respeto a las autoridades –señaló. Ya chole con los pleitos, ¡ya!... Pasó la campaña; es tiempo de reconciliación” (Noticias, 24/12/18). El Corredor Multimodal Interocéanico va porque va, subrayó el mandatario, aunque no se hará nada sin consultar a las comunidades (La Jornada 24/12/18), ¿Cómo se resolverá esto? Muchos ya dijeron que no va…
Los anuncios del Presidente fueron muy celebrados. En los pueblos indios todas las personas de más de 65 años recibirán el doble de pensión y todos los jóvenes becas como aprendices o estudiantes. Se cumplirán así los propósitos de este diseño del Banco Mundial: individualizar lo comunal y educar en el consumo, ampliando el mercado interno.
Productores y empresarios también están contentos: habrá buen precio de garantía para maíz y frijol. Se intensificará así el turismo de granos, exportando lo que se produce en Oaxaca e importando de Sinaloa y Sonora lo que comen los oaxaqueños. La doble operación está en la lista de planes para el renovado puerto de Salina Cruz: exportar azúcar, polietileno y mármol e importar sal, trigo y minerales para las cementeras locales (La Jornada, 24/12/18).
Como dijo en su momento el general Cárdenas, a quien tanto admira AMLO, no se trata de indigenizar México, sino de mexicanizar a los indios. El desarrollo del sureste, el que podrá finalmente desindianizar a sus indios, empezará por encementar a los pueblos: se entregaron cheques para 50 de las 188 cabeceras municipales oaxaqueñas que construirán sus caminos con cemento hidráulico. Más cemento se usará en el libramiento de Matías Romero y en carreteras y autopistas.
Los intelectuales orgánicos del nuevo régimen celebran continuamente el triunfo de la lucha que empezaron desde adolescentes. En 2018 se habría dado el primer paso de una transformación esperada por mucho tiempo. Dicen que pugnaron siempre por la desaparición del sistema dominante y que lo conseguirá la Cuarta Transformación, pero no quieren que ésta sea definida o calificada dogmáticamente, con ideologías obsoletas. Para ellos, el sur profundo no rechaza el capitalismo; lo que quiere es abrirse al capitalismo norteño, donde los infiernos sociales se compensan porque hay empleo y la ilusión de un futuro mejor. Saben de los riesgos del Tren Maya, pero consideran que bastarán algunos controles para que lo aprovechen pequeñas empresas de turismo alternativo y se respete el ambiente.
En su canción, los chalecos amarillos dicen que hubo un tiempo en que creyeron como idiotas la promesa de que en el régimen dominante podría haber justicia, igualdad y fraternidad. Pero despertaron; no aceptan ya capitalismo, patriarcado o sistema de representación.
Tal promesa no tenía el mismo eco entre nosotros. Desconfiamos siempre de lo que llamaban democracia, de sus procedimientos y de sus resultados. Las desastrosas experiencias de los gobiernos progresistas de Sudamérica, que usaron el mismo discurso desarrollista de la Cuarta Transformación para justificar su matrimonio con el capital, fortalecieron nuestro antiguo rechazo de todas las formas de patriarcado capitalista.
La lucha de los pueblos, la que se libra desde abajo, la que se basa en la dignidad, sabe bien que no hay acomodo posible con un régimen cuya fiebre autodestructiva arrasa todo a su paso. Su camino es muy otro. Lo marcan jóvenes que defienden vida y territorio desde la comunidad, como los de Ixhuatán, en el Istmo, que sembraron paz al plantar los cuerpos de sus compañeros asesinados el 16 de diciembre. Nada le piden a los gobiernos. Se saben en medio de la inmensa violencia que anticipa grandes desarrollos. Están decididos a seguir su camino, aunque el corazón duela aún y las lágrimas broten.
En pequeño, sin pretensiones, haciendo lo que falta, resistiendo siempre, sin acomodarse a los vientos de arriba –aunque lleguen vestidos de seda–, sin convertir en enemigos a quienes fueron alguna vez compañeros de lucha, los de abajo están de pie. Aprendieron del Encuentro de Redes de Resistencia y Rebeldía, que se realizó en estos días. Dondequiera que estén, celebrarán el 25 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido, cuya conmemoración empezó hoy en tierras zapatistas. Con pueblos y comunidades seguirán alimentando la esperanza que nació el primero de enero de 1994 y es hoy más vigente que nunca.

Hacia 2020

Hacia 2020
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onforme a las predicciones económicas para 2019, aún habrá impulso al crecimiento económico global, aunque a un ritmo menor al del año que termina. Para 2020, en cambio, el consenso apunta a que habrá una nueva crisis.
Entre los argumentos que soportan esta última idea están: el límite de los estímulos fiscales, como el que alentó Trump al inicio de su gobierno; el proceso de alza de las tasas de interés que surge de la normalización de la política monetaria de la Fed; las políticas comerciales de inclinación proteccionista, especialmente en torno a las pugnas entre Estados Unidos y China, y las tensiones regionales, como las que ocurren en Europa, tanto en la Unión Europea como en Rusia.
Son distintas las formas en que estas cuestiones se expresan en los mercados: una de ellas, muy sonada, es la creciente volatilidad de los precios de las acciones en los principales mercados del mundo. Este diciembre está considerado uno de los peores desde la Gran Depresión de los años 1930. El mercado de Wall Street se ha aproximado a lo que se considera como una fase económica de recesión.
Entre los expertos se dice que los inversionistas no deberían esperar condiciones más tranquilas para colocar su dinero el año entrante, sino que prevalecerá una combinación de creciente incertidumbre en la perspectivas económicas globales, con mercados inestables y con bancos centrales menos capaces de contrarrestar las repercusiones de los desenvolvimientos políticos.
Predecir remite a la idea de un anuncio que se hace a partir de algún tipo de revelación, o bien por cierto conocimiento fundado, pero también por una mera conjetura de lo que puede pasar. Se asocia con el sentido que tiene una estimación, o sea, una propuesta a partir de cierta creencia o consideración de los datos que se tienen. Los economistas suelen pronosticar lo que puede ocurrir con base en ciertos indicios.
Los expertos suelen denominar la situación actual en que operan como de alto desconocimiento, pero en realidad hay que admitir que todo esto ocurre en un entorno extendido de lo que podría llamarse fallas cognitivas muy grande y plagado de fuertes intereses.
Recordemos al respecto que antes de la crisis de 2008 los economistas creían que una próxima crisis sería provocada por el elevado déficit fiscal de Estados Unidos, asociado con el déficit comercial y la dependencia mutua que eso creaba especialmente con China, que financiaba sus crecientes exportaciones invirtiendo en los bonos emitidos por el Tesoro en Washington.
No obstante ese cada vez más precario equilibrio, la crisis financiera de hace 10 años se precipitó por la explosiva especulación en el mercado inmobiliario estadunidense, vinculado con la creciente desregulación de los bancos y el sistema financiero en general. Las repercusiones aún no se acaban; es más, tienden a recrearse.
Hay una enorme cantidad de datos acerca de los diversos efectos económicos de las políticas públicas y del desempeño de los mercados. En ellos se mueven cantidades ingentes de recursos, que se administran en paquetes para distintos tipos de inversionistas.
Entre esos paquetes predominan los llamados inversionistas institucionales, preferentemente aquellos que manejan los fondos de pensiones. Este rasgo de las transacciones financieras remite al tema de los efectos patrimoniales que emanan de las políticas y del modo de operación de los mercados. El asunto no es ajeno a México por el impacto que tienen las Afore en los ahorros de las familias y el retiro de las personas.
Las consideraciones que se hacen sobre el desenvolvimiento del sistema financiero en general y de los mercados de dinero y capitales en particular se ubican predominantemente en un nivel alto de agregación, el de la macroeconomía. El caso es que así se elude la atención explícita de las consecuencias patrimoniales de las familias.
El patrimonio familiar queda subsumido en los efectos de los precios de las acciones, las tasas de interés, los tipos de cambio, la carga fiscal y la asignación de recursos para la inversión productiva.
Todo ello incide ciertamente en las condiciones de vida, pero en términos patrimoniales la condición material de las familias depende directamente de las formas en que se consigue el ingreso, cómo se mantiene y reproducirlo constantemente y con mayor valor real (por los efectos de la inflación); cómo se adquieren activos físicos (la vivienda) y financieros (el ahorro) y, luego, cómo se genera el acceso a los servicios de los que depende la calidad de vida (salud, educación, justicia, etcétera).
Las crisis financieras seguirán ocurriendo en medio de una pretendida estabilidad macroeconómica, que es cada vez más difícil de sostener. El efecto social será cada vez más ostensible.

Plan Marshall e imperialismo de fronteras

Plan Marshall e imperialismo de fronteras
E
l presidente Andrés Manuel López Obrador ha planteado una política de prudencia y no confrontación con Estados Unidos, apegada a la doctrina y los principios de política exterior establecidos en el artículo 89 de la Constitución. En ese sentido, y de cara a la crisis migratoria desatada por la llegada de miles de hondureños en tránsito hacia el vecino del norte en busca de asilo, el mandatario mexicano propuso a Donald Trump un programa de inversión semejante al Plan Marshall para la reconstrucción de Europa devastada tras la Segunda Guerra Mundial.
Con base en cuatro ejes: migración, comercio, desarrollo económico y seguridad, el plan pretende aplicarse en estados del sur-sureste de México y el llamado triángulo del norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador y Guatemala). Buscando limar la violencia estructural del capitalismo actual (son desplazamientos forzados por el terror criminal/estatal), México destinará en los próximos cinco años 25 mil millones de dólares con la finalidad de crear lo que el canciller Marcelo Ebrard llamó una zona de prosperidad.
Para tales efectos, López Obrador ha diseñado la construcción de un Tren Maya en la península de Yucatán, la activación del Corredor Comercial y Ferroviario del Istmo de Tehuantepec y la siembra de un millón de hectáreas de árboles maderables y frutales, que generarán 400 mil empleos, además de otros proyectos productivos que demandarán fuerza de trabajo, de centroamericanos incluida.
Según el Departamento de Estado, Washington aportaría sólo 2.5 mil millones de dólares, monto que no vendría del erario, sino que serían potenciales inversiones y préstamos del sector empresarial y bancos multilaterales, avalados por la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero, institución financiera gubernamental facilitadora de capital para proyectos de desarrollo comercialmente viables. Más deuda, pues. Y nada comparable con los 13 mil millones de dólares (de la época) del Plan Marshall.
López Obrador –quien vio como extraña y sospechosa la caravana migrante hondureña en vísperas de las elecciones primarias de noviembre pasado en Estados Unidos– ha rechazado el esquema propuesto por la administración Trump conocido como tercer país seguro, mediante el cual México deberá aceptar a miles de centroamericanos mientras las cortes estadunidenses deciden su suerte; lo que significaría en los hechos establecer campos de refugiados en México.
Desde el lanzamiento de su campaña electoral en junio de 2015, Trump hizo del control migratorio en la frontera sur de Estados Unidos uno de los principales ejes de su política bilateral con México y los países centroamericanos. Asimismo, explotó de-magógicamente la premisa racista y xenófoba de que millones de indocumentados nacidos en México eran asesinos, narcotraficantes y violadores (los bad hombres), y también ladrones de empleos. Para frenar la migración propuso construir un bonito muro y en sus mítines se podía escuchar construyamos el muro y matémoslos a todos.
Pero la militarización y la extensión de una valla de seguridad a lo largo de la frontera común de 3mil 169 kilómetros con México son la continuación de la Operación Guardián iniciada en 1994 de manera preventiva por William Clinton (como ominoso complemento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte), quien dispuso la construcción de 600 kilómetros de muros, unos 800 de barreras y el incremento de la vigilancia mediante helicópteros artillados, tecnología de punta (detectores de movimiento, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna) y policías especializados.
Desde entonces, con sus demonizaciones y criminalizaciones −y más allá de los afanes releccionistas de Trump−, el imperialismo de fronteras ha significado un lucrativo negocio para las industrias militares y de seguridad que proveen el equipamiento y los servicios para el control migratorio. Con su extensión: el neocolonialismo de fronteras, aplicado ahora por Washington bajo la virtual imposición a México del esquema tercer país seguro (o zona de retención) en ciudades como Tijuana.
En rigor, las negociaciones de Trump con el gobierno de Enrique Peña Nieto para transformar a México en un centro de detención migratorio y de proceso de asilo para originarios de Honduras, El Salvador y Guatemala, se iniciaron en mayo de 2018 y fueron parte de la renegociación del TLC.
Nunca quedó claro si el plan Quédate en México, destapado por Trump vía Twitter, incluía financiamiento estadunidense, según ocurre en otros modelos vigentes como el de Australia con Papúa Nueva Guinea, de Alemania con Austria y el de la Unión Europea con Turquía. Sólo que el concepto tercer país seguro se refiere a una excepción al derecho de asilo, y el término seguroimplica un país donde se respetarán los derechos humanos y el principio de non–refoulement (no renvío al país de origen), condiciones que no se cumplían en el México de Peña Nieto.
El 20 de diciembre, el Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos informó a la cancillería mexicana que, de manera unilateral y punitiva, comenzaría a expulsar inmediatamente a extranjeros al país de tránsito. Es decir, forzó a México a ser guardián de migrantes que busquen asilo en la nación fronteriza del norte, y Ebrard lo aceptó por razones humanitarias, haciéndose cómplice de violaciones de Trump a la legislación de su país y al derecho de protección internacional. Ergo, para evitar un enfrentamiento, de alguna manera México sí pagará el muro.

Dinero

Dinero
La intervención militar de Pemex // Cuentas poblanas y la fortuna de los Moreno Valle // Meade ¿a quién defiende?
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▲ El endurecimiento de la política migratoria de EU y las filas interminables para solicitar refugio han provocado que el flujo de centroamericanos sin documentos sea más lento y muchos decidan permanecer en México. Algunos, como se observa en la imagen, pretenden cruzar la frontera, pese a poner en riesgo su vida.Foto Afp
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esde un par de semanas antes de Navidad hubo un sigiloso movimiento de tropas en distintas partes de la República. Como se conocería después, tenían como objetivo las instalaciones estratégicas de Pemex: refinerías, gasoductos, oleoductos. Una operación planeada y ejecutada por el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval González, y el secretario de la Marina, almirante José Rafael Ojeda Durán. El objetivo fue intervenir a Pemex, quitarle el control del negocio huachicolero a la mafia de funcionarios corruptos. Para entonces, el director general de la petrolera, Octavio Romero Oropeza, ya tenía un diagnóstico: 80 por ciento del fraude se desarrolla dentro de la misma empresa; opera una administración doble, con pleno conocimiento de los directores, cuando menos desde Salinas de Gortari. Dados los antecedentes de violencia había el temor de que se registraran actos de sabotaje. Tema paralelo fue el líder del sindicato, Carlos Romero Deschamps. ¿Cuál iba a ser su reacción? La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, estuvo en contacto con él. El operativo no tenía como fin detenerlo. (Ya sabe que se va, habrá elecciones democráticas). El lunes anterior, el general Sandoval González, en la mañanera del presidente López Obrador, informó que Pemex había sido intervenido por el Ejército, sin violencia. La corrupción alcanzó niveles inéditos el sexenio pasado, con Pedro Joaquín Coldwell en Energía y Luis Videgaray y José Antonio Meade en Hacienda. Por la dirección desfilaron Emilio Lozoya y José Antonio González Anaya. Dato curioso: tras la intervención del Ejército, Meade salió a redes a atacar al nuevo gobierno por Texcoco.
La fortuna de los Moreno Valle
En el tema del dinero, hay dos cabos sin atar tras la muerte del senador Rafael Moreno Valle y su esposa, la gobernadora Martha Érika. Primero, la necesaria auditoría que debería practicarse al gobierno. Sin prejuzgar los resultados, hay datos de un importante endeudamiento. En otro plano, está la fortuna personal del matrimonio. No tuvieron hijos, pero las familias de ambos permanecen atentas al reparto de la que se supone cuantiosa fortuna. El SAT querrá su parte.
Huawei en la mira
Estados Unidos no parece dispuesto a que pierda su mercado mundial Apple, su compañía líder. En julio se reunieron los jefes de la red de intercambio de inteligencia conocida como Five Eyes, conformada por representantes de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos, para discutir cómo frenar el avance de la compañía china Huawei. Asistió Gina Haspel, directora de la Agencia Central de Inteligencia. En ese contexto se dio la detención de la directora de finanzas de la empresa china, Meng Wanzhou, en Canadá, y luego en respuesta, la del ex diplomático canadiense Michael Kovrig, en China.
Ombudsman social
Asunto: la cuarta refundación
La revista gringa Foreign Affairs habla de una cuarta refundación, pero de Estados Unidos. Gracias por su atención.
Jorge Granados Samaniego (vía Gmail)
R: El ensayo La cuarta refundación. Estados Unidos y el orden liberal es un agudo, provocador análisis de Gideon Rose, el editor de Foreign Affairs, con mirada al pasado y lo que seguirá después de Trump. En ciertos asuntos coincide con los temas de Andrés Manuel y su Cuarta Transformación. Sin embargo, van por carriles distintos. En todo caso, como dijo el filósofo de Zacualpan de Amilpas: bienaventurados los que nos imitan porque de ellos serán nuestros errores. Aprovecho esta última columna del año para dar las gracias a nuestros lectores, en especial a quienes como tú, estimado Jorge, contribuyeron con sus opiniones (también críticas). Ya verán: vienen tiempos mejores para nuestra esquilmada y trasquilada patria. Gran abrazo para todos.
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¿Por qué @JoseAMeadeK está tan, pero tan interesado y preocupado por la cancelación del #NAIM? ¿Por qué tanta campaña y hasta análisis matemático? Por favor, si ustedes saben, explíquenme.
María Lupita Arriaga @soyluuarriaga
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domingo, 30 de diciembre de 2018

El cambio climatico sera catastrofico

Conclusión del G-20
Habrá un impacto catastrófico sobre la humanidad si sigue subiendo la temperatura de la Tierra



Me contaba el otro día un amigo porteño, en una típica charla de Café, que ahora muchos turistas hacen excursiones al glaciar Perito Moreno de 250 kilómetros de superficie y 60 metros de altitud (en la Patagonia ártica) para ver “desde palcos artificiales” cómo se agrieta y desploma “ese gigante” en El Lago Argentino, el más austral del país, ubicado en la provincia de Santa Cruz.Luego, para que me hiciera una idea del espectáculo, me enseñó un vídeo en la pantalla de su móvil, donde se escuchaba la orgía de hilaridad que estallaba en las gargantas de la gente cuando una mole de hielo se derrumba y cae estruendosamente, cual epifanía de todos los caballos amarillos del Apocalipsis, como diría Stefan Zweig.
Esas imágenes del glaciar regresaron a mi mente tras la cumbre del G-20 -que reúne a las economías más ricas y emergentes del mundo- celebrada en Buenos Aires (todavía sin máscaras de oxígeno) hace pocas semanas.
Ese sanedrín estudió, con la desidia que le caracteriza, cómo curar “las enfermedades” del Planeta, que no deja de enviarnos señales para que pongamos en marcha “un plan urgente de choque para salvar a la especie humana” (al bípedo implume, diría Platón), y evitar así, que las cucarachas sean los futuros huéspedes de las casas que hoy habitamos.
“Habrá un impacto catastrófico si la temperatura sigue subiendo al ritmo que lo está haciendo hasta ahora. Estamos llegando al límite”, advirtió durante el cónclave el Grupo Intercontinental sobre el Cambio Climático (IPCC).
El principal causante del calentamiento global, fenómeno que niega el hombre más poderoso y ominoso de este siglo, el incombustible y cacofónico Donald Trump, es la emisión de dióxido de carbono (CO2).
China, Estados Unidos, la Unión Europea (UE), India, Rusia y Japón son, por este orden, los mayores contaminantes de la atmósfera. Juntos arrojan “al aire” el 76% del carbono que está destruyendo nuestro ecosistema. (En el gigante asiático, donde hay un comunismo de boquilla, “muchas de las obscenas fortunas que saltan a la fama” proceden de los dueños de miles de minas de carbón, en donde trabajan en condiciones miserables, con accidentes mortales casi a diario y sin apenas protección, los mineros).
La emisión de gases de efecto invernadero, causante de los agujeros en nuestra capa de ozono, repercute gravemente en el aumento de la temperatura, la subida del mar (lo que amenaza seriamente con sumergir amplias zonas costeras), la contaminación (de tierra, mar y aire), y la subsiguiente extinción de especies que ya dejan una larga estela de muerte.
El veneno que respiramos y que siega “vida”, se origina por la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón, etc.), lo que no sólo sirve para “encender los motores de las naciones”, sino también para llenar los bolsillos de los dueños de los “trusts empresariales” que marcan nuestras “pautas de crecimiento”, los jeques de turno y “los tiburones” con dientes de acero que sólo conocen las leyes de la economía especulativa.
“Ninguna de las propuestas políticas para afrontar los problemas del cambio climático son compatibles con el aumento de la temperatura de menos de 1,5% grados, límite pactado por los países firmantes del Acuerdo de París de 2015”, señala el llamado “Brown to Green Report” (del aire marrón de la contaminación, al verde de la naturaleza) de la Organización Internacional de Transparencia Climática (OITC).
En línea con la OITC se expresó, el pasado mes de octubre, el Panel Internacional del Cambio Climático quien advirtió, tras realizar un riguroso estudio, de que “si la temperatura del planeta aumenta y supera los 1,5% grados de aquí al 2030, sería un cataclismo para la humanidad”.
A pesar de que los científicos más preclaros y las organizaciones más prestigiosas no dejan de advertirnos de los serios y letales peligros del cambio climático, Donald Trump no deja wasapear a sus fans para reiterar que “no se cree nada de lo que dicen”, que la Tierra está más sana que nunca y que los ricos son los únicos que tienen visión de futuro.
Mientras tanto el planeta azul destila gotas de sangre y plomo y sigue girando en un universo absurdo, sin fin, donde todo, desde el dedo que apretó el botón que hizo estallar la bomba atómica hasta la mente que compuso el Himno a la Alegría, procede de una partícula infinitamente pequeña y infinitamente cargada de energía que se expandió a una velocidad mayor que la de la luz hace 13.800 millones de años.

Blog del autor: http://www.nilo-homerico.es/
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

2018: el año que vivimos peligrosamente

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2018: el año que vivimos peligrosamente

Análisis
23/12/2018
Se cierra un 2018 intenso en emociones y hechos políticos. Un año donde en los 2 países más grandes de América Latina han ganado 2 polos opuestos, que a la vez son dos caras de una misma moneda, tintada de oxímoron: la crisis de la democracia neoliberal, o del neoliberalismo democrático.

La victoria de Andrés Manuel López Obrador en México es una derrota del proyecto neoliberal que nunca pudo desarrollar un modelo de crecimiento basado en la apertura del mercado al capital financiero trasnacional, vía instrumentos como el Tratado de Libre Comercio, la Alianza del Pacífico, o la Reforma Energética fruto del Pacto por México. Un modelo que además necesitó de la doctrina del shock para imponerse, dejando un saldo de más de 200.000 muertos y desaparecidos, y centenares de fosas comunes en una guerra contra las drogas que en realidad solo sirvió para ceder soberanía territorial, dejando amplias zonas del territorio mexicano en manos del narco.

De alguna manera, cuando Amlo enarbola la bandera de la lucha contra la corrupción, la gente humilde, sin necesidad de tanta teoría, ha votado contra un modelo económico, el neoliberal, que ha hecho retroceder a México a los niveles de pobreza y desigualdad de los 90.

La otra cara de esa moneda es la victoria de Bolsonaro en Brasil, que más allá de todos los errores cometidos por el PT y las izquierdas brasileñas, es también fruto de la crisis del mismo sistema, que nunca pudo imponer a su candidato, y derivó en la victoria de un monstruo llamado Bolsonaro. Porque, al igual que en Estados Unidos la candidata de Wall Street y el complejo industrial-militar era Hillary Clinton, y no Trump, en Brasil el candidato de las élites económicas era Alckmin (con un 4% de votación en la primera vuelta) y no Bolsonaro.

De alguna manera Trump y Bolsonaro son anomalías de un sistema en crisis, donde lo viejo no termina de morir, y lo nuevo no termina de nacer.

Dentro de eso nuevo que no termina de nacer podemos colocar el pase a segunda vuelta y los 8 millones de votos obtenidos por Petro en Colombia. En una Colombia llena de monstruos donde los acuerdos de Paz de La Habana siguen sin cumplirse y cada día desaparecen y asesinan a líderes sociales, pero donde algo está cambiando y cuestionando el sistema político tradicional en el que 34 familias gobernaron y se repartieron la riqueza de Colombia durante siglos.

También podemos colocar como la otra cara de la moneda las elecciones en Costa Rica, ganadas en primera vuelta por un pastor evangélico, Fabricio Alvarado, aunque derrotado en segunda vuelta por otro Alvarado, Carlos, de centro-izquierda. El ascenso del movimiento evangélico y sus posiciones fundamentalistas de derecha, serán una de las coordenadas importantes para leer algunos escenarios políticos en 2019.

Y si bien 2018 ha sido el año del ascenso del conservadurismo evangélico con un discurso contra la “ideología de género”, tanto en Costa Rica, como en Brasil, también 2018 ha sido el año de la ola verde que se ha visibilizado en Argentina a partir de un feminismo popular, y que, a pesar de no lograr la despenalización del aborto, ha sembrado y politizado el feminismo a lo largo y ancho de Nuestra América, en contraposición al feminismo blanco y burgués impulsado desde el Norte. La ola verde nos empuja a pensar en un mundo, en una sociedad diferente, que ciertamente, será feminista, o no será.

Dos elementos más son fundamentales para entender este momento complejo que vivimos, más allá de lo electoral, y que ha cristalizado en 2018, un año en el que como decía Benedetti, cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas.

Por un lado, la cuestión mediática es fundamental para leer las coordenadas del tablero político en el que jugamos. Los medios hoy se convierten en el principal partido de oposición mediante la construcción de matrices contra líderes y gobiernos de izquierda, gobiernos que además pierden elecciones contra un algoritmo que deconstruye la realidad mientras fabrica al mismo tiempo una paralela. Las armas de destrucción matemática de la realidad van a ser las principales armas de las nuevas batallas electorales que se vienen.

Vivimos en sociedades muy individualizadas donde los vínculos sociales son cada vez más débiles y, como señala el sociólogo Cesar Rendueles, la era de las redes sociales es al mismo tiempo la era de la fragilidad social. La derecha se aprovecha de esa fragilidad, pero lo que no se puede permitir la izquierda es hacer lo mismo, sino todo lo contrario, reconstruir lazos afectivos que generen comunidad y sentido de pertenencia (lo que de alguna manera ofrece hoy la derecha evangélica).

Por eso, junto a la batalla mediática, cobra más relevancia aun si cabe, la batalla cultural que tenemos que dar. Porque la gran victoria del neoliberalismo ni siquiera fue económica (por algo en América Latina se han construido escenarios posneoliberales), fue, sobre todo, cultural.

Ese triunfo cultural, del american way of life y la cultura del shopping, ha tenido como resultado que los millones de personas que los gobiernos progresistas han sacado de la pobreza, se hayan convertido en consumidores con deseo de ascenso social. El horizonte de justicia social para cualquier sociedad debe venir de la mano inexcusablemente de la formación y politización de dicha sociedad. Pueblo y comunidad, sobre ciudadanía e individualidad.

La batalla comunicativa y la batalla cultural serán, por tanto, indispensables para el año que entra, sobre todo pensando en dos citas electorales que serán claves en 2019 para la profundización, o retroceso, del ciclo progresista: las elecciones presidenciales en Argentina y Bolivia.

En octubre de 2019 estará en juego que la derecha, que aún no ha podido generar un proyecto político, social y económico estable en América Latina, se consolide por medio del liderazgo de Macri, cuestionado hoy en la Argentina, o que vuelva el proyecto nacional-popular de la mano de Cristina, proyecto que necesariamente debe hacer una profunda autocrítica de los errores cometidos en los 12 años de gobiernos kirchneristas.

Al mismo tiempo, y en ese mismo mes de octubre, el proceso de cambio con mayor estabilidad política y económica de la región se juega ratificar el liderazgo de Evo Morales o la vuelta al neoliberalismo, abriendo la posibilidad de que cambios que se creían irreversibles, puedan ser deshechos a grandes velocidades como hemos visto ha sucedido en Argentina y Brasil.

Solo después de estas dos elecciones cruciales para la región, a finales de 2019, podremos evaluar si el ciclo progresista ha entrado irremediablemente en crisis, o de la situación de reflujo se sacan aprendizajes y se toma impulso para una nueva oleada ascendente de las fuerzas progresistas en la región.



https://www.alainet.org/es/articulo/197312