EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

sábado, 28 de mayo de 2016

Mexico SA

México SA Otra vez en el Fondo Más pobreza laboral Gasolinazo ecológico Carlos Fernández-Vega
C omo todo marcha muy bien y los signos vitales de la economía mexicana son envidiables (EPN dixit), el gobierno mexicano de nueva cuenta fue a tocar la puerta del Fondo Monetario Internacional para pedir un modesto incremento (poco más de 31 por ciento, equivalente a 21 mil millones de dólares) en la denominada línea de crédito flexible que el propio organismo autorizó en 2009 al gobierno de Felipe Calderón. La versión oficial (Secretaría de Hacienda y Banco de México) asegura que tal incremento es una muestra de confianza en la solidez de la economía mexicana, pero si en realidad en tan sólida y todo marcha muy bien, entonces cuál sería la necesidad de amarrar créditos que, aún sin utilizarlos, le cuestan al erario. El FMI da su versión: la línea de crédito flexible fue creada para atender la demanda de préstamos de prevención y mitigación de crisis proveniente de países con marcos de política e historiales económicos muy sólidos. Se trata, apunta el organismo, de un mecanismo para prestar dinero a los países que atraviesan una escasez de liquidez. Desde su creación, en 1944, el Fondo no se ha caracterizado por su generosidad con los países que lo integran. Por el contrario, los ha desplumado y sólo otorga ayuda para garantizar el pago íntegro a los acreedores de una u otra nación, por leoninos que sean los contratos firmados, amén de que en su laboratorio económico-financiero los utiliza como conejillos de indias en sus obligados ajustes estructurales. En este tenor, el gobierno mexicano tiene varias estrellitas en la frente. Pero en otras partes no ven todo color de rosa como en los casos del ministro del (d) año y el doctor catarrito. El Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, advierte que si bien en el primer trimestre de 2016 la tasa de crecimiento económico de nuestro país fue ligeramente mayor a la esperada por la mayoría de los analistas, esto no fue suficiente para evitar que la Secretaría de Hacienda revisara a la baja su pronóstico de crecimiento para este año. Cierto es que el ambiente internacional no es favorable y limitará, aún más, la expansión económica mexicana, el combate efectivo a los problemas estructurales inherentes de nuestro país es otro factor que se debe atender para lograr mejores resultados en los periodos por venir. Contar con una economía incapaz de superar su ritmo de crecimiento promedio de los últimos 30 años trae consigo consecuencias negativas en la distribución de la riqueza, subraya el CIEN. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) realiza estimaciones de la pobreza en México cada dos años y para ello estipula dos líneas de ingreso: la de bienestar mínimo y la de bienestar (a secas). La primera equivale al valor de la canasta alimentaria mensual por persona, mientras que la segunda representa el valor de la canasta alimentaria más otros bienes y servicios de uso cotidiano como vestido, transporte, salud, entre otros. Adicionalmente, el Coneval calcula trimestralmente el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) para conocer la evolución de la población cuyos ingresos laborales son menores que el valor de la canasta alimentaria. Este indicador detalla el comportamiento del poder adquisitivo del ingreso laboral de las familias mexicanas de tal forma que si las percepciones laborales crecen más que el precio de los alimentos se tiene una mejora en el poder adquisitivo y por lo tanto el ITLP iría a la baja. O al revés. Así, durante el primer trimestre de 2016 el ITLP aumentó 1.1 por ciento a tasa anualizada, lo que se traduce en un mayor deterioro del poder adquisitivo, en respuesta a que el precio de los alimentos se incrementó en una proporción más grande que el ingreso de los hogares mexicanos. Aunado a lo anterior, el ingreso laboral rural durante el primer tercio del año fue de mil 174 pesos mensuales, mientras que en su contraparte urbana fue de 2 mil 336 pesos, en donde ambas cifras se ubicaron por debajo del valor de sus respectivas líneas de bienestar (mil 754 pesos para el campo y 2 mil 711 pesos para la ciudad). Si se considera la línea de bienestar que fija el Coneval (canasta alimentaria más otros servicios de primera necesidad) se observa que ni el ingreso laboral urbano ni el rural son suficientes para cubrir dicha condición. De acuerdo con las cifras más recientes, en 2014 el número de personas por debajo de la línea de bienestar era de 63.8 millones a quienes no les alcanza siquiera para los más elemental. Esas son las cifras oficiales, y lo mejor del caso es que el triunfalista inquilino de Los Pinos asegura que el poder adquisitivo de los mexicanos se ha recuperado 5 por ciento y, según sus estimaciones, al cierre de 2016 esa proporción aumentaría a 6 por ciento, el mayor repunte en 36 años. Por ello, anota el citado centro de investigación, es necesario abandonar el ritmo de crecimiento inercial para lograr una mejor distribución de la riqueza y con ello evitar que más de 50 por ciento de la población mexicana continúe en condiciones de pobreza. Ante los eventos externos que afectan el accionar económico se tiene limitado o nulo control, por ello se vuelve indispensable la atención a los problemas que afectan el desempeño del mercado interno; sólo superando dichos obstáculos se podrá aspirar a tasas de crecimiento más altas. Lo anterior es una prueba fehaciente adicional que documenta qué tan sólida es la economía mexicana, como lo presumen en el gobierno federal. Por lo demás, la confianza del FMI no es otra cosa que prestar para garantizar que México no deje de pagar su abultada deuda externa. Pero, con sangre en las comisuras de los labios, aseguran que México va de maravilla y que a todos les va muy bien. Las rebanadas del pastel Más tardó el gobierno federal en soltar el anuncio con disfraz ecológico que en llevarlo a la práctica: a partir del primero de junio el consumidor pagará ocho centavos más por litro de gasolina Premium, ahora con el pretexto de que el precio de referencia internacional (léase el de Estados Unidos) aumentó en el pasado mes. Aun antes de dicha decisión, el combustible se vende 14 por ciento más caro que en el vecino del norte. Los precios de la Magna y del diésel se mantienen sin cambios. Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com Subir al inicio del texto

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