EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

viernes, 31 de mayo de 2019

Algo de historia: Marx en 1854

La España revolucionaria

¡Escucha, marxista!
La revolución en España ha adquirido ya el carácter de situación permanente hasta el punto de que, como nos informa nuestro corresponsal en Londres, las clases adineradas y conservadoras han comenzado a emigrar y a buscar seguridad en Francia. Esto no es sorprendente; España jamás ha adoptado la moderna moda francesa, tan extendida en 1848, consistente en comenzar y realizar una revolución en tres días. Sus esfuerzos en este terreno son complejos y más prolongados. Tres años parecen ser el límite más corto al que se atiene, y en ciertos casos su ciclo revolucionario se extiende hasta nueve. Así, su primera revolución en el presente siglo se extendió de 1808 a 1814; la segunda, de 1820 a 1823, y la tercera, de 1834 a 1843. Cuánto durará la presente, y cuál será su resultado, es imposible preverlo incluso para el político más perspicaz, pero no es exagerado decir que no hay cosa en Europa, ni siquiera en Turquía, ni la guerra en Rusia, que ofrezca al observador reflexivo un interés tan profundo como España en el presente momento.
Los levantamientos insurreccionales son tan viejos en España como el poderío de favoritos cortesanos contra los cuales han sido, de costumbre, dirigidos. Así, a finales del siglo XIV, la aristocracia se rebeló contra el rey Juan II y contra su favorito don Álvaro de Luna. En el XV se produjeron conmociones más serias contra el rey Enrique IV y el jefe de su camarilla, don Juan de Pacheco, marqués de Villena.
En el siglo XVII, el pueblo de Lisboa despedazó a Vasconcelos, el Sartorius del virrey español en Portugal, lo mismo que hizo el de Barcelona con Santa Coloma, favorito de Felipe IV. A finales del mismo siglo, bajo el reinado de Carlos II, el pueblo de Madrid se levantó contra la camarilla de la reina, compuesta de la condesa de Barlipsch y los condes de Oropesa y de Melgar, que habían impuesto un arbitrio abusivo sobre todos los comestibles que entraban en la capital y cuyo producto se distribuían entre sí. El pueblo se dirigió al Palacio Real y obligó al rey a presentarse en el balcón y a denunciar él mismo a la camarilla de la reina. Se dirigió después a los palacios de los condes de Oropesa y Melgar, saqueándolos, incendiándolos, e intentó apoderarse de sus propietarios, los cuales tuvieron, sin embargo, la suerte de escapar a costa de un destierro perpetuo.
El acontecimiento que provocó el levantamiento insurreccional en el siglo XV fue el tratado alevoso que el favorito de Enrique IV, el marqués de Villena, había concluido con el rey de Francia, y en virtud del cual, Cataluña había de quedar a merced de Luis XI.
Tres siglos más tarde, el tratado de Fontainebleau -concluido el 27 de octubre de 1807 por el valido de Carlos IV y favorito de la reina, don Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, con Bonaparte, sobre la partición de Portugal y la entrada de los ejércitos franceses en España- produjo una insurrección popular en Madrid contra Godoy, la abdicación de Carlos IV, la subida al trono de su hijo Fernando VII, la entrada del ejército francés en España y la consiguiente guerra de independencia. Así, la guerra de independencia española comenzó con una insurrección popular contra la camarilla personificada entonces por don Manuel Godoy, lo mismo que la guerra civil del siglo XV se inició con el levantamiento contra la camarilla personificada por el marqués de Villena. Asimismo, la revolución de 1854 ha comenzado con el levantamiento contra la camarilla personificada por el conde de San Luis.
A pesar de estas repetidas insurrecciones, no ha habido en España hasta el presente siglo una revolución seria, a excepción de la guerra de la Junta Santa en los tiempos de Carlos I, o Carlos V, como lo llaman los alemanes. El pretexto inmediato, como de costumbre, fue suministrado por la camarilla que, bajo los auspicios del virrey, cardenal Adriano, un flamenco, exasperó a los castellanos por su rapaz insolencia, por la venta de los cargos públicos al mejor postor y por el tráfico abierto de las sentencias judiciales. La oposición a la camarilla flamenca era la superficie del movimiento, pero en el fondo se trataba de la defensa de las libertades de la España medieval frente a las ingerencias del absolutismo moderno.
La base material de la monarquía española había sido establecida por la unión de Aragón, Castilla y Granada, bajo el reinado de Fernando el Católico e Isabel I. Carlos I intentó transformar esa monarquía aún feudal en una monarquía absoluta. Atacó simultáneamente los dos pilares de la libertad española: las Cortes y los Ayuntamientos. Aquéllas eran una modificación de los antiguos concilia góticos, y éstos, que se habían conservado casi sin interrupción desde los tiempos romanos, presentaban una mezcla del carácter hereditario y electivo característico de las municipalidades romanas. Desde el punto de vista de la autonomía municipal, las ciudades de Italia, de Provenza, del norte de Galia, de Gran Bretaña y de parte de Alemania ofrecen una cierta similitud con el estado en que entonces se hallaban las ciudades españolas; pero ni los Estados Generales franceses, ni el Parlamento inglés de la Edad Media pueden ser comparados con las Cortes españolas. Se dieron, en la creación de la monarquía española, circunstancias particularmente favorables para la limitación del poder real. De un lado, durante los largos combates contra los árabes, la península era reconquistada por pequeños trozos, que se constituían en reinos separados. Se engendraban leyes y costumbres populares durante esos combates. Las conquistas sucesivas, efectuadas principalmente por los nobles, otorgaron a éstos un poder excesivo, mientras disminuyeron el poder real. De otro lado, las ciudades y poblaciones del interior alcanzaron una gran importancia debido a la necesidad en que las gentes se encontraban de residir en plazas fuertes, como medida de seguridad frente a las continuas incursiones de los moros; al mismo tiempo, la configuración peninsular del país y el constante intercambio con Provenza y con Italia dieron lugar a la creación, en las costas, de ciudades comerciales y marítimas de primera categoría.
En fecha tan remota como el siglo XIV, las ciudades constituían ya la parte más potente de las Cortes, las cuales estaban compuestas de los representantes de aquéllas juntamente con los del clero y de la nobleza. También merece ser subrayado el hecho de que la lenta reconquista, que fue rescatando el país de la dominación árabe mediante una lucha tenaz de cerca de ochocientos años, dio a la península, una vez totalmente emancipada, un carácter muy diferente del que predominaba en la Europa de aquel tiempo. España se encontró, en la época de la resurrección europea, con que prevalecían costumbres de los godos y de los vándalos en el norte, y de los árabes en el sur.
Cuando Carlos I volvió de Alemania, donde le había sido conferida la dignidad imperial, las Cortes se reunieron en Valladolid para recibir su juramento a las antiguas leyes y para coronarlo. Carlos se negó a comparecer y envió representantes suyos que habían de recibir, según sus pretensiones, el juramento de lealtad de parte de las Cortes. Las Cortes se negaron a recibir a esos representantes y comunicaron al monarca que si no se presentaba ante ellas y juraba las leyes del país, no sería reconocido jamás como rey de España. Carlos se sometió; se presentó ante las Cortes y prestó juramento, como dicen los historiadores, de muy mala gana. Las Cortes con este motivo le dijeron: «Habéis de saber, señor, que el rey no es más que un servidor retribuido de la nación».
Tal fue el principio de las hostilidades entre Carlos I y las ciudades. Como reacción frente a las intrigas reales, estallaron en Castilla numerosas insurrecciones, se creó la Junta Santa de Ávila y las ciudades unidas convocaron la Asamblea de las Cortes en Tordesillas, las cuales, el 20 de octubre de 1520, dirigieron al rey una «protesta contra los abusos». Éste respondió privando a todos los diputados reunidos en Tordesillas de sus derechos personales. La guerra civil se había hecho inevitable. Los comuneros llamaron a las armas: sus soldados, mandados por Padilla, se apoderaron de la fortaleza de Torrelobatón, pero fueron derrotados finalmente por fuerzas superiores en la batalla de Villalar, el 23 de abril de 1521. Las cabezas de los principales «conspiradores» cayeron en el patíbulo, y las antiguas libertades de España desaparecieron.
Diversas circunstancias se conjugaron en favor del creciente poder del absolutismo. La falta de unión entre las diferentes provincias privó a sus esfuerzos del vigor necesario; pero Carlos utilizó sobre todo el enconado antagonismo entre la clase de los nobles y la de los ciudadanos para debilitar a ambas. Ya hemos mencionado que desde el siglo XIV la influencia de las ciudades predominaba en las Cortes, y desde el tiempo de Fernando el Católico, la Santa Hermandad había demostrado ser un poderoso instrumento en manos de las ciudades contra los nobles de Castilla, que acusaban a éstas de intrusiones en sus antiguos privilegios y jurisdicciones. Por lo tanto, la nobleza estaba deseosa de ayudar a Carlos I en su proyecto de supresión de la Junta Santa. Habiendo derrotado la resistencia armada de las ciudades, Carlos se dedicó a reducir sus privilegios municipales y aquéllas declinaron rápidamente en población, riqueza e importancia; y pronto se vieron privadas de su influencia en las Cortes. Carlos se volvió entonces contra los nobles, que lo habían ayudado a destruir las libertades de las ciudades, pero que conservaban, por su parte, una influencia política considerable. Un motín en su ejército por falta de paga lo obligó en 1539 a reunir las Cortes para obtener fondos de ellas. Pero las Cortes, indignadas por el hecho de que subsidios otorgados anteriormente por ellas habían sido malgastados en operaciones ajenas a los intereses de España, se negaron a aprobar otros nuevos. Carlos las disolvió colérico; a los nobles que insistían en su privilegio de ser eximidos de impuestos, les contestó que al reclamar tal privilegio, perdían el derecho a figurar en las Cortes, y en consecuencia los excluyó de dicha asamblea.
Eso constituyó un golpe mortal para las Cortes, y desde entonces sus reuniones se redujeron a la realización de una simple ceremonia palaciega. El tercer elemento de la antigua constitución de las Cortes, a saber, el clero, alistado desde los tiempos de Fernando el Católico bajo la bandera de la Inquisición, había dejado de identificar sus intereses con los de la España feudal. Por el contrario, mediante la Inquisición, la Iglesia se había transformado en el más potente instrumento del absolutismo.
Si después del reinado de Carlos I la decadencia de España, tanto en el aspecto político como social, ha exhibido esos síntomas tan repulsivos de ignominiosa y lenta putrefacción que presentó el Imperio Turco en sus peores tiempos, por lo menos en los de dicho emperador las antiguas libertades fueron enterradas en una tumba magnífica. En aquellos tiempos Vasco Núñez de Balboa izaba la bandera de Castilla en las costas de Darién, Cortés en México y Pizarro en el Perú; entonces la influencia española tenía la supremacía en Europa y la imaginación meridional de los iberos se hallaba entusiasmada con la visión de Eldorados, de aventuras caballerescas y de una monarquía universal.
Así la libertad española desapareció en medio del fragor de las armas, de cascadas de oro y de las terribles iluminaciones de los autos de fe.
Pero, ¿cómo podemos explicar el fenómeno singular de que, después de casi tres siglos de dinastía de los Habsburgo, seguida por una dinastía borbónica -cualquiera de ellas harto suficiente para aplastar a un pueblo-, las libertades municipales de España sobrevivan en mayor o menor grado? ¿Cómo podemos explicar que precisamente en el país donde la monarquía absoluta se desarrolló en su forma más acusada, en comparación con todos los otros Estados feudales, la centralización jamás haya conseguido arraigar? La respuesta no es difícil. Fue en el siglo XVI cuando se formaron las grandes monarquías. Éstas se edificaron en todos los sitios sobre la base de la decadencia de las clases feudales en conflicto: la aristocracia y las ciudades. Pero en los otros grandes Estados de Europa la monarquía absoluta se presenta como un centro civilizador, como la iniciadora de la unidad social. Allí era la monarquía absoluta el laboratorio en que se mezclaban y amasaban los varios elementos de la sociedad, hasta permitir a las ciudades trocar la independencia local y la soberanía medieval por el dominio general de las clases medias y la común preponderancia de la sociedad civil. En España, por el contrario, mientras la aristocracia se hundió en la decadencia sin perder sus privilegios más nocivos, las ciudades perdieron su poder medieval sin ganar en importancia moderna.
Desde el establecimiento de la monarquía absoluta, las ciudades han vegetado en un estado de continua decadencia. No podemos examinar aquí las circunstancias, políticas o económicas, que han destruido en España el comercio, la industria, la navegación y la agricultura.
Para nuestro actual propósito basta con recordar simplemente el hecho. A medida que la vida comercial e industrial de las ciudades declinó, los intercambios internos se hicieron más raros, la interrelación entre los habitantes de diferentes provincias menos frecuente, los medios de comunicación fueron descuidados y las grandes carreteras gradualmente abandonadas. Así, la vida local de España, la independencia de sus provincias y de sus municipios, la diversidad de su configuración social, basada originalmente en la configuración física del país y desarrollada históricamente en función de las formas diferentes en que las diversas provincias se emanciparon de la dominación mora y crearon pequeñas comunidades independientes, se afianzaron y acentuaron finalmente a causa de la revolución económica que secó las fuentes de la actividad nacional. Y como la monarquía absoluta encontró en España elementos que por su misma naturaleza repugnaban a la centralización, hizo todo lo que estaba en su poder para impedir el crecimiento de intereses comunes derivados de la división nacional del trabajo y de la multiplicidad de los intercambios internos, única base sobre la que se puede crear un sistema uniforme de administración y de aplicación de leyes generales. La monarquía absoluta en España, que solo se parece superficialmente a las monarquías absolutas europeas en general, debe ser clasificada más bien al lado de las formas asiáticas de gobierno. España, como Turquía, siguió siendo una aglomeración de repúblicas mal administradas con un soberano nominal a su cabeza.
El despotismo cambiaba de carácter en las diferentes provincias según la interpretación arbitraria que a las leyes generales daban virreyes y gobernadores; si bien el gobierno era despótico, no impidió que subsistiesen las provincias con sus diferentes leyes y costumbres, con diferentes monedas, con banderas militares de colores diferentes y con sus respectivos sistemas de contribución. El despotismo oriental sólo ataca la autonomía municipal cuando ésta se opone a sus intereses directos, pero permite con satisfacción la supervivencia de dichas instituciones en tanto que éstas lo descargan del deber de cumplir determinadas tareas y le evitan la molestia de una administración regular.
Así ocurrió que Napoleón, que, como todos sus contemporáneos, consideraba a España como un cadáver exánime, tuvo una sorpresa fatal al descubrir que, si el Estado español estaba muerto, la sociedad española estaba llena de vida y repleta, en todas sus partes, de fuerza de resistencia.
Mediante el tratado de Fontainebleau había llevado sus tropas a Madrid; atrayendo con engaños a la familia real a una entrevista en Bayona, había obligado a Carlos IV a anular su abdicación y después a transferirle sus poderes; al mismo tiempo había arrancado ya a Fernando VII una declaración semejante. Con Carlos IV, su reina y el Príncipe de la Paz conducidos a Compiègne, con Fernando VII y sus hermanos encerrados en el castillo de Valençay, Bonaparte otorgó el trono de España a su hermano José, reunió una Junta española en Bayona y le suministró una de sus Constituciones previamente preparadas. Al no ver nada vivo en la monarquía española, salvo la miserable dinastía que había puesto bajo llaves, se sintió completamente seguro de que había confiscado España. Pero pocos días después de su golpe de mano recibió la noticia de una insurrección en Madrid, Cierto que Murat aplastó el levantamiento matando cerca de mil personas; pero cuando se conoció esta matanza, estalló una insurrección en Asturias que muy pronto englobó a todo el reino. Debe subrayarse que este primer levantamiento espontáneo surgió del pueblo, mientras las clases «bien» se habían sometido tranquilamente al yugo extranjero.
De esta forma se encontraba España preparada para su reciente actuación revolucionaria, y lanzada a las luchas que han marcado su desarrollo en el presente siglo. Los hechos e influencias que hemos indicado sucintamente actúan aún en la creación de sus destinos y en la orientación de los impulsos de su pueblo. Los hemos presentado porque son necesarios, no sólo para apreciar la crisis actual, sino todo lo que ha hecho y sufrido España desde la usurpación napoleónica: un período de cerca de cincuenta años, no carente de episodios trágicos y de esfuerzos heroicos, y sin duda uno de los capítulos más emocionantes e instructivos de toda la historia moderna.
New York Daily Tribune,
9 de septiembre de 1854
Fuente: Marxists Internet Archive

Michael Lowy-entrevista por EXODO 148-

MICHAEL  LÖWY

Evaristo Villar y Juanjo Sánchez
Michael Löwy es uno de los principales intelectuales del marxismo actual a escala mundial y un destacado impulsor del ecosocialismo anticapitalista. Director de investigación emérito del Centre National de la Recherche Scientifique y profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales en París. Entre sus obras, destacamos La teoría de la revolución en el joven MarxEl pensamiento del Che GuevaraWalter Benjamin: Aviso de incendio y Ecosocialismo. Hace unos meses la editorial El Viejo Topo ha publicado Cristianismo de liberación. Perspectivas marxistas y ecosocialistas.
Michael, estábamos preparando un nuevo número de ÉXODO cuando llegó a nuestras manos tu espléndido libro sobre el Cristianismo de liberación. El tema que hemos elegido para este número es la profunda crisis en que está sumida la política y la necesidad de un cambio radical de la misma. No sólo en Europa existe esta crisis. ¿Cómo se vive en Brasil?
La principal fuerza de la izquierda en Brasil, el Partido de los Trabajadores, no logró una concientización efectiva de las clases populares. Tomó algunas medidas importantes para mejorar la condición de los pobres, pero no se enfrentó a la estructura oligárquica del país, al poder de los latifundistas y del capital financiero. Además se contagió con la tradicional corrupción de los políticos brasileños. Pero la victoria de la extrema derecha fascista  (Jair Bolsonaro) no se puede explicar sólo por los errores de los dirigentes del PT. Es parte de un proceso planetario de ascenso de la extrema derecha. En Brasil, la utilización masiva de fake-news, el apoyo de iglesias neopentecostales reaccionarias y la demagógica  anticorrupcion permitieron a un partidario de la dictadura militar (1964-85) ganar las elecciones. Bolsonaro es homófobo, sexista, partidario de la exterminación de la izquierda y gran admirador de unos de los peores torturadores del régimen militar: el coronel Brilhante Ustra. Entre sus víctimas, muerto bajo tortura en 1971, está  mi amigo Luis Eduardo Merlino,  joven militante marxista.
La resistencia a su gobierno ya ha empezado a organizarse. Tiene a su cabeza a jóvenes mujeres. Su símbolo es Marielle Franco, joven consejera municipal de Rio de Janeiro, socialista, negra, lesbiana, asesinada por sicarios hace un año. A pesar de todo, no tenemos que olvidar que el  45% de los electores votaron por Fernando Haddad  (PT), el candidato común de toda la izquierda. Muchos de los que votaron a Bolsonaro ya han empezado a cambiar de opinión. Se han conocido escándalos de corrupción que le afectan a él y a su familia.
Escribes en tu libro sobre la radicalización introducida por el cristianismo de liberación. ¿Crees que nuestra situación actual necesita una radicalización anticapitalista? ¿Qué cambios implicaría para una nueva política?
La actual situación en América Latina está marcada por una terrible ofensiva de la ultraderecha que ha tomado el poder en la mayoría de los países mediante elecciones o golpes de estado pseudo-parlamentarios. Existe alineamiento con Trump y el imperialismo estadounidense, neoliberalismo sin frenos, destrucción del medio ambiente, represión de los movimientos sociales.
En la resistencia que empieza a desarrollarse, los cristianos de liberación están teniendo un papel esencial. El objetivo inmediato es la defensa de las libertades democráticas y las conquistas populares. También la oposición a las medidas antisociales y antiecológicas de corte neoliberal. Existen en este movimiento de resistencia corrientes que se dan cuenta de que hay que combatir la raíz de estos males: el sistema capitalista. El capitalismo es un sistema intrínsecamente perverso que exige sacrificios humanos para el ídolo “Mercado”. Necesitamos alternativas antisistémicas y ecosocialistas. Los cristianos de la liberación están y estarán sin duda en el corazón de esta lucha, inspirados por los escritos de Leonardo Boff,  de Frei Betto y de la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco.
¿Se dan las condiciones para esta radicalización social y política? ¿Qué obstáculos y qué posibilidades ves?
El obstáculo principal es el poder ideológico del sistema. Este se difunde a través de su control de los medios de comunicación,  del papel nefasto de muchas iglesias neopentecostales, de la influencia social de la religión del mercado, de la alienación consumista y de la pasividad resignada de amplios sectores populares.
Hay que añadir como obstáculo las opciones de amplios sectores de la izquierda por políticas de conciliación de clases, de compromisos con la oligarquía, de concesiones a los terratenientes y al capital financiero en aras de la “gobernabilidad”.
Las posibilidades vienen de las luchas de las organizaciones populares que desarrollan formas de concientización y radicalización sociopolítica. Esto es muy visible en amplios sectores de la juventud.
En la relación del cristianismo de liberación con la Modernidad europea se constata una diferencia. Afirmas en tu libro que lo decisivo para este cristianismo no es la modernización, sino el cambio de sociedad y la liberación de los empobrecidos. Es “el punto de  vista de los vencidos” que reclamaba Walter Benjamin. ¿Puedes expresar el significado de esta diferencia?
La modernización se concibe como desarrollo industrial y crecimiento del PIB. Este es el pensamiento sobre la modernización imperante en las clases dominantes en América Latina, pero también en sectores de la izquierda tradicional. Desde su inicio, el cristianismo de la liberación se posiciona críticamente frente a esta ideología de la modernización, planteando una visión mucho más radical desde el punto de vista de los explotados y oprimidos, de los pobres, de los negros e indígenas, de los trabajadores del campo y de la ciudad. Su perspectiva no es el  desarrollo, sino la liberaciónrompiendo con las estructuras opresivas del sistema dominante. Para esos cristianos, los pobres son el sujeto histórico de esta transformación, los actores de su propia liberación.
El cristianismo de la liberación no conocía los escritos de Walter Benjamin, pero existe una evidente “afinidad electiva” entre la obra de los teólogos de la liberación y la concepción benjaminiana de la historia desde la perspectiva de los vencidos y su propuesta de una alianza de la teología con el marxismo. Sin olvidar su texto sobre “El capitalismo como religión” (1921) que tiene mucho en común con la denuncia de la idolatría del mercado realizada por los teólogos de la liberación.
La crítica del capitalismo y la necesidad de superarlo es un elemento central en el cristianismo de liberación. ¿Ha perdido o ha ganado vigencia esa crítica? ¿No se ha hecho también infinitamente más complejo este quehacer?
La crítica del capitalismo como sistema intrínsecamente perverso realizada por el cristianismo de la liberación me parece más actual  que nunca; entre otras razones, por la crisis ecológica y el cambio climático que amenazan directamente la supervivencia de la humanidad en este planeta.
Desde el punto de vista ecosocialista, el capitalismo no es sólo un sistema de explotación, como lo plantea tradicionalmente el pensamiento marxista, sino también de destrucción del medio ambiente y de los equilibrios ecológicos. Superar el capitalismo es un imperativo categórico por razones de justicia elemental. Es un sistema absurdo en el cual unas decenas de multibillonarios poseen más riqueza que la mitad de la humanidad. También hay que sobrepasarlo porque se trata de una cuestión de supervivencia para la humanidad: el capitalismo no puede existir sin expansión sin límites. Por eso, la destrucción de las condiciones de vida en el planeta pertenece a su lógica interna.
Acabar con el capitalismo es una tarea compleja y difícil, pero no tenemos otra salida sino llevar adelante esta lucha antisistémica.  Como decía Bertolt Brecht, quien lucha puede perder; pero quien no lucha, ya ha perdido.
La crítica al capitalismo en el cristianismo de liberación se realiza también como crítica a la idolatría. ¿Se ha  asumido esa crítica en las iglesias de diversos continentes?
La crítica del cristianismo de la liberación a la idolatría del capital y del mercado es profundamente radical. Fusiona la crítica de los profetas del Antiguo Testamento a los cultos idólatras, con sus exigencias de sacrificios humanos, y la critica marxista al fetichismo de la mercancía. Marx denuncia al Capital como Baal o Moloch, ídolos a los cuales se hacen sacrificios de vidas humanas. Enrique Dussel, filósofo y teólogo de la liberación, ha analizado este tema de forma muy interesante en su libro Las metáforas teológicas de Marx. 
En los años setenta del siglo XX esta crítica estuvo presente en los documentos y la enseñanza de importantes sectores de las iglesias latinoamericanas, en especial en Brasil. Aparece también, pero de forma mas limitada, en otros países del Sur (Filipinas, Corea del Sur) o de Europa (Francia). Pero con el pontificado de Juan Pablo II esta vertiente anticapitalista en las iglesias latinoamericanas fue condenada, marginada y reprimida por el Vaticano. No se puede olvidar el intento de silenciar a Leonardo Boff y la denuncia  por parte del Santo Oficio (Ratzinger) de la teología de la liberación como peligroso error. Con la elección de un Papa latinoamericano, Bergoglio, esta situación está empezando a cambiar.
Llama la atención que prestes una atención tan intensa al análisis de la religión, dada tu trayectoria marxista y trotskista. ¿Consideras que el cristianismo de liberación es una fuente importante de inspiración e impulso para la izquierda transformadora? ¿Te distancias de otros intelectuales, dirigentes y militantes de las izquierdas que no le conceden relevancia?
Tengo mucho respeto por la figura de Trotsky, pero mi principal referencia política, desde mi juventud en Brasil hasta hoy, ha sido  Rosa Luxemburgo. Esta gran pensadora y luchadora marxista, mártir del socialismo, asesinada hace cien años por sicarios paramilitares alemanes, es autora del ensayo “Iglesia y socialismo”. En él presenta un argumento original: nosotros, los socialistas, somos los verdaderos herederos de los primeros cristianos, de los Padres de la Iglesia, críticos implacables de la injusticia social y del poder corruptor del dinero. Las Iglesias que se han alineado con  la burguesía en contra del movimiento obrero, han traicionado este mensaje inicial del cristianismo.
Lo que ha pasado en América Latina a partir de los años sesenta del siglo XX es algo nuevo: el cristianismo de la liberación -en el cual participan también sectores del clero, de las órdenes religiosas y hasta obispos- se ha situado abiertamente en el campo de los oprimidos y sus luchas de emancipación. Sin el cristianismo de la liberación no se puede explicar el surgimiento de un nuevo movimiento obrero y campesino en Brasil a partir de los años setenta del siglo XX, las revoluciones centroamericanas de los años ochenta,  o el levantamiento zapatista en Chiapas en 1994.
Con algún retraso, la izquierda latinoamericana se ha dado cuenta de la importancia de ese fenómeno, aunque se mantienen resistencias en ciertos sectores más dogmáticos en nombre del ateísmo científico.
La izquierda debe tratar con respeto las convicciones religiosas y considerar a los militantes cristianos de izquierda como parte esencial del movimiento de emancipación de los oprimidos. La teología de la liberación nos enseña también la importancia de la ética en el proceso de concienciación y la prioridad del trabajo de base con las clases populares, en sus barrios, iglesias, comunidades rurales y escuelas.
Además, los cristianos radicales son un componente esencial de los movimientos sociales del Sur y de las asociaciones europeas de solidaridad con las luchas en los países empobrecidos. Estos cristianos aportan una contribución importante a la elaboración de una nueva cultura internacionalista.
Nos ha llamado la atención la valoración muy positiva que haces en tu libro de personajes que han dado gran importancia a la religión como, por ejemplo, los marxistas Walter Benjamin y José Carlos Mariátegui. ¿Qué aspectos de los escritos de estos dos autores sobre esta cuestión tienen mayor actualidad?
Walter Benjamin, judío de cultura alemana, y José Carlos Mariátegui, peruano, representan dos visiones disidentes en el campo del marxismo tradicional. Ambos pertenecen a universos geográficos, culturales e históricos muy diferentes, y cada uno ignoraba los escritos del otro. Walter Benjamin no conocía nada sobre el marxismo latinoamericano y Mariátegui conocía bien la cultura marxista europea, pero no leía alemán. A pesar de esta distancia, tienen muchos elementos comunes. Ambos comparten una crítica romántica de la civilización occidental moderna y un rechazo del dogma del progreso en la historia.
Tienen también  otras convergencias: una adhesión poco ortodoxa a las ideas comunistas, simpatía por Trotsky,  gran interés por la obra de Georges Sorel, verdadera fascinación por el surrealismo y una visión «religiosa» del socialismo. Esta afinidad es aún más asombrosa porque, como hemos señalado, no hay ninguna influencia de uno sobre el otro. Ellos contribuyeron a repensar en nuevos términos el curso de la historia, la relación entre pasado, presente y futuro, las luchas emancipadoras de los oprimidos y la revolución.
Una de sus herejías más notables respecto al marxismo clásico es efectivamente la reflexión sobre la dimensión “religiosa” del socialismo. Walter Benjamin en sus Tesis Sobre el concepto de historia (1940) propone una alianza entre la teología mesiánica y el materialismo histórico: solo juntos podrán vencer a su adversario, el fascismo. Por su parte, José Carlos Mariátegui, en su ensayo “El hombre y el mito”, escribía lo siguiente: “La emoción revolucionaria (…) es una emoción religiosa. Los motivos religiosos se han desplazado del cielo a la tierra. No son divinos; son humanos, son sociables”. Pienso que Mariátegui y Walter Benjamin nos ayudan a entender el cristianismo de la liberación, tanto en el pasado como en su posible futuro.
Una parte de tu libro aborda las relaciones entre cristianismo de liberación, ecosocialismo y anticapitalismo. ¿Qué piensas de la posición del Papa Francisco en el ámbito de la ecología?
La encíclica Laudato Si’ es una contribución de extraordinaria importancia para el desarrollo a escala planetaria de una conciencia ecológica. Para el Papa Francisco, los desastres ecológicos y el cambio climático no son el resultado simplemente de comportamientos individuales, sino de  los actuales modelos de producción y de consumo.  Bergoglio no es un marxista y la palabra capitalismo no aparece en la encíclica. Pero queda muy claro que para él los dramáticos problemas ecológicos de nuestra época son el resultado de “los engranajes de la actual economía globalizada”,  engranajes que constituyen un sistema global. Es, según sus palabras, un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”.
¿Cuáles son, según el Papa Francisco, estas características  “estructuralmente perversas”? Ante todo,  es un sistema en el cual predominan “los intereses limitados de las empresas” y “una cuestionable racionalidad económica”, una racionalidad instrumental que tiene por único objetivo el maximizar la ganancia. Afirma este  Papa: “el principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente”. Esta distorsión, esta perversidad ética y social, no es propia de uno u otro país, sino de un “sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas”. Son citas textuales. Pienso que queda claro su pensamiento en el que relaciona  capitalismo, destrucción medioambiental y ecología.

Europa, el poder y las urnas

Europa, el poder y las urnas
L
os tontos ven sólo a los gobiernos y los resultados electorales mientras los sabios estudian principalmente el contexto y los cambios sociales, en las subjetividades, la visión de sí mismas y las relaciones de fuerza entre las clases y sectores de clase en lucha en escala mundial.
La crisis de civilización, las guerras y las radicales modificaciones climáticas provocan, en efecto, desarraigo masivo, migraciones permanentes de una magnitud sin precedentes, angustias y terrores irracionales y la profunda crisis económica que estalló en 2008 pesa también sobre la conciencia de todos y hace temer una brusca y aún más profunda recaída. La zarabanda infernal dirigida por el demente Trump nos obliga hoy a todos a bailar a un ritmo insostenible.
Ahora bien, en las crisis profundas las sociedades votan con sus movilizaciones y en la calle, sin depender de las urnas.
Los feminicidios crecientes, la brutal violencia que invade la vida cotidiana y el lenguaje, la ruptura de los lazos comunitarios y solidarios tejidos durante milenios de vida campesina y de los diversos entrecruzamientos de etnias, muestran el malestar profundo que aqueja a un mundo globalizado y dominado por un puñado de plutócratas que en su sacrificio al becerro de oro despilfarran sin piedad los recursos naturales y miles de millones de vidas humanas.
Los gobiernos capitalistas carecen de poder real y de consenso y, como en Francia, recurren a una creciente represión para intentar anular las conquistas que desde finales del siglo XIX les arrancó el miedo a las luchas obreras y a la revolución social.
Los oprimidos y explotados, por su parte –desde Argelia y Sudán hasta las calles de Europa y desde India, con la huelga de decenas de millones de mujeres hasta las incesantes huelgas y manifestaciones en Argentina o los obreros de Tamaulipas en México– luchan por conquistar espacios democráticos. Pero lo hacen creyendo aún que es posible unirse sobre la base del nacionalismo, del origen étnico territorial que, por definición, excluye a los otros y divide a los dominados. Ese enfoque identitario es racista, derechista y reaccionario y tan peligroso como el que llevó a Adolfo Hitler al poder.
A esa amenaza se añaden los preparativos bélicos y la restauración de un clima de guerra fría. Las elecciones parlamentarias europeas coincidirán, en efecto, con la guerra comercial y las amenazas bélicas de Estados Unidos a China y se harán en medio de una dura competencia en todos los campos y escenarios entre las potencias imperialistas.
Porque en el voto europeo pesa también la activa participación del presidente de laFederación Rusa Vladimir Putin, quien re-tomó la política de los zares y Stalin e instauró una dictadura burocrático-militar mafiosa que tiene poderosos intereses en Europa occidental y que apoya a la derecha semifascista francesa de Le Pen o la italiana y al dictador turco Erdogan para dividir y chantajear a sus competidores neoliberales de la Unión Europea.
Dado que la izquierda reformista europea social democrática, comunista o liberal democrática ha perdido la mayor parte de su base social y su credibilidad, los partidos nacionalistas-fascistizantes canalizarán mejor que ella los votos de la minoría que vaya a sufragar.
La abstención electoral será enorme sobre todo entre los jóvenes, porque la mayoría rechaza –por la derecha o por la izquierda– el sistema capitalista y la Unión Europea neoliberal del gran capital financiero y no ve todavía cómo construir una Europa alternativa, más democrática, fraterna y justa. Empeñados en esconder la realidad social, en esta disputa por el control de un Parlamento europeo sin poder real y que, como la misma Unión Europea, es sólo la expresión de un mundo que todos quieren superar, los medios de comunicación-intoxicación presentarán como vencedores a los partidos derechistas que también defienden al sistema capitalista que los electores repudiaron. Pero no engañarán a nadie.
Por eso las elecciones no podrán dar legitimidad a las instituciones ni a los nacionalistas polacos, húngaros e italianos ya en los gobiernos ni a los Le Pen y similares alemanes y holandeses que no tienen ningún proyecto ni futuro común.
Después de las elecciones y más legitimados que nunca por el previsible fracaso de Emmanuel Macron, los Chalecos Amarillos franceses continuarán en las calles al igual que todos los problemas que exigen soluciones, movilizan y llevan a la lucha y el poder que los pueblos quieren disputar a sus dominadores nacionales y extranjeros rueda por las plazas y así seguirá porque no hay margen para nuevas componendas o para una alternancia entre distintos grupos sirvientes del capital financiero internacional.
No estamos únicamente al borde del abismo en una crisis ecológica y de civilización sin precedentes: participamos en la épica batalla de miles de millones de seres humanos por encontrar con sus combates comunitarios y sus experiencias autogestionarias una vía para sobrevivir y para construir una alternativa al sistema capitalista inhumano que lleva a todos al abismo.


Mexico: elecciones y agresiones de Trump

Avanzar a la normalidad democrática
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ste domingo 2 de junio, 13 millones 573 mil 897 ciudadanos están convocados a las urnas para elegir a quienes ocuparán 148 cargos: están en disputa las gubernaturas de Puebla y Baja California; todas las alcaldías en esta segunda entidad, Aguascalientes y Durango, así como cinco elecciones municipales extraordinarias en Puebla, y los congresos locales de Quintana Roo y Tamaulipas.
Se trata de los primeros comicios celebrados en el presente sexenio, con un gobierno federal que tiene entre sus propuestas centrales la democratización efectiva de la vida nacional y la erradicación definitiva del sinfín de prácticas fraudulentas que en los hechos han minado e incluso anulado la soberanía popular consagrada en la Constitución. Dichas prácticas han llevado al país a crisis como las vividas tras los fraudes en las elecciones presidenciales de 1988 y 2006 y la masiva compra de votos en las de 2012, y no estuvieron ausentes en los comicios de julio de 2018, cuando el cúmulo de irregularidades en Puebla detonó un desgastante conflicto poselectoral.
En este combate a las distintas modalidades de distorsión de la voluntad ciudadana se han dado pasos importantes, como la tipificación de las modalidades de fraude electoral como delito grave, merecedores de ser perseguidos de oficio y de recibir prisión preventiva. Sin embargo, resulta inocultable la persistencia de aparatos, poderes fácticos y organismos largamente acostumbrados a medrar con las prácticas antidemocráticas, los cuales no han desaparecido y constituyen lastres para la consolidación de una sociedad democrática.
Por lo dicho, resulta crucial que en los próximos días todos los participantes –partidos, candidatos, autoridades de todos los niveles de gobierno, medios de comunicación, ciudadanos y organismos electorales– se ciñan estrictamente a la ley, a fin de que el lunes 3 el país pueda amanecer sin conflictos poselectorales, sin denuncias cruzadas, con un reconocimiento cabal de los triunfos ajenos y sin reivindicación de victorias propias no fundamentadas en el sufragio. De ser así, este domingo podrá marcar un hito en la construcción de la normalidad democrática que tanto urge al país y que constituye uno de los mayores anhelos ciudadanos.
Trump y sus agresiones comerciales
El presidente estadunidense, Donald Trump, anunció por su medio de comunicación habitual –Twitter– que a partir de junio su gobierno impondrá un arancel de 5 por ciento a todas las importaciones procedentes de México “hasta que los inmigrantes ilegales que pasan por México a nuestro país PAREN” (sic), y amenazó con incrementar gradualmente ese impuesto en tanto no se resuelva el flujo migratorio. En una rápida réplica, el subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Jesús Seade Kuri, señaló que esa amenaza es desastrosa en el marco del proceso de ratificación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), advirtió que nuestro país responderá de manera enérgica y propuso el inicio de un contacto directo entre ambas partes a fin de evitar malos entendidos y no entorpecer el comercio bilateral.
El amago de Trump no sólo constituye una grosera presión injerencista para tratar de imponer a México una política migratoria conveniente a los intereses propagandísticos y electoreros de la Casa Blanca, sino que resulta, además, un chantaje disparatado que podría obligar a nuestro país a participar en una confrontación comercial que resulta a todas luces indeseable y peligrosa para ambas economías: si bien el vecino del norte es el principal mercado de las exportaciones nacionales (307 mil millones de dólares), y que la inusitada venganza arancelaria sería sumamente negativa para la industria mexicana, ello es cierto también a la inversa: Estados Unidos envía anualmente a México productos por un total de 181 mil millones de dólares, por lo que la adopción de una medida recíproca a la que esgrime Trump dañaría considerablemente diversos sectores productivos estadunidenses.
La circunstancia demanda a las autoridades de nuestro país un cuidadoso equilibrio entre la prudencia y la firmeza para hacer prevalecer la sensatez en el diálogo bilateral. Cabe esperar, asimismo, que los sectores empresariales y políticos de la superpotencia logren desactivar la prepotencia sulfúrica del magnate republicano y que lo persuadan de mantener en pistas separadas los asuntos de la migración y el comercio.La jornada

La guerra zapatista 1916-1919

La historia oficial de la Revolución oculta datos; es un dispositivo de dominación
Francisco Pineda Gómez publica La guerra zapatista
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▲ Una parte del mecanismo de la dominación sirve para que el pueblo de México no recuerde la lucha social, la más importante que se ha tenido, señala el historiador en entrevista.Foto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Viernes 31 de mayo de 2019, p. 3
La investigación histórica no busca crear ídolos, sino analizar las partes que conforman procesos complejos, como el de la Revolución Mexicana y el papel de Emiliano Zapata y el Ejército Libertador, dice el historiador Francisco Pineda Gómez, autor de La guerra zapatista 1916-1919.
Pineda Gómez, antropólogo y académico, inició su investigación hace 30 años, y dio como resultado una tetralogía: La irrupción zapatista, 1911; La revolución del sur, 1912-1914; El Ejército Libertador, 1915 y, el más reciente, La guerra zapatista, 1916-1919, todos publicados por Editorial Era.
La publicación de La guerra zapatista coincide con el centenario del asesinato de Zapata, el 10 de abril de 1919 en Chinameca. Un siglo después todavía se escucha el grito ¡Zapata vive!
Eso significa que el pueblo trabajador mexicano en sus movimientos, en sus luchas, no olvida la gesta heroica de Emiliano Zapata, los pueblos insurrectos y su Ejército Libertador. Significa que están vigentes los principios de la lucha, no rendirse, no venderse y llevar a cabo una pelea digna y honrada, señala en entrevista.
Cuando empezó su investigación Emiliano Zapata era un símbolo que no conocía, porque no había leído, pero siempre lo había tenido presente. Tres décadas después, Zapata es el general en jefe del Ejército Libertador.
La Revolución Mexicana no es sólo lo que nos dicen los libros de texto: buenos contra malos. Existe todo un ocultamiento de todo lo que ocurrió: genocidio, hambruna, el racismo de personajes como Venustiano Carranza.
“Es un dispositivo de la dominación. El régimen emanado de la Revolución Mexicana se apropió de la Revolución y seleccionó lo que quería: Madero, Zapata, la frase sufragio efectivo, el título del Plan de Ayala, pero el contenido nunca lo van a decir, porque es la declaración de guerra contra Madero.”
Por ejemplo, “un dato fundamental sobre la cuestión agraria: los zapatistas acabaron con el régimen de las haciendas coloniales en la zafra de 1912-1913 en Morelos, régimen que había durado cuatro siglos. Zapata y Otilio Montaño tenían conciencia de ello. No necesitaban leerlo, esa es la historia que habían vivido sus pueblos, su gente, en conflicto permanente con las haciendas durante cuatro siglos.
“Ellos acabaron con ese régimen colonial. Ahora dicen en el dispositivo de dominación: ‘Zapata no logró nada’, que fue la reforma agraria carrancista. En realidad, quienes acabaron con ese régimen fueron los pueblos insurrectos y su Ejército Libertador. Sí hay ocultamiento. Es una parte del dispositivo de la dominación para que el pueblo de México no recupere la memoria de la lucha –la lucha revolucionaria más importante que ha tenido México–: la lucha social.”
Encubrimiento
Lo que ocurrió durante la Revolución “fue un crimen de lesa humanidad: el genocidio no prescribe y los encubridores deben ser condenados como si estuvieran encubriendo a Hitler, Franco o a Estados Unidos, que lanzó dos bombas atómicas contra población civil en Hiroshima y Nagasaki. Esos genocidios se pasan por encima, con frasecitas como ‘sufragio efectivo’, ‘artículo 27’, ‘reforma agraria’. Han ocultado gravemente esto para ejercer una dominación más apabullante”.
Después de estos años de trabajo “también cambió mi opinión sobre lo que sucedió. Si uno lo mira desde el punto de vista de la revolución social campesina de México, fue una guerra tremenda entre la revolución y la contrarrevolución. Todos los gobiernos se opusieron a la revolución campesina y llevaron a cabo una guerra de exterminio, genocida.
“Francisco León de la Barra, presidente provisional que se acordó de nombrar a Porfirio Díaz en los acuerdos de Ciudad Juárez con Madero, Madero, Victoriano Huerta y Venustiano Carranza, todos se opusieron violentamente, en forma genocida, a la revolución campesina de México. Todos vienen de la élite porfirista en una continuidad que los distorsionadores de la historia llaman ‘guerra fratricida’, entre hermanitos; pero no: fue una guerra entre la revolución y la contrarrevolución. Una guerra atroz la de los contrarrevolucionarios.”
En esta historia todavía falta mucho qué contar. Son miles los documentos zapatistas que aún falta por analizar, así como el papel de las mujeres en la revolución campesina: había profesoras, doctoras; hubo presidentas municipales zapatistas aquí, en la cuenca de México. No podría estimar un porcentaje, pero sí falta mucho por recuperar de la historia.


Astillero

Astillero
Trump: bomba 5% // T-MEC, paridad cambiaria // Explosiones en cine y Senado // Manual de desestabilizar
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▲ La secretaria de Economía, Graciela Márquez; el canciller Marcelo Ebrard; el consejero jurídico Julio Scherer, y Jesús Seade, subsecretario para América del Norte, en la conferencia matutina de ayer del presidente Andrés Manuel López Obrador.Foto Roberto García Ortiz
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or la mañana, el presidente de México y sus operadores legislativos daban por superados todos los obstáculos y apremiaban al Senado a aprobar a la brevedad el nuevo tratado económico entre los tres países de Norteamérica (Ricardo Monreal, acomedido, preparaba ya sus implementos de trabajo aprobatorio). México había cumplido con la exigencia gringa de reformar la ley laboral, Estados Unidos había desmontado los aranceles al acero y el aluminio y Canadá avanzaba sin mayor problema: todo quedaba listo para el voto favorable de las respectivas cámaras.
Pero vino Little Donald y todo lo descompuso. Ya traía el atorón con la mayoría demócrata que controla la Cámara de Representantes, con Nancy Pelosi como virtual muro legislativo con dedicatoria contra la relección del multimillonario rubio. Y a las seis y media de la tarde puso un tuit al estilo de atómicas banderillas toreras: todos los bienes provenientes de México pagarán un arancel de 5 por ciento mientras no sea frenada la migración ilegal que entra a Estados Unidos. Ese porcentaje irá subiendo conforme se mantenga la inacción mexicana en la materia (a las seis de la tarde con un minuto, la cándida secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, entregaba con aires semitriunfales “el documento T-MEC en el @senadomexicano, junto con el gabinete del @GobiernoMX”.
Cierto es que Trump suele pasar, como si nada, de la amenaza estridente a la palmada amistosa, de la aproximación a la declaratoria de guerra a la expedición de cartas de buena conducta: amaga y hace o simula berrinches para mejor negociar, para exprimir aún más a sus contrapartes. Hasta ahora, el presidente mexicano ha podido sobrellevar los exabruptos trumpianos. Se ha refugiado en el amor y paz y en una retórica elusiva, a diferencia de las exigencias de posturas firmes que el propio tabasqueño hacía a su antecesor, Enrique Peña Nieto, frente a otras groserías de Trump.
Las turbulencias que de inmediato generó el tuit del políticamente mercurial presidente de Estados Unidos (y las que podría generar este viernes) se suman a un ambiente de complicaciones del gobierno federal mexicano que van de las restricciones presupuestales y sus consecuencias sociales, el alto número de empleados federales despedidos, las bajas perspectivas de crecimiento económico y la incertidumbre en ámbitos empresariales, hasta el estremecimiento en las élites de la política y la economía por la detención del empresario dorado, Alonso Ancira, y la orden de aprehensión de Emilio Lozoya, en un proceso que podría escalar hasta los sitiales impunes que ocupan Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto.
La resistencia al cambio, que debe ser proporcional al nivel de las acciones correctivas o abiertamente transformadoras, pareciera verse beneficiada por acciones recientes que van creando la sensación de peligro y que podrían generar desasosiego extendido, conforme a lo que marcan los manuales de desestabilización política. El pasado lunes, una llamada telefónica alertó sobre la presunta colocación de una bomba en una oficina de Morena en la colonia Viaducto Piedad, en la alcaldía Iztacalco. Luego de desalojar a quienes estaban en ese inmueble, se comprobó que la alerta había resultado falsa (https://bit.ly/2JNusNa). Y el jueves de la semana pasada, un artefacto explotó en una sala del complejo Cinemex Aragón, en la colonia DM Nacional, de la alcaldía Gustavo A. Madero. Un trabajador resultó herido luego de haber encontrado debajo de uno de los asientos, mientras hacía la limpieza, un objeto atado a un cronómetro y una pila (https://bit.ly/2Xg96uV).
Por otra parte, este miércoles llegó a la oficina de la joven senadora Citlalli Hernández de Morena un libro dirigido a su nombre en cuyo ahuecado interior estaba el armado de una bomba casera que alcanzó a detonar y generó una pequeña flama y humo. La senadora no sufrió daños físicos de consideración. Y este jueves, por la tarde, se produjo una amenaza de bomba, que resultó falsa, en el complejo petroquímico Pajaritos, en Coatzacoalcos, Veracruz, que hubo de ser desalojado.
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero

Economia Moral

Economía moral
¿Se atreverá la Cámara de Diputados a devolver el PND? // En el Parlamento Abierto plantee que debe devolverlo. Morena enfrenta dilema
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n el Parlamento Abiertosobre el Plan Nacional Nacional de Desarrollo 2019-2024. Política Social (lunes 27 de mayo) participamos Araceli Damián y yo (video disponible en la página web del Canal del Congreso) como únicos participantes de la primera ronda. Araceli Damián empezó su ponencia señalando:
“Enorme sorpresa causó conocer que existían dos planes: el del Presidente y el de Hacienda. En este recinto se afirma: el único plan es el del Presidente. Esta situación preocupa, porque deja entrever una falta de comunicación y enormes discrepancias en metas entre los agentes estratégicos para la toma de decisiones. Es necesario saber si el No Plan de Hacienda es en el fondo el instrumento que devela la idea de condición de vida que el Estado mexicano considera suficiente para todos. Preocupa, porque en 2018 la Salida, el Presidente afirma que siete de cada 10 mexicanos viven en pobreza, lo que como especialista comparto. Pero en el No plan y otros documentos oficiales, se dice que cuatro de cada 10 mexicanos son pobres, cifras del Coneval” (disponible)
En el recinto, nos enteramos que la Cámara decidió turnar a comisiones sólo las 63 pp. que constituyen el Plan del Presidente, y que el Plan de Hacienda (No plan), no está sujeto a discusión en comisiones ni en los foros. En mi ponencia, (que leí sin tomar en cuenta lo recién descubierto) sostuve lo ya planteado el viernes 24 en Economía Moral:
“Según algunos, hay dos PND 2019-2024 en lo que publicó la Gaceta Parlamentaria de esta Cámara, el 30 de abril. Uno, PND1, de la Presidencia, es un documento corto y retórico, que no reúne los requisitos de un PND. El otro, PND2 (de Hacienda), se acerca formalmente a los requisitos que establece la Ley de Planeación (artículo 21 Ter): diagnóstico; ejes generales; objetivos específicos; estrategias para ejecutar las acciones que permitan lograr los objetivos específicos; indicadores de desempeño y sus metas que permitan dar seguimiento al logro de los objetivos... El PND1 no contiene la mayoría de estos elementos; no es, formalmente, un PND… La Cámara sólo tiene una opción legal y moralmente válida: devolver al Ejecutivo todo lo publicado en la Gaceta (llamémosle PND integrado), y exigirle que vuelva a enviar un PND unitario, internamente consistente y que incluya todos los fines del proyecto nacional contenidos en la Constitución.”
Después de nuestras intervenciones se dio la palabra a diputados que lo solicitaron. La legisladora María de los Ángeles Huerta, de Morena, señaló:
“Es sumamente importante aclararle a los dos ponentes que acaban de participar que el presidente de la Cámara dijo que lo que estábamos analizando aquí es el documento que es el PND, el documento de 64 pp. (sic)… El documento de más de 200 pp. es realmente el Anexo del Plan que a detalle… entonces no hay dos planes y no procede que hablen así, porque parece un poco despectivo e innecesario… Respecto a la Ley de Planeación ésta señala que la Cámara de Diputados debe simplemente señalar si el plan cumple o no con los temas que usted ya leyó… cumple a cabalidad… (aquí interrumpo, pues no se escucha en el video porque no tenía micrófono), doctor, si me puede atender, le comento que todas las sugerencias, lo que ustedes están diciendo en los foros es lo que va integrar los planes especiales, sectoriales más específicos… esta es la ruta… un mapa de ruta… El Anexo, que sí cumple con los seis planteamientos (se refiere a lo que debe contener el PND según el artículo 21 Ter de la Ley de Planeación, ya citados) …se lo puedo demostrar que si cumple a cabalidad, se lo puedo demostrar…”
En el Cuadro incluyo una síntesis de lo que señalaron los demás diputados que intervinieron. En mi réplica, y en la de Damián, respondimos a algunas de las cuestiones pertinentes que plantearon. Quienes conducían la mesa, los diputados Miguel Prado (Morena) y Nancy Reséndiz (PES), dos veces estuvieron a punto de no permitirnos usar el derecho de réplica. Lo tuvimos que reclamar airadamente. En mi réplica señalé:
“El formato de discusión del PND (referido como rígido por dos diputados) no es ‘apruebo y punto’ o ‘devuelvo y punto’. Puedo devolverse y decir qué cambios tienen que hacerse para que la Cámara pueda aprobarlo: tendría que ser un documento unificado y cumplir los requisitos de la Ley de Planeación. Si este foro va a ser una farsa, diputada, entonces me siento muy ofendido, la doctora también, y todo los demás que van a participar. Si ya están tomadas las decisiones, si toda la diputación de Morena va ir a votar en bloque para que se apruebe sin cambios, lo que ustedes interpretan que es el plan, pues La Gaceta Parlamentaria publicó los dos documentos juntos y lo que usted llama Anexo está en papel membretado que dice Plan Nacional de Desarrollo. Gobierno de México y lleva el escudo nacional, lo que ustedes llaman plan no está ni en papel membretado… entonces regresen el plan y regresen el anexo y pídanle al Ejecutivo que, en los 30 días que dispone por ley, envíe un plan unificado y sin contradicciones, porque en la parte uno dice cero hambre, la pobreza extrema habrá sido erradicada y en la parte dos la meta es reducir la pobreza extrema de 10 a 5 millones.”


Mexico SA

México SA
Familia Lozoya: pollitos en fuga // Busca ¡protección de la justicia!
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n una suerte de versión policiaca de la película Pollitos en fuga, integrantes de la familia de Emilio Lozoya Austin rápida y ávidamente corrieron a los juzgados mexicanos en busca de un amparo, pues –infirieron– no vaya a ser la de malas que también a ellos les toque una temporada tras las rejas.
Emilio ya obtuvo el tan ansiado amparo –vence el próximo martes–, pero, más rápido que una saeta, la hermana y la esposa del ex director de Petróleos Mexicanos, Gilda Susana Lozoya Austin y Marielle Helene Eckes, respectivamente, acudieron a los juzgados en busca (parece broma) de la protección de la justicia mexicana al considerar que la juez María Eliana Cardo Ramos, con sede en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México hubiera otorgado una orden de aprehensión en su contra.
Y la obtuvieron (juzgado 14 de distrito en materia de amparo con sede en la Ciudad de México), mediante el pago de 18 mil pesos como garantía cada una (cacahuates para la familia), aunque no significa que no puedan ser detenidas si se libra una orden de captura en su contra por delitos a los que se les estableció prisión oficiosa(La Jornada, Gustavo Castillo y Dennis A. García).
De acuerdo con fuentes ministeriales y del Poder Judicial, las órdenes de aprehensión solicitadas solamente fueron en contra de Emilio Lozoya, el empresario Alonso Ancira y de Gilda Susana Lozoya Austin (la hermana del ex director de Pemex), por su presunta participación en acciones que causaron grave daño patrimonial a Petróleos Mexicanos por la compra de la empresa Agro Nitrogenados (ídem).
Es de suponer que, desesperados, más pollitos en fuga andan tras un amparo (oro molido en estos tiempos en los que, para algunos, el futuro sólo les depara algún reclusorio), en el entendido de que corren el riesgo de ser involucrados y/o capturados por dos vías: la de la Fiscalía General de la República y la del gánster defensor de gánsteres, Javier Coello Trejo, abogado defensor del ex director general de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya, quien para salvar el pellejo está dispuesto a llevarse entre las patas a todos y a todas. Entonces, los jueces deben estar preparados, porque deberán conceder amparos como quien regala tortillas.
Recuérdese que el abogánsterCoello Trejo dejó en claro que, para defender a su cliente, citará a medio mundo con tal de salvar el pellejo de Emilio Lozoya: del ex presidente Peña Nieto para abajo, incluyendo al consejo de administración de Pemex en el momento de la compraventa de Agro Nitrogenados (con Pedro Joaquín Coldwell y Luis Videgaray a la cabeza) y a dos ex directores de Pemex en tiempos de EPN (Juan Antonio González Anaya y Carlos Alberto Treviño Medina).
Si ello no alcanza, pues allí están los sabuesos de la Fiscalía General de la República –que ya tienen muy bien armado el expediente– en busca de los pollitos en fuga, sin olvidar que está pendiente el caso Odebrecht –del que, entre otras cosas, saldrán relámpagos electorales– y otras menudencias que a Emilio Lozoya y a sus amigos no los deja muy bien parados que se diga.
Y en la cárcel de enfrente, Alonso Ancira Elizondo –a quien no le dieron tiempo de obtener un amparo– no se le ocurre mejor cosa que mandar a decir con su abogado español que su enchiqueramiento sólo se trata de una vendetta, mientras sus jilgueros lloran amargamente porque al empresario lo internaron en una prisión muy peligrosa.Que se aguante: por él, mucho más han sufrido los mineros de Coahuila.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, más allá de los atractivos turísticos y la buena comida, algo legalmente espectacular debe tener Mallorca –la mayor de las Baleares–, porque en esa misma isla fue capturado, casi 20 años atrás, Ángel Isidoro Rodríguez, alias El Divino, quien se refugió en España tras ser acusado, en México, de fraude y delitos bancarios. Fue capturado por Interpol, enchiquerado y extraditado. Aquí quedó impune, y a lo mismo le apuesta la cabeza visible de Altos Hornos de México. Entonces, la Fiscalía General de la República debe tener muy bien puestas las pilas.
Twitter: @cafevega