EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

lunes, 26 de octubre de 2020

Mexico: Ciencia y Fideicomisos, la corrupcion lo alcanza todo

 

Ciencia y fideicomisos: La corrupción lo alcanza todo

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Fuentes: Rebelión

Lo primero, es importante explicar ¿Qué es un fideicomiso? En palabras simples, es una relación formal en la que una persona/gobierno (fiduciante) otorga dinero a otra persona/institución gubernamental (fiduciaria) con un propósito específico para que la fiduciaria lo gaste en beneficio de un tercero (beneficiario).

Ahora, el gobierno federal gasta su dinero a través de dos mecanismos: el presupuesto y los fideicomisos. Respecto al porcentaje de gasto, la mayoría  se ejerce a través del presupuesto (un poco más del 98% de gasto gubernamental total se ejerce por esta vía), mientras que el resto se gasta a través de los fideicomisos, por lo que en términos porcentuales, el gasto a través de fideicomisos es mínimo, a pesar de las grandes cantidades de dinero que se manejan.

Existen diferencias entre el presupuesto y el fideicomiso. Por ejemplo, el presupuesto y su consecuente gasto se planifican de manera anual. Y en este caso, muchos organismos gubernamentales, con tal de no perder el dinero que no se gastan en el año, lo depositan a fideicomisos quienes pueden  gastarlo sin problemas de temporalidad, por lo que una de las prácticas recurrentes de las entidades de gobierno era depositar dinero a los fideicomisos , antes del cierre del ejercicio de presupuesto, para poder gastarse después.

Bajo esta relación, se pueden generar relaciones perversas. Cuando una entidad gubernamental daba dinero a un fideicomiso, como por ejemplo el FODEPAR, este dinero se reportaba como ejercido cuando en realidad no era gastado, sino solo transferido al fideicomiso. Esto limitaba al gobierno para dar seguimiento del dinero, ya que ahora se encontraba en manos del fideicomiso.

En otros casos más delicados, se reportaron fideicomisos con dinero público ocioso sin que se tenga claro en qué serían ejecutado.Se descubrió un fideicomiso que data del 2013 por más de $1200 millones de pesos que no ha sido gastado, más que en los pagos al fiduciario que administra el fondo, o sea, al banco encargado de tener este dinero. Dinero público congelado que hace mucha falta para muchas prioridades nacionales.

Por otro lado, la ciencia en México no es un tema que escapa de uno de los mayores problemas que nos aquejan que es la corrupción. Los financiamientos operados por fideicomisos en materia de ciencia, tecnología e innovación son bastantes cuestionables: Más de 41 mil millones transferidos a la iniciativa privada. Empresas del tamaño de Volkswagen, Monsanto, Mabe, Kimberly Clark, Bayer, IBM, Bimbo, entre otras, recibieron casi 900 millones de pesos para financiamiento público para sus actividades de investigación y desarrollo tecnológico.

¿Qué sucedió? Una serie de eventos corruptos fueron los que llevaron a los fideicomisos en ciencia y tecnología a la deriva. En principio, operaban bajo reglas de operación bastante opacas, no existían controles de gasto ni instrumentos de seguimiento a los fideicomisos. El dinero destinado a las empresas para la investigación y desarrollo de nuevos productos fue destinado en su mayoría a la compra de bienes de capital, mientras que algunos Centros Públicos de Investigación  fungían como avales de esos “avances innovadores”. 

Para finalizar, quisiera comentar dos aspectos que me parecen relevantes. El financiamiento a la ciencia, tecnología e innovación es de gran importancia. Personalmente no veo problema en que los gobiernos incentiven a la industria privada, a través de diversos instrumentos como el apoyo en el financiamiento o la exención de impuestos, todo esto para que construyan capacidades de innovación. 

De igual forma, considero que los Centros Públicos de Investigación también deben de realizar esfuerzos por vincularse, así como de buscar mecanismos para transferir sus desarrollos tecnológicos a las empresas a través de las patentes y licenciamientos tecnológicos (Comercialización de tecnología).

Estas dos últimas premisas son ampliamente discutidas en el ambiente académico de manera muy polémica, por decir lo menos.

Por lo pronto, quisiera sostener que el manejo que se ha dado a la ciencia en México no ha sido impoluta como nos han querido enseñar. Ejemplos como la estafa maestra y los fideicomisos nos enseñan que en el circulo académico también se encuentran casos de corrupción rampante. 

Por otro lado, pensar que los actores académicos se encuentran a una distancia aparte, en un pedestal, sin ensuciarse es un error. Es importante que antes de verlos como científicos, aprender a verlos como funcionarios al servicio de la agenda del interés nacional, por lo que sus investigaciones deberían tener un efecto en nuestro bienestar. Y por supuesto, muchas investigaciones son valiosas y desafortunadamente son las menos apoyadas.

La ciencia en México es financiada por recursos públicos en su gran mayoría, por lo que también debe de existir disciplina en su gasto y en el seguimiento de sus objetivos y resultados, algo que hasta ahora ha quedado, en muchos casos, en opacidad y ambigüedad. Este debate me gustaría guardarlo para otra ocasión. Espero que sea de su interés y que así me lo hagan saber.


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