EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

jueves, 19 de julio de 2018

Mexico SA

México SA
Burocracia = 6.5 billones de pesos // Tijeretazo a sueldos y mucho más
Carlos Fernández-Vega
E
stá de moda el tema del recorte de la nómina burocrática de alto nivel, a la par de la reducción presupuestal de todo tipo de gastos asignados (y ejercidos, desde luego) a mandos medios y superiores. Unos a favor, otros en contra, pero la decisión del próximo gobierno de aplicar tijera en el renglón mencionado es de vital importancia para las finanzas nacionales.
De entrada, para saber de qué se trata es necesario subrayar que, por ejemplo, en el sexenio de Enrique Peña Nieto la burocracia federal (las estatales y municipales se cocinan aparte) le habrá costado a la nación alrededor de 6 billones 500 mil millones de pesos (la información es de la Secretaría de Hacienda), sin incluir lo que los altos mandos reciben por abajo del agua (sueldos, sobresueldos, bonos, viáticos y conexos) ni la nómina por honorarios. Tampoco considera otros costos, igual de abultados, por pifias, excesos, negligencia y corruptelas.
Lo anterior quiere decir que de cada peso presupuestal entre 23 y 25 centavos se destinan al pago de la nómina burocrática (sin incluir el ejército de personal por honorarios), un mundo de personas de diversos niveles salariales que el gobierno federal, desde tiempos de Miguel de la Madrid, todos los años promete reducir, pero que en los hechos lo incrementa. Para no ir más lejos, se gasta más en nómina burocrática que en desarrollo social.
En el debate desatado por el anuncio de López Obrador algunas voces consideran que al recortar salarios de la burocracia dorada, los mejores hombres y mujeres deberán contratarse en la iniciativa privada y el gobierno federal contaría con personal menos calificado.
Sin embargo, tal comentario es por demás cuestionable, porque hay que comparar la relación costo-beneficio, es decir, los abundantes pagos recibidos por esos mejores hombres y mujeres y contrastarlos con los resultados concretos que cada uno de ellos reporta y que, dicho sea de paso, desde hace tres décadas y media mantienen al país en el hoyo. Entonces, si esos son los mejores, ¿cómo estarán los peores?
Pero los escasos resultados van en paquete, desde el inquilino de Los Pinos hasta el más modesto de los servidores públicos, porque la burocracia mexicana, en su más amplio espectro, es terriblemente ineficaz, costosa y totalmente contraria al interés de los ciudadanos, quienes pagan sus sueldos y salarios.
Sin embargo, entre esa enorme masa de burócratas existe gente honorable, con vocación de servicio y atenta a las necesidades ciudadanas. Tal vez sean los menos, desde luego, pero de que hay, hay.
López Obrador intentará reducir el impacto económico de la burocracia dorada, sin afectar a la burocracia a secas, pero deberá esforzarse por mejorar el perfil, la honorabilidad y los resultados en ambas instancias. Pero al mismo tiempo deberá revisar los presupuestos asignados a los distintos ramos administrativos, comenzando por la Presidencia de la República.
A unos podrá gustarles o no que el inquilino de Los Pinos obtenga un sueldo anual superior a 3 millones de pesos, pero el asunto de fondo es que ese monto es mínimo si se considera lo que realmente pagan (más allá de la falta de resultados benéficos para el país) los ciudadanos por tener un presidente como, por ejemplo, Enrique Peña Nieto.
Para 2018, el presupuesto autorizado para la Presidencia de la República es cercano a mil 800 millones de pesos (60 por ciento para servicios personales y 40 por ciento para gastos de operación), todos ellos puestos al servicio del inquilino de Los Pinos, de tal suerte que el sueldo que percibe es lo de menos. Lo que sí cuesta, y muchísimo, es el enorme aparato que le sirve a una sola persona.
Entonces, a recortar elevadísimos sueldos y prestaciones, pero no sólo eso.
Las rebanadas del pastel
De nueva cuenta, el salvaje de la Casa Blanca amenaza con tirar al TLCAN en el bote de la basura y optar por negociar un acuerdo bilateral con México y, posteriormente, hacer lo mismo con Canadá. Ya chole: que se defina.
Twitter: @cafevega

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