EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

domingo, 30 de agosto de 2015

El PT y el ridiculo del INE

El Partido del Trabajo y el ridículo del INE
Antonio Gershenson
E
l jueves pasado vivimos una manifestación en defensa del Partido del Trabajo, pero antes de ver algunos detalles al respecto, me refiero a la información publicada en este mismo periódico, hace una semana, de que: “El Partido del Trabajo pierde el registro al confirmarse que obtiene el 2.99 por ciento de votos… indican los cómputos finales elaborados por el Instituto Nacional Electoral (INE)”.
Falta otra instancia y los cómputos no son tan finales, aunque parece que de arriba ya se decidió, pero lo principal que me llama la atención es que hayan escogido el porcentaje tan ridículo como 2.99, que es imposible que surja de manera natural, es evidente que lo inventaron. Ya nada más faltaba que buscaran otro número más ridículo y le hubieran puesto2.9999.
De todos modos, con tantas trampas y tanto fraude electoral, nadie se los va a creer, y menos con este numerito ridículo que no puede salir de manera natural.
Vamos a poner una muestra como ejemplo. Supongamos que los porcentajes posibles en este caso, alrededor de 2.99, sean de 2.51 a 3.50. Son cien posibles números con estas características. El 2.99, obvio, es uno solo, y por tanto tiene uno por ciento de posibilidad de salir. El uno por ciento de que efectivamente haya sido ese número. Ese es el porcentaje de que efectivamente fuera el número que ellos pusieron, el 2.99.
Si usamos un rango más restringido de valores posibles, entre 2.91 y 3.10, son en total 20 posibles valores. La posibilidad de que el 2.99 fuera efectivamente de manera natural, es de 5 por ciento. Y recordamos aquí la cantidad de mentiras de funcionarios de diversos organismos que hemos publicado. Aquí tenemos 95 por ciento de probabilidad de que haya sido mentira, de que hayan inventado ese número para asesinar a un partido, en mi opinión, muy respetable. Tampoco han tenido la habilidad de ocultar sus intenciones de hacerlo, al contrario, han dado pasos en esa dirección.
En cuanto a la manifestación, llegaron miles de todo el país, miembros del partido, pero también solidarios. Se mostró que la lucha no es a corto plazo, que es a fondo por la defensa de ese instituto político.
Se mostró la presencia de cada estado, pero también de mujeres, incluso en puestos importantes. Y había desde jóvenes hasta de edad avanzada.
Debemos de considerar que el proceso viene desde antes. El llamado Pacto por México, entre PRI, PAN y PRD, acordó una reforma que incluyó el aumento de 2 a 3 por ciento del porcentaje necesario para que un partido mantuviera su registro.
El Partido del Trabajo ha formado coaliciones con el PRD para elecciones presidenciales y ha participado en movilizaciones en defensa del petróleo.
En varias regiones, ha participado con organizaciones sociales, y formado instalaciones de salud, de enseñanza y en general de mejoramiento social. Tal vez esta sea una de las razones de quienes quieren liquidarlo.
Recuerdo que el primero de estos presidentes reaccionarios recientes, Miguel de la Madrid (1982-88), cerró y destruyó Uramex, por su pecado de ser empresa estatal muy eficiente y con trabajadores también muy eficientes. Eso chocaba con su concepción privatizadora. Ahora consideran pecado el beneficio social.
Entonces, el intento de asesinar a este partido tiene también mucho fondo. Se prohíbe que organizaciones políticas estimulen o construyan, conjuntamente con organismos de la población, centros médicos, escuelas o universidades y demás.
Creo que esto es parte de la lucha contra la entrega del petróleo y demás bienes nacionales, de la defensa del agua, de la lucha por la defensa del campo y los campesinos, de la lucha por el empleo y por el salario, de la lucha por la vivienda y contra el abuso de obras en favor de grandes monopolios.
Todo esto es ya parte de la lucha diaria de cada vez más gente. Las obras públicas que deberían ser en beneficio de la población, se hacen en beneficio de grandes compañías. Y quienes lo hacen todavía se dicen de izquierda. ¿Será que es con la mano izquierda con la que reciben las mordidas?


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