EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

viernes, 24 de julio de 2015

Economia Moral

Economía Moral
No crece la economía, pero los pobres sí y ya son más de 100 millones
El verdadero secreto de la votación por el PRI-Verde quedó develado
Julio Boltvinik
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as metas de reducción de la pobreza, como las de rezago escolar y otras similares, deberían fijarse en número absoluto de personas. Así como nos resulta intolerable que no disminuya el número de personas en rezago escolar, debería sernos también intolerable que no disminuya el número de pobres. Así como hay consenso nacional que sería gravísimo que creciera el número de personas con rezago escolar, debería haberlo sobre el crecimiento del número de pobres. Una sociedad en la cual crece el número absoluto de pobres es una sociedad que no sólo no logra abatir los niveles acumulados del pasado, sino que produce cotidianamente pobreza. Hoy analizo la evolución del número de pobres y me olvido un poco del porcentaje que representan en la población total. La semana pasada el Inegi dio a conocer los datos captados por la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2014 (Enigh2014), con la cual se calculan, entre otras cuestiones, la desigualdad y la pobreza en el país. Esto nos ha permitido a Araceli Damián, profesora-investigadora de El Colegio de México y diputada federal electa por Morena, y a mí, con el apoyo de Alejandro Marín, calcular la pobreza en México en 2014.
La gráfica muestra los resultados de la pobreza utilizando el Método de Medición Integrada de la Pobreza (MMIP) que desarrollé entre 1990 y 1992 y que he venido aplicando con la doctora Damián y otras personas desde entonces. Es un método multidimensional, como el del Coneval. Mientras éste comprende sólo dos dimensiones: Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) e ingresos, a las que llama desacertadamente ‘privación social’ y ‘bienestar’, el MMIP incluye una tercera dimensión, la de tiempo libre o disponible. En la gráfica se incluye el indicador integrado o final del MMIP y las dimensiones de ingresos y NBI (se excluye, por hoy, la de tiempo para hacer más obvia la comparación con los datos del Coneval). La gráfica muestra la evolución del número de pobres (en millones) en el periodo 1992-2014 (22 años). Se aprecia una tendencia muy marcada al aumento del número de pobres por ingresos (con fluctuaciones fuertes) y por el MMIP (con fluctuaciones suavizadas). Los datos van de 66.5 millones en 1992 para la pobreza por ingresos, el valor más bajo, a 101.1 millones en 2014 para el MMIP, el valor más alto y que constituye el récord de la vergüenza nacional y que iguala la población total que el país tenía en 2002. Mucha tela para cortar: muchos pobres para comprarles su voto, como hicieron, según añejas costumbres, el PRI-Verde y según nuevas costumbres, el PRD.
Mientras los ingresos son una variable de flujo, es decir que se mide en el tiempo (ingresos mensuales o anuales), los indicadores de NBI son variables de condición o acervo acumulado (años de escolaridad; características de la vivienda; acceso a servicios de salud; etc.). Por dicha razón se comportan de manera muy diferente: los ingresos de un hogar pueden cambiar de un periodo al siguiente de manera drástica (lo que se refleja en las fluctuaciones de los niveles de pobreza), pero un adulto no pierde nunca los años de escolaridad alcanzados. La vivienda (si es propia) se puede conservar aunque haya cambiado el nivel de ingresos. Por ello, los indicadores de NBI son más inerciales y, en general, tienden a la baja en términos porcentuales. Así ha ocurrido en México donde la pobreza por NBI bajó 10 puntos porcentuales entre 1992 y 2014 (de 86 por ciento a 76). Sin embargo, debería bajar también el número absoluto de personas carentes en las dimensiones de NBI que incluyen los campos clásicos de los derechos sociales (educación, salud, vivienda, servicios sanitarios). Por ello es aberrante lo que muestra la gráfica: los millones de pobres por NBI pasan de 74.9 a 91 millones entre 1992 y 2014. En particular, el crecimiento es muy acelerado de 2006 a 2014, en el cual pasa de 80.3 a 91.1 millones, un aumento de 1.35 millones por año, subperiodo en el que el porcentaje de pobres por NBI se mantuvo casi sin cambio. En este mismo subperiodo, el número de pobres por ingresos aumenta en casi 23 millones, casi 8 millones por año, convirtiéndose en el factor principal del aumento de 16.8 millones en la pobreza MMIP. Peña Nieto se equivoca: los votos del PRI-Verde no fueron por los éxitos de la economía sino por sus indudables logros (y los de Calderón) en materia de aumento de la pobreza, que se traducen en votos para su coalición.
En el cuadro se compara el número de pobres MMIP con los del Coneval entre 2008 y 2014, único periodo para el cual hay cifras del método multidimensional del Coneval. Destacan las enormes diferencias en los montos de pobreza entre ambos métodos (101.1 vs. 55.3 millones en 2014) que, sin embargo, casi desaparecen cuando se suman en el Coneval los ‘pobres’ y los ‘vulnerables’ (101.1 vs. 95.3 millones) que son sólo etiquetas arbitrarias. El punto de partida de pobres por NBI y con población con al menos una carencia social coincide totalmente: ambas en 85 millones en 2008. El crecimiento (como porcentaje sobre la cifra inicial) del número de pobres es casi idéntico en la dimensión de ingresos (16.8 y 16.7 por ciento). Pero es radicalmente distinto el crecimiento del números de pobres por NBI y de la población con al menos una carencia social, 6.6 vs. 1.6 por ciento. El estancamiento en la población con al menos una carencia según el Coneval, se explica porque varios umbrales fueron definidos en función de lo que estaba (y está) llevando a cabo el gobierno federal (ampliar el Seguro Popular, definido como umbral de salud; ampliar algunos sistemas de pensiones no contributivas (ultra-minimalistas), aceptadas por el Coneval como cobertura plena de la seguridad social. Esto también explica el crecimiento lento en la suma de población pobre más vulnerable. Ambos métodos coinciden, sin embargo, en que la inmensa mayoría de la población del país (entre 95 y 101 millones, es población carenciada que requiere atención especial). Es decir, que en México sólo hay 20-25 millones de personas con buenas condiciones de vida.


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