Cepal: sin Estado no hay recuperación // Covid-19: vacunación = dinero público // Trasnacionales farmacéuticas, roñosas
los odiadores profesionales del Estado
y todo lo que huela a sector público, la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (Cepal) les ha dejado un atento mensaje: el
papel del Estado ha sido esencial frente a la respuesta a la pandemia
de coronavirus y debería serlo en la recuperación, por lo que se
requieren instituciones públicas con nuevas capacidades
.
Sin la participación del Estado, pues, sería impensable no sólo la vacunación de millones de seres humanos (y buena parte del costo de la investigación que llevó a tener el biológico necesario para combatir el Covid-19) y la canalización de recursos a la población más pobre, sino la recuperación económica del planeta. De hecho, si millones de personas no han sido inoculadas no ha sido por la negativa del Estado, sino por la falta de voluntad de las trasnacionales farmacéuticas que se niegan a liberar –así sea por un breve periodo– las patentes respectivas.
Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, subrayó que “iniciada la emergencia sanitaria se visibilizó el papel del Estado en el suministro de vacunas, en las transferencias de emergencia a poblaciones vulnerables para apuntalar a los hogares, en la inversión pública para los sistemas de salud –que tenían graves problemas en muchos de los países– y en la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social” ( La Jornada, Dora Villanueva).
Por ello, “el rol del Estado ha sido reconocido, revelado, para liderar los procesos de recuperación pospandemia, pero justamente se requieren instituciones con capacidades renovadas; la pandemia sorprendió a América Latina con pocas herramientas para enfrentar la complejidad de la crisis, la cual pasó de ser sanitaria a económica y luego a social y ambiental, hecho al que se suman los rezagos estructurales ya acarreados. La pandemia mostró en toda su diversidad e intensidad las inaceptables desigualdades de la región. También magnificó sus graves brechas estructurales (…) Se agravaron la baja inversión y productividad, pobreza y desigualdad” (ídem).
La pandemia deja una enseñanza: la necesidad de construir
instituciones resilientes, con capacidades renovadas, para hacer frente a
los crecientemente complejos desafíos del desarrollo. Aunque los países
se encuentran aún en medio de la pandemia, con esquemas de vacunación
que progresan de forma muy asimétrica, es necesario sobreponerse a la
coyuntura y construir de forma participativa escenarios de futuros
probables que contemplen un estilo de desarrollo con mayor igualdad y
sostenibilidad y que tengan como una condición habilitante la
reconstrucción de confianzas en las instituciones para fortalecer la
democracia
.
Se trata, dijo, de una institucionalidad con fortalezas renovadas
para interpretar y trabajar en contextos complejos y con altos niveles
de incertidumbre, con capacidad no sólo de anticipar, prepararse y
responder a las crisis, sino de construir y materializar proyectos con
futuro, vigilar proactivamente el presente y reflexionar sobre el
pasado, aprendiendo de las experiencias y haciendo posible las
transformaciones necesarias. La capacidad del Estado de reconstruir las
confianzas es un elemento central para negociar intereses particulares
en busca del bien común, para replantear relaciones de poder en el
territorio y llegar a los acuerdos y pactos que se requieren para
impulsar un nuevo modelo de desarrollo que asegure una vida digna para
todas y todos
.
Y hay que actuar rápido, porque 73 por ciento de los latinoamericanos
piensa que sus gobiernos trabajan para las élites y las grandes
empresas, no para el pueblo. De ahí la urgencia de reforzar las
instituciones para que sean capaces de responder a la recuperación tras
la pandemia y fortalecer los sistemas nacionales de inversión pública
para generar empleo de calidad; ésta ha sido un permanente rezago en
América Latina, pues representa 17.6 por ciento como proporción del PIB,
mientras en el promedio mundial alcanza 26.3 por ciento
.
Las rebanadas del pastel
La Cámara Minera de México, otra plañidera de la cúpula empresarial, dice estar muy preocupada
por la iniciativa de reforma constitucional en materia eléctrica, porque, según ella, se generaría energía muy sucia
.
¡Qué horror!, pero si la suciedad le da asco, entonces debería darse
una vuelta por los tiraderos tóxicos que dejan sus agremiados por toda
la República.
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