Abundan pruebas, pero Lozoya sigue libre // FGR: ¿incapacidad o connivencia? // Dos Bocas: los muertos que vos matáis…
uando Emilio Lozoya fue extraditado
(17 de julio de 2020) lo primero que informó la Fiscalía General de la
República fue que del avión que lo depositó en México el ex funcionario
iría directo al Reclusorio Norte, en donde un juez de control le
notificaría oficialmente los cargos que le imputaban (operaciones con
recursos de procedencia ilícita, cohecho y ejercicio indebido del
servicio público) y, acto seguido, sería enchiquerado. En los
hechos el ex director de Petróleos Mexicanos fue hospedado en un
hospital de lujo del sur de la Ciudad de México (el viejo truco de problemas de salud
,
por mucho que la autoridad española certificó que el indiciado estaba
sano) y de allí se fue tan campante a su domicilio particular. Es la
fecha que no ha pisado cárcel alguna.
Transcurridos 15 meses, Lozoya sigue libre, arropado en su condición –según dicen– de testigo colaborador
,
y la Fiscalía General de la República sigue sin dar pie con bola,
mientras el juez que lleva el caso (el que supuestamente lo encarcelaría
al bajar del avión) ha pospuesto, una y otra vez, la audiencia definitiva
del imputado, sin reclamo alguna de la FGR. Ahora dicen que será, si
Lozoya no decide otra cosa, el próximo 19 de noviembre. Entonces,
¿tortuguismo o connivencia?
Lo anterior, porque la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha
presentado siete querellas contra Emilio Lozoya: una por la empresa
Yacani, otra por Tochos Holding, una más por los 1.5 millones recibidos
de OHL, otra por contratos simulados entre Pemex Exploración y
Producción y la Universidad Popular de la Chontalpa, dos por Odebrecht y
una por Altos Hornos de México (la del mafioso Alonso Ancira); este
último es el único caso judicializado por parte de la FGR y se siguen
encontrando más hebras de flujos de dinero ilícitos alrededor del ex
director de Pemex, por lo que podrían acumularse más denuncias
( La Jornada, Dora Villanueva y Roberto González Amador).
Ante las querellas que ha presentado la UIF y el cúmulo de evidencia
por ella recabada, la FGR no ha reaccionado y mantiene el ritmo marcado
por Lozoya Austin que le ha permitido permanecer en libertad sin mayores
contratiempos. De hecho, quien pone en entredicho a la Fiscalía es el
propio ex funcionario al exhibirse en un restaurante de lujo. Lo
cacharon, y él apuesta, junto con la autoridad
, a que el escándalo se desvanezca en unos cuantos días.
La UIF hace su trabajo, mientras la FGR voltea para otro lado. De ello da cuenta la información publicada ayer por La Jornada: “Emilio Lozoya construyó una red de lavado de dinero en el extranjero, por medio de la que se triangularon recursos –en su mayoría sobornos de constructoras– que terminaron por regresar a México y constituir la base de su fortuna. En esa red se observan montos millonarios, disposiciones en efectivo, triangulaciones entre empresas, en un entramado del que no se pueden descartar dádivas a otros funcionarios de la pasada administración”.
De acuerdo con la UIF, el ex director general de Pemex tenía,
antes de integrarse al gabinete de Enrique Peña Nieto en 2012, empresas
fuera del país que terminarían por ser el vehículo a través del cual se
disfrazaron los sobornos de la firma brasileña Odebrecht, de Altos
Hornos de México y también de la española OHL. En total, de marzo de
2013 al 30 de julio de 2017, el sistema financiero de México registró
como operaciones inusuales 28 millones 789 mil 688.08 pesos que se
depositaron a las cuentas de Emilio Lozoya, y salidas por 29 millones
329 mil 359 millones de pesos. En los meses previos a que se volviera
director de Pemex, también recibió 45 mil francos suizos, 60 mil dólares
y un millón 224 mil euros, a través de 10 transferencias
.
En el extranjero, Lozoya contó con las empresas Yacani, Zecapan,
Latin America Asia Capital Holding y Tochos Holding para ocultar sus
operaciones financieras, pero también en México, Odebrecht y sus
filiales tuvieron acceso a más de 10 empresas fachadas que así como
repartían dinero en estados con elecciones en puerta, tenían vínculos
con otras firmas de papel que recibieron decenas de contratos públicos
.
Abundan, pues, elementos para encarcelarlo, pero la FGR parece que no se ha enterado.
Las rebanadas del pastel
Para quienes alimentan la infodemia: en Dos Bocas, los muertos que vos matáis gozan de cabal salud.
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