EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

jueves, 30 de enero de 2020

4T: Franking, la cruda realidad

4T: Fracking: la cruda realidad
F
racking: de la Cuenca de Burgos en el norte de México a Vaca Muerta, en Neuquén, Argentina (más las arenas bituminosas de Alberta, Canadá) es la ruta tóxica de los fósiles extremos de altos riesgos para la población que la gran banca deja a un lado en favor de poderosos intereses de EU y de otras potencias. No tan de paso menciono que ya, desde el Comando Norte, el Comando Sur y el Comando África el Pentágono ante la alta conflictividad por la desigualdad y pobreza extremas que imperan y por los estragos climáticos gestores de vastos desplazamientos migratorios en curso, instala más bases y militariza la periferia, con zonas de desalojo poblacional donde hay agua, yacimientos minerales, petroleros, de gas, litio y forestas, bajo jurisdicción de Estados en vías de desarticulación a la usanza de una presidencia imperial hoy bajo el supremacismo blanco de EU que inspiró las leyes raciales nazis.(Whitman, 2017, Hitler’s American Model Princeton)
Desde ese epicentro de poder se decidió el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, presidente constitucional de Honduras en 2009, Dilma Rousseff, Brasil (2016) y el de Evo Morales en Bolivia (2019) para abrir espacios a los monopolios de EU militarizando las Américas, mientras se alienta en Vaca Muerta –con impulso de los centros financieros y endoso participativo de las voraces lumpenburguesías domésticas– un extractivismo de combustibles fósiles extremos vía la técnica del fracking que, como lo documenta Maristella Svampa para el caso de Vaca Muerta, es de tipo contaminante y depredatorio, que colisiona con las necesidades de un planeta marcado por el cambio climático. Ver De la promesa eldoradista a la cruda realidad de los impactos, Fractura Expuesta N.6, 2019 (opsur.org.ar) .
Con tino, Svampa resalta y recuerda que vivimos en un escenario civilizatorio inédito y desafiante, a partir del cual cualquier esquema de transición energética exige el urgente remplazo de las energías contaminantes por energías limpias y renovables, como también nos confronta con la necesidad de reducir el metabolismo social (producir con menor cantidad de materia y energía). Después de aludir a la contaminación del agua, la contaminación atmosférica, la lubricación de fallas sísmicas y los escapes radiactivos del fracking detectados en centro y periferia, la autora menciona la histórica dificultad de amplios sectores de la dirigencia política y económica por superar una visión productivista y primario-exportadora del desarrollo y consolida el rechazo a pensar escenarios de transición energética, basados en las energías limpias y renovables ( ibidem).
Es claro que es una visión alentada en América Latina al más alto nivel por el sometimiento corrupto de altos cargos a la condicionalidad cruzada (macro-económica y por rama) atada a toda línea de crédito del FMI/BM-BID. La aspiración privatizadora de los entes bancarios de EU, vía asociaciones público-privadas, se centra en “abrir “mercados o sectores nacionales, empresas y servicios públicos (electricidad, ferrocariles, gestión del agua, recursos naturales y petróleo) al big oil, asignadas en listas. Joseph Stiglitz, el ex economista en jefe del Banco Mundial, dijo al periodista Gregg Palast que los líderes nacionales liquidan alegremente sus empresas de electricidad y de agua. “Podías ver cómo se les abrían los ojos ante la posibilidad de una ‘comisión’ de 10 por ciento, pagada en cuentas suizas, por haber bajado unos cuantos miles de millones del precio de venta de los bienes nacionales. (gregpalast.com). Stiglitz dice que el ajuste estructural debe llamarse sobornización: facilita el traspaso de riqueza pública a favor de los privados de dentro y fuera.
¿Debacle de la revolución shale? Según Nick Cunningham Oilprice.com 11/Dic/ 2019 el anuncio de que Chevron amortizaría 11 mil millones de dólares con activos vinculados al desplome del gas natural de los Apalaches es una advertencia a la industria del petróleo. Anuncios de empresas de servicios para la fracturación no pasan inadvertidos: Halliburton reduce a 22 por ciento su equipo para el fracking. Igual Schlumberger; despide a mil 400 y retira 50 por ciento de su equipo. En dificultades: Antero Resources, Chesapeake Energy, EQT, R. Resources y Southwestern Energy.
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