EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

martes, 25 de julio de 2017

Mexico SA

México SA Economía: fake news EPN: sexenio perdido Migajas para cándidos Carlos Fernández-Vega
S uenen las fanfarrias, que no cesan las buenas noticias económicas: la inflación ya comenzó a descender; México crecerá más de lo estimado; los pronósticos mejoran y favorecen al país y en 2018 –cierre sexenal– el recorte presupuestal será menor al de tres años previos. Entonces, mejor, imposible, aunque en los hechos, y sólo en el mejor de los casos, se trate de migajas. ¡Qué bueno!, ¡felicidades!, pero como siempre el problema estriba en que el ensordecedor conjunto musical deberá callar cuando el respetable consulte sus bolsillos, mida su deteriorado nivel de vida y se dé cuenta de que, una vez más, las buenas nuevas sólo son pirotecnia muy barata, la de mayor consumo entre los gobiernos, en particular, y la clase política, en general. Para abrir boca, la mexicanada inició semana con la maravillosa noticia del Fondo Monetario Internacional, según la cual el pronóstico de crecimiento de México en 2017 aumentó de 1.7 a 1.9 por ciento, empujado por la fortaleza de la actividad en el primer trimestre del año, en tanto que no ha habido cambios en el cálculo para 2018 (2 por ciento), por mucho que su estimación –de cumplirse– resulte inferior al de 2015-2016, y muy por debajo del originalmente comprometido por el gobierno peñanietista (hasta 3 por ciento en el presente año). Entonces, aumento, lo que se llama aumento, no se ve por ninguna parte, y de cualquier suerte, con todo y la buena vibra del FMI, el de Enrique Peña Nieto se sumaría al de por sí grueso inventario de sexenios perdidos, pues el promedio anual de crecimiento –ya considerados los maravillosos augurios del organismo financiero internacional– a duras penas alcanzaría 1.98 por ciento; es decir, una proporción similar a la reportada por el gobierno calderonista, aunque con más reformas que el país necesita. ¡Lástima! La del FMI, fake new. Más adelante, aún sin digerir la dosis de falsa proteína obsequiada por el FMI, la misma mexicanada recibió otra buena noticia, ésta del secretario de Hacienda, José Antonio Meade: los dos años recientes han sido muy complicados, pero han acreditado una economía con fortaleza, más moderna, con mejor estructura, que ha podido enfrentar con éxito esos meses difíciles. El futuro inmediato no estará exento de riesgos, lo vemos con el optimismo de una economía que, en medio de choques complicados ha probado dar muy buenos resultados. En 2018 habrá un esfuerzo adicional. Si nuestro déficit va a ser más pequeño que en 2017, implicará un esfuerzo que se suma a los muy grandes que ya se han hecho en 2015, 2016 y 2017. Probablemente en magnitud sea menor a los del pasado porque ya estamos más cerca de alcanzar nuestro objetivo de déficit. El recorte en el gasto público para el próximo año será menor al aplicado en los últimos tres años. Por si fuera poco, el funcionario destacó que la reciente nota positiva de la calificadora internacional Standard & Poor’s (en el sentido de que mejoró la prospectiva de la trayectoria de largo plazo de la deuda pública mexicana, al elevarla de negativa a estable, cuando casi un año atrás hizo lo contrario) se suma a variables positivas como la apreciación del tipo de cambio y la mejora de las expectativas de crecimiento. ¡Eureka!: seguirá el recorte presupuestal, la política de ajústense el cinturón, pero en una proporción menor (no la detalló), por lo que es de esperar que los sectores tradicionalmente tijereteados (educación, desarrollo social, salud, ciencia, tecnología y conexos) sigan cargando con el costo de los errores y excesos del gobierno en turno, mientras –ausente todo tipo de resultados positivos para el país– se mantienen el faraónico ritmo de vida de la clase política y los jugosos negocios público-privados. Desde el optimista Olimpo hacendario alcanzan a ver una economía que en medio de choques complicados ha probado dar muy buenos resultados. ¡Qué maravilla!: 1.98 por ciento como promedio anual de crecimiento es sinónimo de muy buenos resultados. El problema es que en el sótano de la sobrevivencia en el que permanece el grueso de esa mexicanada que recibe las buenas nuevas no se registra nada de eso. Al contrario, su creciente población padece inflación creciente, efectos negativos de una devaluación disfrazada de volatilidad pasajera (alrededor de 40 por ciento en lo que va del gobierno peñanietista), avance sostenido del costo de la deuda, crecimiento raquítico, salarios de hambre, precariedad laboral, violencia creciente y tantas otras gracias que se acumulan a las de los cinco sexenios precedentes. Entonces, la de Meade, fake new. Pero los emisores de las buenas nuevas no se arredran, y tocó turno al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el cual ayer divulgó que en la primera quincena de julio de 2017 el índice nacional de precios al consumidor (INPC) registró incremento de 0.24 por ciento respecto de la inmediata anterior, así como una tasa anual de 6.28 por ciento, contra el registro inmediato previo de 6.31 por ciento. La inflación, pues, comenzó a descender, cumpliéndose así el vaticinio del próximo inquilino del Banco de Pagos Internacionales, Agustín Carstens. ¿En serio? No. Fake news. Tras escuchar esa versión, la eufórica mexicanada sentenció que los milagros existen. Pero el gusto no les duró, pues el propio Inegi detalló que la inflación registrada en la primera quincena de julio de 2017 resultó ligeramente inferior a la de igual mes de 2016, pero 2.3 veces superior a la anualizada en el ese mismo periodo. En el mismo lapso el índice de precios de la canasta básica (supuestamente la más barata, por ser la de consumo popular) reportó un aumento de 0.03 por ciento quincenal, así como una tasa anual de 7.91 por ciento. El primer indicador resultó muy por debajo del registrado un año antes, pero el factor anualizado se incrementó por 5.4 tantos en comparación con lo sucedido doce meses antes. Entonces, adivinaron: fake news. Otra buena noticia del Inegi es la relativa al indicador global de la actividad económica (IGAE), que en mayo pasado creció (¡¡¡!!!) dos décimas de punto porcentual en comparación con el mes inmediato anterior. Espléndido, pero ¿en serio eso es crecimiento? No, simple fake news. Las rebanadas del pastel Entonces, preparaos, mexicanos ilusos, que recibirán una catarata de buenas noticias como las del México en movimiento, porque ya está aquí, ya llegó, la brutal y descarada lucha por el hueso mayor. Provecho. Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com Subir al inicio del texto

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