EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Sin resolver, los problemas en el sector salud

Sin resolver, los problemas en el sector salud Iván Restrepo
E l pasado 14 de noviembre, a invitación de nuestro diario y la Casa Lamm, decenas de médicos que tomaron parte en el histórico movimiento que comenzó en noviembre del 1964 y terminó ocho meses después, recordaron sus momentos clave y repercusiones. Pero además describieron los problemas actuales y los obstáculos que existen para brindar la atención adecuada a más de 130 millones de mexicanos. No está de más señalar que ese movimiento y la forma en que fue reprimido por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, fue el anuncio de lo que vendría después: la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco. Uno de los participantes del movimiento, Alejandro Prado Abarca, resumió la que ha sido la lucha más importante del gremio médico en el país; cómo impactó la vida personal y familiar de sus dirigentes, a la vez que proyectó a escala nacional una conciencia unificadora entre los trabajadores. Por décadas velar por la salud de la población no fue realmente obligación del Estado. Si bien existía una secretaría del ramo, sus alcances dejaban mucho qué desear. Igual que hoy. Sólo hasta 1943 se crea el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), para atender la necesidad de trabajadores y empleados. Y apenas en 1959 el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), que lo hace para quienes laboran en el sector público. Además, los médicos tenían sueldos raquíticos y diferenciados según la institución donde laboraban. Los del IMSS, por ejemplo, ganaban más que los del Issste, y los peor remunerados, los de la Secretaría de Salud. Entonces, y hoy también, muchos obtenían un salario decoroso con la consulta privada. A la anarquía por la falta de un programa globalizador del sector, se unía la desunión gremial. Las condiciones de las llamadas residencias médicas para los recién egresados de las facultades de medicina eran pésimas, con horarios de trabajo agotadores. Todo por aprender de los grandes maestros. Ni siquiera aguinaldo recibían y, como ocurrió en el Hospital 20 de Noviembre del Issste, más de 200 residentes fueron despedidos por exigir condiciones adecuadas y salario justo por su trabajo. Este fue el detonante para que cientos más que laboraban en otras instituciones se organizaran y exigieran cambiar el sistema imperante. La respuesta oficial a sus demandas (restitución de los médicos cesados, mejores condiciones laborales y de formación académica y solución de los problemas más graves que había en los hospitales públicos) en un principio pareció ir por buen camino, pero el autoritarismo se impuso con despidos masivos y persecución de los líderes del movimiento, que siempre se proclamó apolítico. La lista negra de indeseables elaborada por los órganos policiales superaba los 500. Pero la realidad terminó por abrir camino a las reformas en el sector salud, a extender su radio de acción, en especial hacia los más pobres (más de la mitad de la población); a mejorar los salarios y condiciones de trabajo de médicos, enfermeras y demás empleados. Y reconocerse en la Constitución el derecho humano a la salud. Pese a los avances obtenidos el pasado medio siglo, persisten muchos problemas y hay carencias que hacen que no se cumpla dicho principio constitucional. Así lo señalaron Joaquina Ra­mírez, Miroslava Solórzano y Al­fredo Rustrián, también participantes en el foro conmemorativo. Afirmaron que México está lejos de alcanzar las metas internacionales en cuanto a tres médicos y siete enfermeras por cada 100 mil habitantes. El presupuesto en salud no es el requerido y a medida que aumenta la población, la infraestructura para atenderla es insuficiente. Por eso, seis de cada 10 mexicanos no tienen acceso a los servicios de salud. Como en 1964, la inconformidad de médicos, enfermeras y demás trabajadores del sector se deja sentir en Oaxaca, Veracruz y Chiapas, por ejemplo. Pero no es todavía un movimiento nacional, unificado. Exigen pago justo y oportuno por su trabajo, y están contra los intentos de privatizar lo que debe ser obligación constitucional del Estado. En contraparte, el gobierno gasta millones en publicidad para hacernos creer que los servicios de salud han mejorado a tal grado que parece viviéramos en el país de las maravillas, no en uno con severas carencias. Subir al inicio del texto

Fidel: nadie pudo con el

México SA Fidel: nadie pudo con él De Eisenhower a Obama Cuba y sus dos terremotos Carlos Fernández-Vega
M urió Fidel, y nadie pudo con él. Ni siquiera el brutal cuan ilegal bloqueo impuesto por Estados Unidos, que si bien en no pocas ocasiones dobló la economía isleña y significó un creciente costo para sus habitantes, nunca logró desmantelarla. Casi seis décadas, 11 rabiosos presidentes estadunidenses y cientos de actos terroristas después, Cuba se mantiene indoblegable. Luchador incansable, el líder cubano siempre dio la batalla, y también en la última de ellas parecía que de nueva cuenta saldría vencedor. Pero su fortaleza física ya no le alcanzó, tras diez años de lucha permanente por su propia salud. Queda su legado, el de una de las mentes más brillantes del siglo XX. Seis presidentes republicanos (desde Eisenhower) y cinco demócratas (hasta Obama) financiaron, promovieron y llevaron a cabo todo tipo de actos terroristas en contra de la isla, de sus habitantes y de su máximo dirigente. Todo, para que –más de cinco décadas después del primero de ellos– el gobierno estadunidense se viera en la penosa necesidad de reconocer que fracasó. En diciembre de 2014 llegó el deshielo, más de forma que de fondo, pero el brutal bloqueo se mantiene. El costo económico para Cuba y los cubanos fue creciente por esta guerra político-económica impuesta por Estados Unidos, y las cifras más actuales del gobierno isleño (por medio del Ministerio de Relaciones Exteriores) documentan que en más de cinco décadas de bloqueo los daños acumulados, a precios corrientes, pueden cuantificarse en 125 mil 873 millones de dólares, de forma conservadora. Es decir, el costo para la nación caribeña equivale a dos veces su actual producto interno bruto. Y, como dijo Fidel, cese la filosofía del despojo y cesará la guerra. Y Estados Unidos se negó. Pero las cosas también cambiaron en América Latina, y de aquella profunda unidad hemisférica que cacareaba John F. Kennedy por la expulsión cubana de la OEA, la región transitó, paulatina pero sostenidamente, a la condena del gobierno estadunidense por el ilegal bloqueo contra la isla. Y esta posición permeó a la comunidad de naciones, con el consecuente rechazo generalizado. Veinticuatro años atrás, en 1992, por primera vez se incluyó el tema del bloqueo en la agenda de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, con todo y la feroz campaña diplomática de palo o zanahoria desatada por el gobierno estadunidense, con papá Bush en la Casa Blanca. En esa ocasión, 59 países votaron a favor del fin del bloqueo contra Cuba, tres en contra, 71 abstenciones y 46 ausencias. El 26 de octubre de 2016 la unidad hemisférica y mundial fue nítida a favor de la isla y tajante el pronunciamiento de la asamblea general de la Organización de Naciones Unidas: de 193 naciones representadas, 191 votaron por el fin inmediato del bloqueo, nadie en contra y sólo dos se abstuvieron (Estados Unidos e Israel, siempre a favor de mantenerlo). El triunfo diplomático del gobierno cubano fue contundente… pero Estados Unidos no levanta el bloqueo ni la ONU hace nada al respecto, y el costo se mantiene al alza. Pero no sólo el ilegal bloqueo estadunidense afectó y dobló a la economía de la isla, que le impidió un sano crecimiento y la pérdida constante de miles de millones de dólares, a pesar de lo cual Cuba encabeza los indicadores sociales de toda América Latina. También, y de qué forma, la impactó la caída de la Unión Soviética. Como en este espacio comentamos a raíz del anuncio, en diciembre de 2014, del citado deshielo, en poco más de cinco décadas Cuba recorrió el camino de ida y vuelta en dos ocasiones: la primera, con el triunfo de la Revolución, perdió todo su comercio exterior porque Estados Unidos no sólo le cerró las puertas –de las que provenía prácticamente todo, desde el pan recién horneado hasta las navajas para afeitar–, sino que le impuso un bloqueo igual de ilegal que de brutal y perverso. La segunda, con la caída de la URSS y el desmoronamiento del bloque socialista, cuando el intercambio comercial isleño se desplomó en más de 80 por ciento. Y en ambos casos el colapso se dio de la noche a la mañana. Y aun así se mantiene en pie. El par de golpes fue brutal y en ambos casos la apuesta estadunidense fue la muerte por inanición. Y sí, la isla se dobló pero no se desmanteló, con todo y periodo especial, de tal suerte que el esfuerzo y el sacrificio de la reconstrucción y la sobrevivencia son obra del heroico pueblo y el gobierno cubanos, que remontaron la desgracia, sin perder el rumbo, hasta retomar el crecimiento económico en la primera década del nuevo siglo. De acuerdo con el Banco Central de Cuba (BCC) el desmoronamiento del bloque socialista y la caída de la URSS se reflejó en prácticamente todos los indicadores macroeconómicos de la isla: de 1989 a 1993 el producto interno bruto se desplomó 35 por ciento (una proporción que daría cuenta de la crisis mexicana de 2009 multiplicada seis veces). Durante ese periodo las importaciones cayeron 78 por ciento, mientras el déficit fiscal llegó a 33.5 por ciento del PIB. En el transcurso de esta etapa, el país se vio obligado a disminuir el consumo de combustible a menos de la mitad del empleado en 1989. A comienzos de los años 90 Cuba enfrentó un complejo y adverso escenario en sus relaciones económicas externas, que implicó extraordinarias dificultades a su desarrollo. El modelo económico sufrió la pérdida abrupta y sin compensaciones de sus relaciones comerciales y financieras establecidas con la URSS y los países del bloque socialista. A ello se sumó el recrudecimiento de la guerra económica por Estados Unidos contra la isla y la aprobación de nuevas leyes por el Congreso estadunidense tendientes a fortalecer el bloqueo (la Torricelli, en 1992, y la Helms-Burton, en 1996). Con el comienzo de la última década del siglo XX, detalla la citada institución financiera, la abrupta disolución de los singulares nexos de asociación con los antiguos países socialistas forzó a Cuba, por segunda vez en pocos años, a enfrentar un proceso de reconversión tecnológica e industrial y de reorientación de sus vínculos comerciales con el exterior y la casi absoluta marginación de los mercados financieros internacionales. Así, la economía cubana recorrió un intenso camino de transformaciones, pero sin destruir lo alcanzado y siempre en defensa de sus conquistas sociales y políticas. Y ningún país hubiera sobrevivido ese par de terremotos sin un liderazgo sólido, congruente y brillante como el de Fidel. Las rebanadas del pastel Por eso, y mucho más, hasta siempre, comandante. Twitter:@cafevega D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com Subir al inicio del texto

Dinero

Dinero Los ricos fijarán el salario de los pobres Josefina Vázquez Mota: más de mil millones Calderón pide una Cuba libre Enrique Galván Ochoa
L a devaluación del peso ha devaluado los ingresos de las familias mexicanas. Hasta fecha reciente, el salario mínimo por hora fue de 50 centavos de dólar, pero cayó a 44 centavos. Es el más bajo del mundo. De un momento a otro la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, cuyos integrantes en su mayoría son adinerados, dará a conocer cuál será la paga mínima de los pobres para el año siguiente. Se trata del secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida (ingreso anual de 3 millones 672 mil pesos), directivos de organizaciones de patrones y dirigentes de sindicatos charros. El presidente de la Comisión, Basilio González Núñez, ocupa ese puesto desde hace siglos, con un sueldo en torno a 3 millones de pesos. Coparmex, por conducto de su presidente, Gustavo de Hoyos, propone que el salario pase de $73.04 a $89.35 diarios, pero en abonitos, a lo largo de 2017. Por su lado, el dirigente de la CTM, Carlos Aceves del Olmo, propone 100 pesos. Dato cultural: ya fue senador una vez y dos veces diputado. El sueldo nominal de un diputado es de un millón 942 mil pesos anuales. Cualquiera que vaya a ser el nuevo salario desde este momento no sirve para que una familia sobreviva, como efecto de la inflación y la devaluación que se prevén para el año siguiente. Juntos podemos… Un nuevo reporte de la agrupación Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) revela que la asociación de la ex candidata presidencial panista y aspirante al gobierno del estado de México, Josefina Vázquez Mota, y su asociación Juntos Podemos, ha recibido del gobierno federal más de los 900 millones de pesos que era el cálculo inicial… ya son mil 38 millones 418 mil pesos, haciendo un cálculo de 2014 a 2016. El hecho de que María Amparo Casar y Claudio X González Guajardo, propulsores de la reforma educativa, presidan el grupo Mexicanos contra la Corrupción, lo que no los hace personajes populares, no debería restar seriedad a la investigación. Hasta el momento, la política panista ha guardado silencio. Fue la primera en reconocer el triunfo de Peña Nieto tras las elecciones presidenciales. Le está redituando. El rey de la bancarrota Conocido como rey de la bancarrota (buena parte de su fortuna la ha hecho comprando empresas en quiebra, las restructura y las revende), el multimillonario Wilbur Ross será el hombre al frente del Departamento de Comercio. ¿Qué opina del Tratado de Libre Comercio de América del Norte? Esto: la dependencia económica de México en relación a Estados Unidos es tan grande que tendrá que ceder en la renegociación del TLC. ¿Cómo respondió el gobierno mexicano? Nada, calladito. ¿Qué pudo haber dicho el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal? Pudo tejer alguna idea sobre la interdependencia. Por ejemplo: si México les deja de comprar gasolina entran en crisis sus refinerías, pero están asustados (no les vaya a cancelar la visa el señor Trump). Mientras, Javier Guzmán Calafell, subgobernador del BdeM, advirtió que la economía enfrenta riesgos a la baja, ya que estamos en una etapa de plena desaceleración de la economía global. (Siempre culpando al exterior). Aseguró que es complicado saber cuándo se saldrá de este bache, pues tras el resultado electoral en Estados Unidos priva la incertidumbre. Díganlo con todas sus letras: vamos hacia una recesión. El partido de Trump De esto vamos a ver mucho en los tiempos que vienen. El Partido Encuentro Social recibirá el próximo año como subsidio, vía Instituto Nacional de Electores, 237 millones de pesos. Es dinero de los contribuyentes. Su diputada Iris Aguirre, de Zacatecas, dice que los mexicanos migrantes están involucrados en cuestiones muy vergonzosas en Estados Unidos. Son los mexicanos los que se quieren pasar de listos, son los mexicanos los que tienen mala fama, y las políticas que plantea Trump son consecuencias a dicha problemática, expresó. Más tarde ofreció disculpas, pero lo dicho ya estaba dicho. ¿Y si cambiara de nombre su partido? Encuentro con Donald, por ejemplo. Ombudsman Social Es fácil criticar a Fidel Castro sin entender las razones y el porqué de la revolución cubana. Realmente el responsable de la situación económica de Cuba es el embargo impuesto por Estados Unidos. Hoy nosotros deberíamos estar muy ocupados por el embargo económico de facto que nos impondrá Trump. Norberto Ramírez/Vía Facebook R: No debería preocuparnos tanto Trump como la gente que está a cargo del gobierno mexicano. Se está viendo muy chiquita. Twitteratti La muerte de Fidel Castro no nos afecta, porque nosotros aún tenemos a Cristian Castro: Andrea Legarreta. @SoyNovioDeTodas Me acaban de hablar por teléfono para entrevistarme de EU por la muerte de Fidel Castro. No pude dar una opinión porque seguido lo matan. Diputada priísta @CarmenSalinasLo Oye Margarita @mzavalagc, dice @FelipeCalderon que quiere una Cuba Libre. Sírvesela, no vaya a querer pegarte en un ojo... @zRGalindo Twitter: @galvanochoa FaceBook: galvanochoa galvanochoa@gmail.com • Foro: http://elforomexico.com/encuestas/ Subir al inicio del texto

Adios, Fidel Castro

Adiós, Fidel Castro Buenas noches, Historia, agranda tus portones Adolfo Gilly
Muchas cosas se escriben y se dicen y se dirán en estos días, ahora que Fidel Castro ha muerto. En este domingo de noviembre quiero recordar un poema escrito por Juan Gelman en 1962, aquel año cuando ante la amenaza de guerra nuclear el pueblo de Cuba y su revolución se jugaron en octubre el todo por el todo. Y ganaron y vivieron. Mañana vendrá el tiempo de escribir con calma. Este recuerdo de hoy va dedicado a Mara, compañera de Juan, con el amor de nosotros para ella. A.G. FIDEL Juan Gelman Gotán, 1962, en Pesar todo, antología, FCE, México, 2001. D irán exactamente de Fidel gran conductor el que incendió la historia etcétera pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto Fidel montó sobre Fidel, un día se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte pero más todavía contra el polvo del alma la Historia parlará de sus hechos gloriosos prefiero recordarlo en el rincón del día en que miró su tierra y dijo soy la tierra en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos y solo contra el mundo levantó en una estaca su propio corazón el único que tuvo lo desplegó en el aire como una gran bandera como un fuego encendido contra la noche oscura como un golpe de amor en la cara del miedo como un hombre que entra temblando en el amor alzó su corazón lo agitaba en el aire lo daba de comer de beber de encender Fidel es un país yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro la Historia arreglará sus cuentas allá ella pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos buenas noches Historia agranda tus portones entramos con fidel con el caballo. # ¿Quiénes somos? | Contacto | Suscripciones | Publicidad | Aviso legal | Aviso de privacidad. | Librería | Siguenos en: twitter Periódicos: La Jornada Aguascalientes | La Jornada Baja California | La Jornada Guerrero | La Jornada Maya | La Jornada Morelos La Jornada de Oriente | La Jornada San Luis | La Jornada Veracruz | La Jornada Zacatecas Medios asociados: The Independent | Radio Nederland | Gara | Página/12 | Carta Maior | Radio Bilingüe

Milagros

American Curios Milagros David Brooks
L os milagros no caen del cielo, se hacen en la tierra con sueños, puños y amor. A veces se desvanecen, o se distorsionan, a veces permanecen; dependen de los veladores, los serenos, de esos milagros. Y dependen de nuestra memoria colectiva, que nos reta a tener la estatura para defender, proteger y respetar esos milagros. No hay mayor crimen que extinguir un milagro. No tengo la capacidad lírica o analítica para abordar qué significa la muerte de una figura como Fidel y su insistencia en los milagros, en su audacia necesaria para desafiar a los que buscan que todos nos sometamos sólo a lo posible. Pero su muerte y, ese mismo día, la de nuestro amigo Bernardo Álvarez Herrera, me detona la necesidad urgente de intentar ponderar en voz alta eso de los milagros colectivos. Hay gente que sabe crear milagros colectivos. Construirlos, alimentarlos y defenderlos. Casi siempre lo hacen a un gran costo personal, pero uno jamás se entera. No se sabe si ni ellos lo saben. Crear algo colectivo es lo más difícil en este mundo, que suele estar dedicado a destruirse. Nada es más fácil que destruir, y casi siempre –y desafortunadamente esto es hasta común entre los que se dicen progresistas– se hace con justificaciones retóricas expresadas en un vocabulario disfrazado de lo opuesto, de la defensa de los derechos y la justicia y libertad. Eso es muy fácil y tiene efectos trágicos cuando derrumba algo creado de la nada, de lo imposible, de puro corazón y fe inquebrantable en los demás. Justo por ello, toda creación colectiva es, por eso, un milagro. Bernardo, más allá de sus talentos como diplomático, era un creador de y para el colectivo. Atrevido y amante de la vida, de su sabor, su música y los sueños colectivos. Por eso era un gran amigo de cualquiera que él sospechaba –y lo sospechaba de demasiados, pero sólo por ello al hacerlo los elevaba– compartían ese amor. Les contaba cuentos y dichos e historias y, con un cuatro o guitarra en las manos, les cantaba canciones de su país o de México (amaba la música y la cultura mexicana, la última vez que lo vi estaba cantando Juan Charrasqueado), y los invitaba a sumarse a la creación de algo colectivo. No aguantaba la soledad. Se rebelaba contra ella y con ello jalaba a otros de sus aislamientos. Aun cuando uno no quería. Coqueteaba con todos y de repente armaba complicidades para crear milagros y defender otros a pesar de las derrotas, sin parar. Lo conocí cuando era embajador en Washington de uno de los más grandes y nobles experimentos populares en tiempos recientes, asignado a ser representante de un sueño bolivariano socialista en salsa de Miranda y Martí en el mero ombligo del proclamado enemigo de ese sueño. Una de mis primeras preguntas fue por qué Hugo Chávez hacía cosas tan locas que podrían ser contraproducentes para la relación con Washington y otros países. Me respondió que si yo pensaba que el mundo como estaba era lógico, que si las políticas de Washington eran razonables; ante ello, preguntó, para qué sirve portarse bien, mejor decir las cosas como eran. Vale recordar que Chávez y su equipo, incluido Bernardo, y su pueblo, encabezaron un desafío sin precedente al proyecto hegemónico de Estados Unidos en el hemisferio, y triunfaron. Con una pala en la mano, Chávez proclamaría que los pueblos latinoamericanos a través de sus gobiernos progresistas llegaron para enterrar el proyecto neoliberal denominado el consenso de Washington, y eso marcó el funeral del Acuerdo de Libre Comercio de las Americas (ALCA). Pero la política hacia Estados Unidos no se limitó al enfrentamiento con Washington. Bernardo, como embajador de Chávez, fue uno de los arquitectos y, más difícil aún, implementador, de una de las políticas más novedosas hacia Estados Unidos. Mientras enfrentaban abiertamente políticas intervencionistas de Washington, a la vez ofrecían una política de solidaridad concreta con el pueblo de Estados Unidos. En el caso de Venezuela, esto se expresó con calor: desde abrazos culturales extraordinarios (para empezar por la música, con su corona, la Orquesta Sinfónica Simon Bolívar) hasta la calefacción para los más pobres. Álvarez, siempre inquieto, viajó extensamente por este país, sobre todo a las zonas más marginadas, lugares que ningún otro diplomático latinoamericano ha visitado, y desde ahí, en nombre de un pueblo y líder desconocido, ofreció millones de dólares en combustible para la calefacción de los pobres en los inviernos de este país. Esto sucedió en las sombras de ciudades riquísimas como Nueva York, en comunidades olvidadas como reservaciones indígenas en el noreste y el medio oeste, y hasta en comunidades de Alaska. No conozco a ese señor Chávez, pero le quiero dar un gran abrazo a él y a su pueblo, comentaba una abuela a Bernardo en el sur del Bronx al recibir la solidaridad. Bernardo, más allá de sus actividades diplomáticas formales, también logró crear solidaridad –de la verdadera– en todos los niveles de Estados Unidos, desde intelectuales y artistas hasta sindicalistas, desde líderes sociales latinos y afroestadunidenses hasta estudiantes y empresarios (incluso petroleros). No temía decir sus verdades. Gozaba más que nada buscar, entre el humor (aunque a veces con chistes malísimos) y la disciplina de sus tareas oficiales, crear, impulsar y defender lo más frágil y delicado: la creación de milagros colectivos. Mucho de esto, lo de Bernardo y su pueblo, ni hablar lo de Cuba, y lo de Estados Unidos, ha sido registrado durante más de tres décadas por este periódico que de eso mismo nace, de un milagro colectivo. Los que saben crear milagros colectivos regalan no el milagro en sí, sino algo aún más excepcional: la invitación a crear y forjarlos con ellos. A los que tenemos la gran fortuna y el gran privilegio de ser participantes en ellos, nos toca decidir cada día si defenderlos o no. Los enemigos de los milagros colectivos –los que gozan de insistir en que todo eso es imposible– esperan cada día ver qué decidimos. Ante tal decisión, no hay neutrales. “Lo imposible es posible… los locos somos cuerdos”. José Martí. Subir al inicio del texto ¿Quiénes somos? | Contacto | Suscripciones | Publicidad | Aviso legal | Aviso de privacidad. | Librería | Siguenos en: twitter Periódicos: La Jornada Aguascalientes | La Jornada Baja California | La Jornada Guerrero | La Jornada Maya | La Jornada Morelos La Jornada de Oriente | La Jornada San Luis | La Jornada Veracruz | La Jornada Zacatecas Medios asociados: The Independent | Radio Nederland | Gara | Página/12 | Carta Maior | Radio Bilingüe

Se fue Fidel

Se fue Fidel Paco Ignacio Taibo II
A bandono La Habana pocas horas después de que se ha hecho pública la noticia de la muerte de Fidel Castro. Con los cubanos que converso encuentro una mezcla conocida, la he visto en Buenos Aires, cuando centenares de argentinos desfilaron ante el cadáver de Kirchner, o en la televisión venezolana a la muerte de Hugo Chávez. La muerte del caudillo produce una sensación de desconcierto a la que seguirá una extraña nostalgia. En el avión hacia México fracaso en ordenar mis breves recuerdos personales y fracaso aún más tratando de hacer un balance político; son demasiadas cosas, el personaje ocupó durante demasiados años el centro del escenario y no con apariciones menores. Gracias a él, la pequeña isla de Cuba fue el centro del planeta muchas veces. Son muchos Fideles, muchos momentos. ¿Cuál de ellos? ¿Todos? El comandante poco menos que genial de la ofensiva final a medidos del 58, cuando diseña el cerco sobre Santiago y la ofensiva del Che en Las Villas, el tipo que con una docena de hombres en la Sierra Maestra declaró derrotada la dictadura. El gran estratega de la guerra de guerrillas, el sorprendente político que arma el frente único contra Batista y lo aísla hasta derrotarlo. El joven abogado, un encantador de serpientes, que es capaz de convencer a todos, amigos y enemigos, de que va en serio y que seduce al Che. El heredero de Julio Antonio Mella y Tony Guiteras que en pleno periodo de la guerra fría y la coexistencia pacífica es capaz de mantener durante años el apoyo a las guerras de liberación en América Latina. ¿Cuál de esos primeros? O me quedo con mi propio enfado burlón cuando lo veo en televisión anunciando que iba a dejar de fumar y arrojando el puro al suelo. No puedo evitar fascinarme ante el Fidel encabronado con Jrushchov, tratando de que la crisis de los cohetes no deje a Cuba en medio de un conflicto que puede volverse nuclear, mientras en las calles se grita Nikita, mariquita, lo que se da no se quita. Recuerdo cómo discutía el par de veces que estuvimos conversando. Fidel entonces medía 1.91 y traía gorrita de visera, yo no llego al 1.68 y el comandante me echaba el cuerpo encima hacia adelante para apoyar sus argumentos y era un discutidor potente, escuchaba pero no cedía. Hablábamos de la apertura que había en esos momentos en la prensa cubana y cómo debería ampliarse, yo sostenía la teoría del queso gruyere, donde por secretismo, o por censura autoprotectora, dejes un agujero, tus enemigos lo llenarán. Fidel defendía la teoría de un proceso, que podía ser rápido. El debate se quedaría en el aire porque la crisis soviética dejaría a la isla sin papel. Y caería sobre los cubanos el terrible periodo especial. Y algún día me gustaría ver la dimensión del fenómeno y cómo Fidel trató de enfrentarlo. Pero me gustarían tantas cosas. ¿Saber qué opinaba sobre mi biografía del Che, porque cuando un periodista francés a la salida de la Feria del Libro de La Habana se lo preguntó, el comandante le dio como se dice en México el avión y le dijo que lo que sí había leído eran mis novelas policiacas, aunque yo sabía que ya se lo había leído. Y me gustaría explorar al personaje, el Fidel derrotado tras el fracaso de la zafra de los 10 millones que nunca fueron y la trampa del monocultivo. Y mucho me gustaría meterme en la historia interior de la decisión de lanzar a la pequeña isla con todo en la defensa de Angola, en lo que probablemente sea la saga político militar más compleja que se ha producido en el siglo XX, desde el desembarco de Díaz Argüelles y un puñado de hombres (en agosto de 1975) hasta la batalla de Cuito Cuanavale a fines de 1987 y principios de 88, tantos años más tarde. El haber parado la ofensiva de los blindados sudafricanos y logrado la independencia de Namibia y como efecto de rebote el final del apartheid en Sudáfrica. Y no me molesta la longitud de sus discursos, como el de la Segunda Declaración de La Habana, respondiendo a la gangsteril expulsión de Cuba de la OEA, del que nadie me ha podido precisar cuánto duró, pero admiro esa lección de heterodoxia política, que se plantea como parte de un gigantesco trabajo político de educación de multitudes. Y me quedan las ganas de averiguar más sobre el misterioso número 1 de cuya vida privada se sabe tan poco, que se desconoce dónde duerme, que aparece, desaparece y reaparece por la isla. ¿Y podría ser diferente? Porque hay documentados más de 200 intentos de atentado contra él en esos años, desde la combinación entre la CIA y la mafia para hacerle envenenar sus puros, hasta hacerle llegar un helado de Copelia con arsénico, hasta atiborrar de ántrax las aletas con las que de vez en cuando hizo pesca submarina. Fidel se ha ido y yo, como un cubano más, voy pasando de esa primera sensación de desconcierto a una suave nostalgia por ese personaje que marcó a tantos de nosotros en ese siglo XX que se aleja a velocidades inesperadas. Subir al inicio del texto

Expuestos

Expuestos León Bendesky
L a economía mexicana está francamente expuesta ante la próxima administración de Trump. Quedó así cuando apenas se había anunciado el resultado de las elecciones del 8 de noviembre. En plena transición los golpes han sido duros. El escenario parece estar servido para episodios de confrontación durante muchos meses. Los funcionarios del gobierno han hecho diversas declaraciones para infundir –sin éxito– alguna confianza en la solidez de los indicadores macroeconómicos y en las virtudes de las políticas públicas. Las expectativas internas se deterioran y las de fuera también. Intentan convencer de la capacidad de respuesta existente para enfrentar las negociaciones con el gobierno que Trump está formando. Lo está haciendo con tipos dispuestos a endurecer las pautas del comercio y de las inversiones con México, a sacar a los indocumentados y hasta a interponerse en el flujo de las remesas. Trump nombrará secretario de Comercio al empresario Wilbur Ross, conocido por intervenir en empresas en malas condiciones, restructurarlas a fondo y luego salir con grandes ganancias. Esto lo ha hecho en las áreas del acero, el carbón y los textiles de su país, y en bancos de Europa. Su objetivo es recrear la productividad de la economía con medidas radicales. Ahí entra México. Trump, como había dicho, ha intervenido con Carrier (fabricante de aires acondicionados) para que no traslade aquí su planta de Indiana, que emplea a mil 400 trabajadores. Lo que haga Carrier será una pauta. El gobierno, aquí, debe abandonar las tácticas que sigue. Los funcionarios no trabajan de héroes y han de admitir que hoy es poco lo que pueden hacer. Fueron varios años de complacencias con las condiciones de estabilidad macroeconómica, mientras entraban capitales a México, se mantenía baja la inflación y las tasas de interés. Por mucho tiempo se afirmó acerca de la fortaleza de la economía y del peso. No more. Con las reformas del comienzo de este sexenio el producto debería estar ahora en ruta para crecer a una tasa anual de 5 por ciento. Pero mucho antes de que Trump entrara en la escena, esa tasa estaba muy lejana. El peso aguantó apenas a la víspera a que aquél llegara a la presidencia y los intereses crecen a pesar de que la Reserva Federal no ha subido sus tasas. Cuando lo haga, tal vez en diciembre, la presión será mucho mayor. No hay blindajes suficientes. Ahora es el momento de adaptar la gestión, primero en las secretarías de Hacienda y de Comercio y en el Banco de México, y luego en el resto del gabinete. Aguantar sin deshacerse. El gobernador Carstens parece haber entrado, finalmente, en una fase de realismo. El banco central estimó, apenas, que el producto este año crecerá entre 1.8 y 2.3 por ciento (para 2017 proyectó un rango de 2 a 3 por ciento, lo que parece hoy muy optimista y aun se animó a dar números para 2018). Carstens reconsideró casi de inmediato y prevé que la recesión puede ahondarse el año entrante y el que sigue. Hacienda mantiene su estimación de 2 a 2.6 por ciento para este año. El caso es que tan solo en los cinco días después de la elección de Trump, los inversionistas extranjeros se deshicieron de 11.8 por ciento de sus tenencias de bonos gubernamentales (equivalentes a 12.9 mil millones de dólares, que representan el déficit comercial del país en lo que va del año). La inflación anual (primera quincena de noviembre contra la misma del año anterior) es de 3.29 por ciento y tan solo en la última quincena se elevó 0.77 por ciento. Y esto apenas empieza. La expectativa anual era de 3 por ciento. El alza en los productos energéticos fue en la última quincena de 5.67 por ciento. Los precios del petróleo cayeron con la noticia de que Arabia Saudita no irá la reunión de la OPEP esta semana (recomiendo leer la entrevista con Ali al-Naimi, ex ministro de petróleo de Arabia Saudita en el Financial Times del pasado 18 de noviembre). La tasa de interés fijada como objetivo por el banco central ha subido 2.25 en el último año (de noviembre a noviembre), y en el mercado, las tasas interbancarias (TIIE) que sirven de referencia para los créditos están en 5.57 por ciento a 28 días y aumentan en periodos más largos (5.86 a 91 y 6.21 a 182 días) indicando que las expectativas son al alza. Los costos del crédito se elevarán y pronto serán transferidas a los deudores, contribuyendo a la inflación. El peso se devalúa frente al dólar de manera continua; 11 por ciento entre el 8 y 25 de noviembre en su valor fix, usado para pagar deudas en aquella moneda. Otro claro efecto Trump. La transmisión de la devaluación a los precios se dará pronto y solo la contendrá la caída de la actividad económica y con ella de las importaciones. El escenario recesivo es un hecho. Bloomberg reporta que en Wall Street estiman que el gobierno mexicano está minimizando la amenaza que representa Trump. Este gobierno debería estar puesto de lleno en un modo político y técnico de emergencia, y no esperar a ver qué se hará en Washington… ¡Ya lo están haciendo! El TLCAN se puede renegociar, hay que escoger bien con quiénes se cuenta para ello. Se puede recibir de modo productivo a los migrantes que vuelvan. Se debe ajustar la política monetaria y fiscal para contener la recesión. Y limpiar la finanzas del gobierno y la corrupción. Usar las condiciones internas a favor, limpiar lo que sea necesario y no tirarse contra las cuerdas a aguantar los golpes. Subir al inicio del texto