EL DELFÍN
Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.
martes, 26 de abril de 2016
Dinero
Dinero
No da resultados el Hoy no circula plus
Panistas desertan del frente anticorrupción
Pemex vista desde adentro por un trabajador
Enrique Galván Ochoa
E
stá fracasando el Hoy no circula plus. Los índices de calidad del aire se mantienen arriba de 101 puntos de contaminación (PM10), lo que equivale a mala, de acuerdo con los registros de la Dirección de Monitoreo Atmosférico. ¿Entonces los gastos, las molestias, las frustraciones de la gente han sido inútiles? El problema principal no es el tráfico de vehículos, sino la corrupción que se manifiesta en la expansión caótica de la megalópolis. Porfirio Muñoz Ledo, comisionado para la reforma política de la Ciudad de México, dijo en días pasados: la capital está en manos de las inmobiliarias y llamó a frenar contubernios y complicidades generadas por constructores. Mientras tanto, las obras siguen imparables. En Paseo de la Reforma 150, a un lado de la casona porfiriana que es sede del University Club, se construirá otra mega torre de 180 metros; el nuevo rascacielos será construido por la empresa Desarrolladora del Parque. Las colonias aledañas –Cuauhtémoc, Juárez y San Rafael– están quedándose sin agua. ¿Quién dio el permiso de construcción? ¿De a cómo fue?
Adictos a la corrupción
A una semana de terminar el periodo de sesiones, los esfuerzos ciudadanos por @LeyesAnticorrupción están a la espera de la posición de PRI-Verde, escribe en Twitter la senadora Martha Tagle, de Movimiento Ciudadano. Espanta a algunos políticos la idea de revelar la cuantía de sus fortunas, porque la pregunta que la gente haría enseguida sería: ¿dónde han robado tanto? Y eso, según el senador priísta Emilio Gamboa Patrón, desataría una cacería de brujas. El eje que formaron el PAN y el PRD en favor de las leyes anticorrupción está en vías de desintegrarse. Siete senadores panistas se pasaron del lado del PRI y el Verde. Javier Lozano Alarcón (parece que tiene mucho que esconder), el ex secretario de la Función Pública Salvador Vega Casillas (en el gobierno de Felipe Calderón). Y siguen Martha Elena García Gómez, Mariana Gómez del Campo, Jorge Luis Lavalle, Jorge Luis Preciado, Luis Fernando Salazar. Tampoco debería extrañarnos su deserción. Si no han podido solventar la corrupción en su propio partido, cómo podrían hacerlo afuera.
Ombudsman Social
Asunto: Pemex vista desde adentro
Soy un trabajador en activo de Pemex y como a miles de mexicanos me consterna y me indigna la tragedia sucedida en Pajaritos; sin embargo, esta no es una excepción, sino que es una regla que se repite a lo largo y ancho de la empresa. Como trabajador en activo de nuevo ingreso en oficinas centrales, con menos de 10 años en la empresa y sin padrinos que te ayuden, la mayoría de nosotros estamos contratados como transitorios, lo que significa que sólo firmamos un contrato cada dos meses, sin saber si el siguiente contrato vendrá o no. Igualmente, si te liquidan, tu pago saldrá después de tres meses o más, lo que significa que tendrás que hacer lo que puedas para sobrevivir en ese tiempo y ahora no sobran los trabajos. No hay dinero para pagar a proveedores, no hay para mantenimiento en instalaciones, la inestabilidad laboral y financiera se han instalado por completo en la empresa. Mover a México, eso sí lo están haciendo, sólo que lo están moviendo hacia el abismo. Este ha sido el resultado de la reforma energética, que en mi opinión no ha sido más que una reforma fallida en toda la extensión de la palabra.
M.S. (Buzón reservado)
R: Y esta semana comienza el despido de 8 mil 500 trabajadores, que vienen a sumarse a los que ya habían corrido.
Twitteratti
Nos nublaron la ley anticorrupción con el humo de 28 gramos…
Paco Toscano @Pacoplero
La política es una actividad rara en la que a veces los pollos votan por el dueño del asadero (paráfrasis).
Andrés Hoyos @andrewholes
Admiro a la #Lady100pesos; ella después de la peda traía 100 pesos y yo con trabajo junto ocho pesos para regresar a mi casa.
@DaniTururun
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Patricio Aylwin: la metaforfosis de un golpista
Patricio Aylwin: la metamorfosis de un golpista
Marcos Roitman Rosenmann
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a conciencia del pueblo chileno ha sido rota en mil pedazos, sometida a un proceso selectivo de reconstrucción de su memoria reciente, ante el surgimiento de una historia maniquea y ciertamente espuria. Es una nueva historia, cuyo comienzo se produce el 11 de septiembre de 1973, fecha del golpe de Estado que derrocase al gobierno constitucional y democrático de la Unidad Popular y su presidente, Salvador Allende. No existe un antes, no hay forma de explicar por qué y cómo emerge el putsch militar. A lo más, se ha llegado a señalar que el gobierno de Salvador Allende fue un gobierno marxista, obstinado en imponer una dictadura comunista ajena a la idiosincrasia del pueblo chileno. Asimismo, sus dirigentes habían llevado al país al caos económico, donde las protestas, las huelgas, la violencia, el odio y la falta de gobernabilidad hicieron insostenible la vida diaria. En otros términos, el país zozobraba. Por consiguiente, los buenos chilenos, armados de valor y compromiso, decidieron llamar a las fuerzas armadas para evitar la desarticulación de la chilenidad, diluida en una ideología extranjera y totalitaria. La traición política desapareció del relato. No hay responsables de haber orquestado un golpe militar y levantado sobre las estructuras democráticas la tiranía más brutal que ha conocido Chile desde su independencia hasta nuestros días. Miles de desaparecidos, uno de cada cuatro chilenos fue detenido, preso, torturado y víctima de violación de sus derechos humanos y del habeas corpus.
Quienes lo vivieron y sufrieron saben de qué se habla. Para aquellos que solamente han tenido conocimiento mediante el relato oficial, su imaginario considera el periodo que va desde el 11 de septiembre de 1973 hasta la entrega del gobierno a Patricio Aylwin, en 1990, una etapa de luces y sombras; es decir, una dictadura que presentó aspectos positivos y negativos. Entre los primeros, se argumenta, situó a Chile en el umbral de la economía de mercado, en la avanzadilla de la globalización y los procesos de reforma política que hoy se dan en el mundo occidental. Nuevamente recuerdo las palabras del principal colaborador de Patricio Aylwin y presidente de la Democracia Cristiana, ex ministro de Exteriores del gobierno de Bachelet, en su primer mandato, Alejandro Foxley, en 2000: “Pinochet realizó una trasformación sobre todo en la economía chilena, las más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización que ocurrió una década después, al cual están tratando de encaramarse todos los países del mundo: descentralizar, desregular, etcétera. Esa es una contribución histórica que va a perdurar por muchas décadas en Chile y que quienes fuimos críticos con algunos aspectos de ese proceso en su momento, hoy lo reconocemos como un proceso de importancia histórica para Chile, que ha terminado siendo aceptado prácticamente por todos los sectores. Además, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos, para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sitúa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar”.
Entre los aspectos negativos, para conseguir tales objetivos, es decir, sentirse orgulloso de ser chileno globalizado, hubo que pagar un costo en sangre, la violación de los derechos humanos y ciertos actos que es mejor olvidar. En cualquier caso, se dirá, es un costo asumible; sus repercusiones pueden mitigarse mediante leyes de amnistía, perdón y la creación de chivos expiatorios. Así, se invierte la relación entre los perseguidores y las víctimas, exonerando al resto de responsables de las causas objetivas que produjeron el asesinato, la tortura, la represión; que, en definitiva, promovieron, alentaron y planificaron la muerte de la democracia en Chile, mediante el golpe de Estado. La culpa se transfiere a unos pocos, mientras los verdaderos responsables son liberados de su responsabilidad, bajo una reprimenda a los torturadores, sobre los que recae toda la culpa, chivos expiatorios en los cuales el poder se ceba de manera violenta, y que durante un tiempo agita como demostración de una vuelta a la normalidad política, mecanismo para restablecer el orden comprometido y perturbado. Así, al chivo se le hace responsable de todos los males públicos y deja libres de polvo y paja al resto de criminales; un símbolo que redime del pecado original. Qué mejor ejemplo que Federico Willoughby, a la sazón primer portavoz de la tiranía militar, y que en 1990 se trasformó en el asesor principal de Patricio Aylwin y casi su secretario personal. El chivo expiatorio había liberado a ambos de toda responsabilidad. No olvidemos las palabras de Aylwin nada más producirse el golpe: Nosotros tenemos el convencimiento de que la llamada vía chilena al socialismo (...) estaba fracasada; por eso, ellos se aprestaban, a través de una organización de milicias armadas (...) a dar un autogolpe (...) En estas circunstancias, pensamos que la acción de las fuerzas armadas salvó al país de una tiranía comunista. Curiosamente, el autor material de este supuesto plan de la Unidad Popular, conocido como Plan Z, fue el propio Federico Willoughby, como reconoce en una larga entrevista a la revista The Clinic.
Patricio Aylwin, portavoz de la Democracia Cristiana en las conversaciones con la Unidad Popular, bloqueó los acuerdos con el gobierno de Salvador Allende y declaró que era ilegítimo, abriendo la puerta al golpe. Si no lo creen, estas fueron sus palabras: Pinochet representaba, por una parte, orden, seguridad, respeto, autoridad; y por otra, una economía de mercado que iba a permitir la prosperidad del país. Esos fueron los dos factores definitorios y por eso fue tan popular...
Hoy, una parte de los chilenos, aquellos que no conocen la verdadera historia del traidor Patricio Aylwin, coautor civil de la trama que supuso el golpe militar, le lloran, en medio de un silencio cobarde de quienes lo saben y lo callan, censuran y criminalizan cualquier opinión que ponga en duda el relato oficial que lo ensalza como un patriota. Son los mismos que antaño y hoy profesan una animadversión a la democracia y miran hacia otro lado, cómplices de la traición política que ha ido convirtiendo a Chile en un país donde la vergüenza sustituye la dignidad que lo precedía. El pasado no se olvida y la memoria retorna para poner en su sitio a uno de los principales violadores de los derechos humanos en Chile, redimido por sus cómplices.
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Ecotecnologias, defensa de territorios y poder social
Ecotecnologías, defensa de territorios y poder social
Víctor M. Toledo
D
esde la óptica que nos da la ecología política, que es una combinación de pensamiento complejo con pensamiento crítico, poco a poco se va delineando una suerte de guerra estelar entre el Capital y el Estado de una parte, y la Humanidad y la Naturaleza de la otra. Se trata de una batalla no sólo entre explotadores y explotados, sino entre los que calientan el planeta y los que lo enfrían; entre el suicidio y la supervivencia. A la lucha de clases la ha sucedido una lucha de especies: predadores y parásitos (que representan uno por ciento o menos), es decir, élites económicas y políticas de un lado, y el resto de la humanidad con la naturaleza y el planeta del otro. Los escenarios son los territorios no sólo rurales, sino urbanos; no sólo en México y Latinoamérica, sino en el resto del mundo.
Como hemos señalado, estas batallas se ganan construyendo el poder social o ciudadano, proceso que comienza por la defensa de los territorios y sigue con su control y emancipación (véase nuestro libro Ecocidio en México, Grijalbo, 2015). Este proceso de liberación implica conciencia y organización ciudadanas, defensa jurídica, autogobierno y autogestión, pero también tecnología. No cualquier clase de tecnología, sino (eco)tecnologías, limpias, accesibles y baratas y, sobre todo, dotadas de una doble virtud: en armonía con los procesos de la naturaleza y al servicio de ese poder ciudadano. ¿Cómo se logra esto?
Así como no existe una sola ciencia, tampoco hay una única tecnología. La neutralidad en el conocimiento básico y aplicado es un mito. Todo aporte científico y técnico está marcado por fines precisos que son claramente visibles o que permanecen ocultos o deliberadamente invisibilizados. En su versión más avanzada, las llamadas ecotecnologías responden a requerimientos diferentes e incluso antitéticos a los que enmarcan en las tecnologías convencionales o dominantes. Esta distinción ha surgido de una larga reflexión de por lo menos cinco décadas y de los aportes de autores como I. Illich, E. Schumacher, A. Smith, A. Alatorre, O. Masera y H. Hieronimi. Existe toda una gama de innovaciones y propuestas bajo los términos de tecnologías alternativas, apropiadas, intermedias, limpias, etc. Sin embargo toda verdadera ecotecnología responde a por lo menos siete condiciones: 1. satisface necesidades humanas básicas, 2. es de bajo costo, 3. es de pequeña escala, 4. induce la autosuficiencia, 5. descentraliza, 6. empodera a los ciudadanos y 7. trabaja en armonía con la naturaleza.
Las ecotecnologías sirven para resolver problemas en la producción de energía, agua y alimentos, en el manejo de residuos y basura, así como en la construcción de viviendas, y en términos espaciales comienzan aplicándose a escala del hogar. Por ello son claves en el cumplimiento de los cuatro objetivos del poder ciudadano o social para el control de los territorios: autogobierno, autogestión, autosuficiencia y autodefensa. Entre las ecotecnologías más conocidas se encuentran paneles fotovoltaicos, aerogeneradores, focos y lámparas ahorradoras, estufas mejoradas, deshidratadoras y calentadores solares, biodigestores y biofiltros, captadores de agua de lluvia y de humedad del ambiente, biofertilizantes y huertos domésticos, viviendas bioclimáticas. En su versión óptima, los hogares de un territorio emancipado son autosuficientes en energía (obtienen electricidad del Sol y le venden no le compran a la Comisión Federal de Electricidad), agua (la captan de la lluvia y/o de la humedad ambiental y la acumulan) y alimentos (en la medida de cada circunstancia). También reciclan basura y agua y utilizan materiales locales, baratos y de fácil manejo. En uno de los ejemplos más esperanzadores que existen en México, la unión de cooperativas indígenas Tosepan Titataniske (unidos venceremos, en náhuatl) lleva construidas más de 10 mil 500 casas ecológicas en la Sierra Norte de Puebla, mediante financiamiento de su propio banco del pueblo, el cual alcanza 30 mil socios y sigue creciendo.
Las ecotecnologías como vías de emancipación social y para la defensa de los territorios se ven claramente reconocidas cuando se ponen en el contexto de la ecología política. Tomemos el caso de la energía del viento. Una modalidad es generar electricidad mediante gigantescas veletas o aerogeneradores construidos y manejados por empresas trasnacionales (poder económico) o instituciones de gobierno (poder político) que producen energía centralizada y gestionada por ellas mismas en territorios comunitarios o ejidales rentados; y otra cosa es el diseño e implementación de pequeños o medianos captadores a escala del hogar, manzanas, barrios o comunidades, siempre bajo control ciudadano. El ojo tecnocrático busca siempre proyectos gigantes, centralizadores y técnicamente sofisticados (sólo conocidos por expertos) bajo el control corporativo o estatal. Otro caso es el del agua. Una es la versión de las grandes presas hidroeléctricas, que dislocan los sistemas hidráulicos regionales, afectan los equilibrios ecológicos y amenazan la existencia de flora y fauna, o la de los trasvases que llevan agua a las ciudades, y otra la de decenas o cientos de microhidroeléctricas que aprovechan la caída de agua en pendientes sin alterar su curso y que son manejadas por propietarios individuales o por grupos de vecinos o productores. Sólo las 32 presas mayores construidas en México han desplazado a cerca de 200 mil personas. Hoy en México existen territorios afectados por un abanico de proyectos destructivos en 420 municipios. En contraparte, hay unos mil proyectos exitosos, consolidados o en proceso, que avanzan hacia el control social de los territorios. En ambos casos se requieren ecotecnólogos que se vuelquen al diseño, adaptación y puesta en práctica de toda una gama de tecnologías por y para la vida.
* Este ensayo fue inspirado por la obra La ecotecnología en México y por la Red Ecotecnias de México (redecotecnias@gmail.com).
redecotecnias@gmail.com
La noche de Iguala y el Estado mexicano
La noche de Iguala y el Estado mexicano
Luis Hernández Navarro
C
uidadoso en las formas, el último informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) es demoledor en su contenido. No sólo cuestiona el pésimo trabajo judicial de los funcionarios encargados de investigar lo que sucedió la noche de Iguala. Pone en entredicho la credibilidad misma del Estado mexicano.
El informe de los expertos desmonta y evidencia fehacientemente las mentiras con que el gobierno mexicano elaboró su verdad histórica. Prescindiendo de adjetivos, desnuda y cuestiona el relato oficial de principio a fin. Documenta cómo los responsables de investigar la verdad y hacer justicia sembraron pruebas, obtuvieron confesiones mediante torturas y malos tratos, realizaron filtraciones interesadas, criminalizaron a las víctimas y ocultaron evidencia.
Más que para esclarecer los hechos y llegar a la verdad de lo sucedido la noche del 26 y el 27 de septiembre de 2014, la Procuraduría General de la República ha trabajado para ocultarla. Lo ha hecho no sólo por la complejidad del caso y por sus propias insuficiencias profesionales, sino por la deliberada decisión de hacerlo. La investigación se realizó mal no sólo por fallas técnicas, sino por la decisión deliberada de llevarla a cabo mal.
En lugar de encontrar y castigar a los verdaderos culpables, las autoridades mexicanas han optado por fabricarlos. Al torturar a algunos responsables para que declaren lo que ellas quieren que digan, les han abierto la puerta para que sean liberados. Decididas a presentar los hechos como resultado de la acción exclusiva del crimen organizado y un grupo de policías corruptos, han terminado protegiendo a políticos y mandos de mayor jerarquía. En vez de encontrar a los responsables intelectuales, los han encubierto.
El informe demuestra cómo la noche de Iguala no fue sólo una orgía de sangre parida por la irracionalidad de un grupo de narcotraficantes lunáticos y desalmados, sino resultado de la trama institucional de un Estado mafioso que vio en la acción de los normalistas un peligro para sus negocios. No fue solamente ineficiencia e ineptitud de las instituciones, sino colusión de éstas con el crimen organizado. No fue producto únicamente de la abdicación estatal de sus más elementales responsabilidades para garantizar la seguridad ciudadana, sino obra de la degradación estatal generada por la ruta de la heroína.
Las policías ministerial y estatal de Guerrero, municipal de Iguala, Federal y el Ejército tuvieron control, así como monitoreo permanente y directo –por medio del C4– de los estudiantes de Ayotzinapa, desde el momento mismo de su salida de la escuela. Ya en Iguala –según el GIEI– hubo coordinación perfecta entre autoridades para generar un círculo de control que evitara la salida de los camiones tomados por los estudiantes.
En su informe final, los expertos insisten en que las víctimas son víctimas por más que, desde el Estado, se haya pretendido estigmatizarlas. En contra de lo que la PGR afirmó, los estudiantes de Ayotzinapa no fueron a Iguala a boicotear ningún acto de la alcaldía. No eran parte de la delincuencia organizada ni estaban infiltrados por ella.
Entre muchas preguntas que aún quedan sin resolver sobre la noche de Iguala, la lectura del informe de los expertos deja una certeza: los estudiantes desaparecieron a manos de fuerzas del Estado.
Precavidos, los expertos evitaron señalar en su informe a funcionarios concretos involucrados en anomalías en el proceso. La excepción fue Tomás Zerón Lucio, responsable de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR. Zerón, según el GIEI, encabezó una diligencia de recolección de restos óseos que no se integró al expediente; un hecho de suma gravedad. También declaró, días después del primer informe de los expertos en septiembre del año pasado, que 17 jóvenes (y no los 43 que se decían originalmente) habían sido incinerados en el basurero de Cocula. El señalamiento del investigador criminal, a todas luces una medida para reposicionar la verdad histórica, no tenía sustento alguno en el expediente.
Desde que en septiembre del año pasado el GIEI presentó las primeras conclusiones de su investigación, la decisión gubernamental de que el trabajo de los expertos sufriera dilaciones, obstrucciones y bloqueos no ha cesado. Este domingo, tres sillas vacías en el Claustro de Sor Juana, durante la presentación del informe de los expertos, fueron el testimonio de ese encono. En ellas debieron sentarse los subsecretarios Roberto Campa, Miguel Ruiz y el subprocurador Eber Betanzos, representantes de la administración de Enrique Peña Nieto. No llegaron a la cita.
Apenas la tarde del día anterior, los funcionarios gubernamentales habían desairado una reunión clave con integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), incluido su presidente, James Cavallaro, para dar seguimiento a las recomendaciones del GIEI.
Dentro y fuera de México, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha pagado carísimo negarse a esclarecer lo sucedido la noche de Iguala. Su reputación internacional está por los suelos. Donde quiera que el mandatario mexicano se para fuera del territorio nacional, se le cuestiona por la grave violación a los derechos humanos que existe en el país y por lo acontecido con los jóvenes de Ayotzinapa. ¿Por qué el Ejecutivo ha estado dispuesto a pagar un precio tan alto? ¿Acaso es preferible hacerlo así porque de lo contrario el costo que tendría para el Estado mexicano conocer la verdad sería mucho mayor?
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GIEI: el regimen desnudo
GIEI: el régimen desnudo
Pedro Miguel
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os integrantes del Grupo Internacional de Expertos Independientes fueron cuidadosos y prudentes en su lenguaje. En la presentación de su segundo informe sobre la investigación de los crímenes perpetrados el 26 y el 27 de septiembre de 2014 en Iguala –y los que siguen siendo cometidos día a día y hora tras hora desde entonces– omitieron expresiones como siembra, ocultación y destrucción de pruebas, fabricación de culpables, encubrimiento o colusión de funcionarios públicos.
Los expertos dejaron que los hechos hablaran por sí mismos en los dos tramos del episodio delictivo: el primero, que fue la agresión misma, la coordinación entre las fuerzas policiales y militares para perpetrar y/o facilitar los asesinatos y las desapariciones forzadas, la evidencia de que al menos uno de los estudiantes de Ayotzinapa sobrevivió varios días al ataque del 26, la participación de la Policía Federal en la desaparición del autobús Estrella Roja (el quinto autobús), el maltrato de los agentes gubernamentales a los sobrevivientes, el desdén ante los heridos y el conocimiento de los hechos casi en tiempo real por parte de las más altas instancias del gobierno; el segundo, la investigación de la PGR, empieza con las torturas a los inculpados para arrancarles confesiones a modo y sigue con una manifiesta siembra de pruebas en los alrededores del río San Juan el 28 de octubre, un día antes de que las diligencias oficiales comenzaran en ese sitio, donde los peritos de la procuraduría manipularon evidencias y pasearon a uno de los detenidos; posteriormente obstaculizaron el trabajo de los Especialistas Argentinos en Antropología Forense, impidiéndoles el acceso al río, con el presumible propósito de sembrar en una de las bolsas allí descubiertas un fragmento óseo de Alexander Mora Venancio –único de los 43 desaparecidos de quien se ha identificado un resto– procedente sabe Dios de dónde. Es decir, hay elementos adicionales para afirmar que la hoguera de Cocula no fue encendida por los Guerreros unidos, sino por los propios empleados de la PGR.
Durante 11 días el régimen de Enrique Peña Nieto se desentendió del caso y lo relegó al ámbito local a pesar de que para entonces ya había adquirido un impacto mundial. Pero en ese lapso, y hasta el 9 de febrero de 2015 –es decir, tres meses después de que Murillo Karam incinerara a los estudiantes normalistas en la hoguera de su imaginación–, el informe del GIEI reporta que los chips de los celulares de los muchachos siguieron dando esporádicas señales de vida. Fue el caso del teléfono de Jorge Aníbal Cruz Mendoza, quien envió un mensaje de texto a su madre pasada la una de la mañana del 27 de septiembre, hora a la que, según la PGR, ya estaba muerto. Su número volvió a activarse en repetidas ocasiones en diversos puntos de Iguala; uno de sus parientes recibió una llamada en la fecha referida y la familia pidió de inmediato que se localizara el aparato, pero no recibió respuesta de las autoridades. En la versión de la PGR, todos los celulares de los normalistas habían sido incinerados en Cocula junto con sus propietarios.
Luego vendrían la suplantación del quinto autobús y de su chofer, la detrucción o el ocultamiento de videos cruciales, la pérdida de prendas de los desaparecidos, la fabricación de un tramposo e insustancial tercer peritaje de fuego, justificatorio de la mentira histórica, y muchas otras maniobras para desviar o impedir el trabajo de los expertos extranjeros.
Lo que puede concluirse de los datos duros aportados por el GIEI la mañana del domingo pasado es que la agresión del 26 de septiembre fue un operativo conjunto y coordinado de fuerzas militares, policiales y delictivas en contra de civiles inermes, que los altos niveles del gobierno federal estuvieron al tanto y que desde entonces la PGR ha buscado delimitar la responsabilidad de lo sucedido únicamente a las instancias municipales de Iguala –incluyendo posteriormente a las de Cocula y Huitzuco– para encubrir complicidades estructurales de los tres niveles de gobierno con la delincuencia organizada y el narcotráfico.
No hay incapacidad, sino deliberado afán de impunidad; no puede concluirse otra cosa de la orden de dar por terminada la misión del GIEI en el país –después de una orquestada campaña de linchamiento mediático en su contra–, a pesar del enorme costo político que esa medida le acarrea al régimen: ahora es claro que el peñato ya no está dispuesto a seguir simulando interés por el esclarecimiento del crimen perpetrado en Iguala.
Pero es demasiado tarde: el trabajo de los expertos internacionales, metódico, riguroso y comprometido, ha desnudado de manera irremediable al gobierno. A la sociedad mexicana le toca hacer lo que falta.
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lunes, 25 de abril de 2016
Rey Price, rey de reyes
Rey Prince, rey de reyes
Hermann Bellinghausen
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l siglo XX musical, tan amplio que ya no sabemos cómo clasificarlo, debe a los afrodescendientes de Estados Unidos no sólo todo lo que el jazz y el blues significan. De la negritud salieron cuatro músicos absolutos y definitorios, a quienes nadie pudo impedirles tocar, componer, organizar y vender su incesante creación en arrogante e irritante libertad: Duke Ellington, Miles Davis, Jimi Hendrix, Prince. Cada uno en su instrumento fue virtuoso impar. Nunca retrocedieron, nunca dejaron de evolucionar, de transformarse. Sólo Hendrix murió muy pronto, y su huella se interrumpe. La traían, se organizaban sus bandas, orquestas, quintetos, cuartetos, tríos necesarios. Peleaban con sus patrones blancos, perdían. Y siempre salieron ganando. Sabían lo que querían, con esa fijeza de Mozart, una disciplina sobrehumana y la música por dentro.
Prince no tiene paralelo en la historia de la música ¿popular? Ya no se diga del negocio, el entretenimiento y la exageración. Estaba todo él hecho de funk. Eso determina cuanto hizo, los sonidos que extrajo de instrumentos y máquinas, de sus músicos siempre impecables, los estilos que creó, robó o revolucionó. Su gama de voces. Su alucinante facilidad con la guitarra, como la que vimos en Hendrix. Y es sólo parte de su paquete completo. Del soul al hip hop, del neo jazz al puro rock, Prince deglutió lo que hoy llaman pop y lo hizo arte. Lo inventó y lo parodió a la vez. Como sucede con Miles, resulta abrumadora la cantidad de revoluciones por minuto que realizaba en el fluir de su música multiforme, arriesgada, agresiva.
Pocos artistas llegaron tan lejos y tan adentro del sexo en la música; esa fue su causa, el sello de casa, su promesa siempre cumplida del máximo placer. Como Ellington, Miles y Hendrix, fue un dandy de su mundo, un hedonista irredento. Pero Prince se voló la barda. Miles le daba la espalda al público en un onanismo inquietante, Hendrix se cogía en escena la guitarra echando chispas. Prince construyó una persona totalmente histriónica y extrovertida que supo prever el nuevo milenio y navegó con maestría las ondas, olas y redes de la modernidad; él mismo creó autopistas. Retó a la industria, mientras no dejaba de seducir a la audiencia blanca de todas las edades. Como los otros tres, acabó secuestrado por el público blanco, pero Prince nunca se destrabó de las barricadas de la negritud y dio peleas contra la policía mata negros, la libertad de expresión, la tolerancia sexual y las esclavitudes trasnacionales.
Empresario de sí mismo, director de producción, máquina de hacer y perder dinero, montó su freak show sin pudor alguno, impermeable al ridículo, la cursilería, el escándalo, y lo llevó hasta el final. También por eso podemos compararlo con David Bowie, sólo que éste cocinó su acto final con deliberación y Prince cayó de pronto, pum, en su incesante carrera para llegar a los sonidos que ya tocó mañana. Se desenchufó de pronto. Ni siquiera llegó a viejo.
My name is Prince/and I am funky. You sexy mother fucker. Besuqueaba el micrófono devanando las locas pasiones del deseo. No reparó en recetarnos un orgasmo, no cósmico sino literal y tembloroso, en Come. Hubo muchos. Los fajes son constantes. Y sus coristas y bandas, estrepitosamente femeninas desde The Revolution y Apolonia Six (trío de mujeres=seis tetas; a Prince nunca le preocupó ser fino, aunque podía ser exquisito si se lo proponía). A su modo, era feminista. Por lo mismo le encantaba afeminarse, tan de bigote, tan de peluca, maquilladote, polimorfo y sensual, una víbora con lentejuelas. Provocaba. A él debe la música, especialmente negra, el sello de alerta a los padres: letras explícitas. Lo impuso la mujer del vicepresidente Al Gore que un día encontró a su hija de 12 años escuchando Darlin’ Nikki, cachondísima rola típica de Prince. Con el tiempo, el sello infame sirvió para promocionar la música. Si un rapero o un funquero no merecía el sello, tal vez no merecía ser escuchado.
Apoyó con furia a los damnificados por el huracán Katrina. Su cuatro abuelos nacieron en Louisiana, venían de una estirpe de esclavos que logró dignificar su trabajo. El padre y la madre de Prince crecieron músicos en entera dignidad. De ellos nacería un chamaco que, ni modo, era genial. No hubo instrumento que se le negara.
Enamorado de sí mismo en delirio controlado, ya en Purple Rain (la película, 1984) uno decía, qué onda, este quién se cree. Ego falocéntrico, amanerado y voraz, superdotado para el escenario, capaz de cualquier sonido, de cualquier impropiedad o violencia, o el amor roto del más negro dolor. Tuvo precursores en James Brown, Sly Stone, Ottis Redding, George Clinton, Little Richards. Del falsete al barítono, tocando decenas de instrumentos, cientos decía él, tuvo el mismo genio de Miles para asociarse a los instrumentistas y cantantes necesarios, fue un diyéi de registro universal. A su música se puede entrar por cualquier parte: es toda puertas.
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EU: el gran escape
American Curios
El gran escape
David Brooks
L
a tasa de suicidio en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas; los más pequeños hablan de sus temores y angustias provocados por los políticos, que dicen hacer todo en nombre de los niños; las guerras siguen sin cesar, pero ya casi nadie les presta atención; la desigualdad está a niveles comparables con la época dorada de los grandes magnates justo antes de la gran depresión de 1929; los más vulnerables son culpados de casi todo (crimen, economía, terrorismo), persiste la violencia armada, se documenta abiertamente la corrupción política, se intensifica la guerra contra las mujeres, parte de la cúpula insiste en que no existe el cambio climático y hay una lucha infernal de la cúpula política y económica del país por mantener el estatus quo.
De eso están muy llenos los días aquí, junto con la muy sencilla conclusión de que nada de esto tiene que ser así, y que las mayorías expresan un deseo casi opuesto a todo esto. Pero no importa; se impone lo absurdo.
Una maestra de prescolar nos cuenta que recientemente escuchaba una conversación entre sus alumnos en una escuela pública de Nueva York: una hija de un egipcio y una puertorriqueña dijo que Trump quiere poner un muro a través de México y Egipto, y con ello no podré ver a mi abuela; otra dijo Hillary y Trump son amigos. Otro más comenta: Trump nos está espiando.
Por otro lado, un informe del reconocido Southern Poverty Law Center (organización dedicada a la vigilancia de grupos de odio) encontró que la retórica antimigrante y violenta de la contienda electoral presidencial de 2016 provoca un nivel alarmante de temor y ansiedad entre niños de color y eleva las tensiones raciales y étnicas en las aulas. Muchos estudiantes se preocupan por la posibilidad de ser deportados. A la vez, continúa el informe, “maestros han reportado el incremento de bullying, hostigamiento e intimidación de estudiantes cuyas razas, religiones o nacionalidades han sido los blancos verbales de los candidatos en las campañas”.
El mensaje que los adultos responsables de este país hacen llegar a los niños es salvaje, lleno de temor... y parece dar legitimidad a la violencia armada como respuesta a todo. A la vez se vive un momento en el cual el futuro literalmente se está anulando. Se documenta el fin del sueño americano con una concentración de riqueza en la que el 1 por ciento tiene el equivalente a lo del 90 por ciento de abajo, mientras el consenso científico es que si no hay un repliegue dramático y casi inmediato en el uso de los hidrocarburos, el planeta está al borde de destruir la existencia humana.
Ante ello, no sorprende que el suicidio en este país esté llegando a sus niveles más altos desde 1986, según datos oficiales, con el alza más notable entre mujeres. La tasa de suicidios se elevó 24 por ciento entre 1999 y el 2014, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, para llegar a 13 de cada 100 mil (en 2014, 42 mil 773 personas murieron por suicidio). Esto es parte de un creciente patrón de evidencia que vincula la pobreza con la falta de esperanza y la salud, comentó Robert Putnam, profesor de políticas publicas en Harvard, en entrevista con el New York Times.
Al mismo tiempo se reporta, con gran admiración, sobre los nuevos servicios, edificios, vacaciones, modas y más, ofrecidos exclusivamente a los más ricos. El mismo día en que se informa en los medios cómo ha aumentado el hambre entre los menores de edad, o cómo se ha envenenado a miles de niños pobres en varias ciudades del país con plomo en el agua potable, se publica una nota sobre cómo dentro de los hoteles, los grandes barcos, los grandes edificios, hasta dentro de hospitales, hay secciones súper exclusivas y casi secretas, apartadas para los clientes más ricos. Para los mismos que hacen las grandes aportaciones a las campañas políticas de candidatos a todos los puestos, y que harán que esta elección presidencial sea la más cara de la historia.
Mientras tanto, aunque se afirma que la libertad de prensa en este país es un derecho sagrado y garantizado por la Constitución, resulta que Estados Unidos ocupa el número 41 en la lista elaborada anualmente por Reporteros sin Fronteras, en gran parte por las medidas contra reporteros que escriben sobre los poderes secretos del gobierno (https://rsf.org/es). O sea, que descubrir por qué las cosas están como están, a veces, está prohibido.
Ante este panorama, seguro que muchos ven con envidia la noticia del gran escape de Inky, el pulpo que la semana pasada logró huir de su prisión en un acuario en Australia para regresar al mar sin dejar ni una notita de despedida, como contó uno de los cuidadores. Algunos tal vez ya están comprando escaleras por si Trump u otros logran construir su muro, pero para escaparse de aquí para afuera de este país.
Pero hay aquellos que, como Camus, contemplan que ante lo absurdo el suicidio sí es un acto racional, pero que para superar esta conclusión la respuesta necesaria es la del gran amante del mar y el sol: me rebelo, por lo tanto somos (a veces traducido como yo me rebelo, luego somos).
La rebelión aquí se expresa diariamente en mil actos –casi todos sin llegar a ser noticia– en rechazo a una realidad impuesta por el cinismo que impera en las cúpulas actuales. Hoy día se ve en huelgas de casi 40 mil trabajadores de la empresa de telecomunicaciones de Verizon, en los ya más de 1400 arrestados en las protestas de la primavera democrática en Washington contra la corrupción del sistema político, en las acciones de los jóvenes inmigrantes contra las deportaciones en sus comunidades, en el abrazo de la esperanza de millones que creen que otro mundo es necesario, en los actos nobles de anónimos en el metro, o los artistas y periodistas que insisten en buscar algo llamado verdad. Esas rebeliones de cada quien que nos rescatan a todos son las que, a pesar del panorama que uno tiene que describir diariamente, ofrecen una invitación a escapar de lo absurdo.
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