EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

domingo, 2 de mayo de 2021

Colombia: pandemia e incendio social

 Colombia: pandemia e incendio social

M

iles de colombianos han salido a protestar desde el miércoles en las ciudades más importantes de ese país contra la propuesta de reforma tributaria presentada por el presidente Iván Duque. Desafiando el toque de queda impuesto por el recrudecimiento de la pandemia, habitantes de Bogotá, Cali, Medellín, Pasto y otras urbes rechazaron la pretensión del mandatario derechista de gravar servicios básicos en zonas de clase media-alta, imponer tasas a los funerales y crear un impuesto sobre la renta para quienes ganen más de 656 dólares mensuales, entre otras medidas.

La iniciativa resulta desafortunada en un contexto en que la economía de Colombia registró una caída de 6.8 por ciento el año pasado por los efectos de la pandemia, la cual, además, disparó el desempleo hasta 18 por ciento, y la mitad de quienes conservan sus trabajos son del sector informal. Pero es una irresponsabilidad inaudita que una propuesta sabidamente impopular se presente cuando esa nación atraviesa la fase más dura de la emergencia sanitaria, al registrarse un récord de muertes en 24 horas y el sistema hospitalario al límite con apenas 17 por ciento de las unidades de cuidados intensivos disponibles.

Para colmo, el intento de apuntalar las finanzas gubernamentales presionando de manera desproporcionada a las clases medias se da por parte de un gobierno que ya arrastraba un marcado déficit de legitimidad, y que reaccionó ante las protestas con una represión desmedida en cuyo curso hubo centenares de heridos y detenidos, así como un menor de edad fallecido a causa de disparos de la policía, de acuerdo con la organización no gubernamental Temblores.

Más que una reacción espontánea ante el golpe tributario, el paro nacional de esta semana es la continuación de la huelga general convocada hace año y medio por sindicatos, indígenas y otros sectores de oposición para denunciar la violencia perpetrada o cobijada por el régimen de Duque. Debe recordarse que el mandatario, cuya desaprobación alcanza 70 por ciento, enfrentó un masivo movimiento de rechazo entre noviembre de 2019 y febrero de 2020, el cual sólo fue detenido por las medidas de confinamiento y distanciamiento social, pero cuyas causas permanecen vigentes e incluso han cobrado mayor urgencia.

Si la pandemia obligó a los descontentos a evitar las aglomeraciones durante varios meses del año pasado y el presente, en cambio dio rienda suelta a los distintos poderes fácticos que imponen sus intereses mediante la violencia: de los 904 líderes sociales asesinados entre el primero de enero de 2016 y el 31 de diciembre de 2020, 310 perdieron la vida el último año. Así se explica que en estos días millares de colombianos salgan a las calles, pese a al peligro de contagiarse, pues la desigualdad, la corrupción y la violencia suponen una amenaza equiparable a la del virus.

Está claro que no basta con la reformulación de la reforma tributaria anunciada el viernes por Duque, sino que se debe renunciar a ésa o a cualquier otra iniciativa que lesione la situación económica de las mayorías y las obligue a manifestarse de maneras que ponen en riesgo su vida. La jornada

Cine: Minari de Lee Isaac Chung

 Minari

E

l arte de sanar. Revisando las constantes temáticas en la breve filmografía de Lee Isaac Chung, realizador estadunidense de origen coreano, sobresale su interés por relatos relacionados con la asistencia a personas en situación de vulnerabilidad. Puede tratarse de los cuidados mutuos de un par de adolescentes que sobreviven a la masacre en Ruanda en 1994 ( Munyurangabo, 2007), o la solidaridad de un grupo de amigos que atienden a un compañero con un cáncer terminal ( Lucky Life, 2010), o la labor de una mujer neoyorkina que facilita la lectura a personas invidentes ( Abigail Harm, 2012). En el caso de Minari (2020), su largometraje de ficción más reciente, el ritual de sanación moral tiene que ver con dos personajes que la cinta vuelve entrañables, un niño de siete años, David (Alan Kim), que vive con una afección cardiaca congénita, y la excéntrica abuela Soonja (Youn Yuh-jung), su sorpresivo bálsamo providencial.

El título Minari alude a una yerba que en Corea se utiliza para sazonar platillos y que tendrá una significación simbólica en la historia de aclimatación cultural de una familia de inmigrantes coreanos que, habiendo elegido residencia en una California urbana, decide después mudarse a un medio rural (Arkansas) para probar fortuna con el cultivo de plantas y verduras coreanas. El emprendedor Jacob (Steven Yeun) impone a su esposa reticente y a sus dos hijos pequeños no sólo el desplazamiento hasta una comarca lejana y poco habitada, sino a una comunidad mayoritaria-mente blanca y con escasa presencia de inmigrantes asiáticos. Se trata, en suma, de un fuerte desarraigo que, con excepción del padre, el resto de la familia vive con dificultad y en un estado de fastidio permanente.

La ilusión del sueño americano como garantía de un rápido éxito económico, lo vive esa familia de modo muy contrastado. Por un lado, Jacob contempla a Arkansas como una tierra prometida donde al fin podrá abandonar su rutina laboral como inspector agrícola (revisando el género de polluelos para conservar las aves hembras y desechar, por inservibles, a sus pares machos), y crear un negocio de cultivos propios. Por su parte, su esposa Mónica (Yeri Han) advierte con recelo la vanidad de ese esfuerzo y busca proteger la unidad familiar del disolvente moral que para ella representa la ambición empresarial de su esposo. La llegada a la granja de Jacob de la disruptiva abuela Soonja, madre de Mónica, aportará una dosis de buen humor, claridad moral y voluntad de pacificación a ese núcleo familiar en crisis.

El territorio elegido por el director coreano para plantar su historia, un Midwest estadunidense ceñido por un férreo cinturón bíblico y comúnmente asociado con relatos de intolerancia y ra-cismo, aparece en Minari como una tierra sonriente de concordia interracial. El anhelo de integración de la familia de Jacob y su evidente empeño laboral, pronto se ven recompensados por el trato afable que le dispensan los lugareños anglosajones y en el que también se filtra una ingenua curiosidad hacia el exotismo del migrante. Cabe señalar que en la región no abundan los trabajadores extranjeros, lo que disminuye considerablemente la carga de una discriminación racial. Esa apacible llanura rural, barrida ocasionalmente por los vientos, emblema bucólico de la abundancia, es capturada por la fotografía del australiano Lachlan Milne en lo que semeja un tributo discreto al cine de Terrence Malick. Difícil imaginar mejor lugar para narrar la relación conflictiva e intensa entre el pequeño David de físico frágil y temperamento alebrestado, y la abuela incómoda que llega para cuidarlo y a la que continuamente riñe por cualquier motivo. El director refiere, por partida doble, los primeros percances de la aclimatación cultural de la familia de migrantes y, de modo más intimista y aleccionador, un diálogo de generaciones muy distantes entre sí que a su modo resume y simboliza la necesidad de una concordia social entre culturas diferentes, meta tal vez ilusoria, aunque no por ello menos apremiante. Minari semeja así la cara opuesta del éxito coreano Parásitos (Bong Joon Ho, 2019), perturbadora alegoría de una lucha de clases sin cuartel. Ambas cintas han tenido en festivales una acogida extraordinaria. Dentro y fuera de su territorio, el cine coreano vive hoy un momento de evidente prosperidad artística.

Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional, a las 18 horas.

Mexico: Serapaz-por una cultura de la paz-

 Por una cultura de la paz

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l próximo 6 de mayo cumplimos 25 años de la creación de Servicios y Asesoría para la Paz, AC (Serapaz). Ésta instancia de la sociedad civil nace en el contexto del proceso de diálogo entre el EZLN y el gobierno federal, gracias a la inspiración de don Samuel Ruiz, obispo de la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Serapaz se entiende como un actor constructor de paz con base en una dinámica liberadora, de opción por los pobres, en particular de los pueblos indígenas; entiende que lo conflictos son una expresión de las estructuras sociales que generan desigualdad, empobrecimiento, marginación e injusticia. Buscamos cambiar estas estructuras a través de la transformación positiva de los conflictos, por cauces políticos y no violentos.

Desde hace 25 años su trabajo ha sido la construcción de paz, buscando crear espacios de diálogo y mediación, fortalecer capacidades en los actores sociales en conflicto con un enfoque integral, de largo alcance, alternativo, y fundado en valores que construyan justicia, solidaridad y sean no violentos. Para ello considera necesario incidir en las condiciones generales de lucha y de transformación social.

A lo largo de este tiempo, Serapaz ha acompañado pueblos, comunidades y organizaciones indígenas en procesos de autonomía; aquellos que defienden sus territorios y recursos; los que luchan en conflictos estratégicos y de largo aliento. Ha acompañado frentes, organismos y redes civiles y sociales en conflictos; movimientos sociales en luchas emergentes; colectivas de mujeres que participan en procesos de reivindicación de sus derechos; víctimas muy diversas, y sobre todo de procesos que luchan por su dignidad, justicia y cambio social. Participa en espacios de reflexión y análisis lo mismo académicos que populares y sociales, con jóvenes, actores internacionales, sindicalistas, grupos solidarios y de cooperación.

Está conformada principalmente por jóvenes convencidos de la necesidad de grandes cambios en las relaciones injustas y en las estructuras excluyentes. Cuenta con un equipo profesional y diverso, intergeneracional, intercultural y multigénero. Fue presidida los primeros años por el propio don Samuel Ruiz y después por Miguel Álvarez. Hoy lo está por Gonzalo Ituarte op.

En búsqueda de pertinencia en la labor de paz ha transitado por diferentes etapas, iniciando con el acompañamiento a la Conai, instancia de mediación en el conflicto armado de mediados de la década de los 90; recuperando la memoria de esos años de conflictividad y diálogo; llevando a cabo abordajes en conflictividades en territorios indígenas en Chiapas y después más allá; acciones de mediación en conflictos de alta intensidad. Al iniciar el milenio la nueva coyuntura hace que la labor de Serapaz se extienda vinculando paz, conflictos sociales y derechos humanos, en acciones conjuntas con otras instancias de la sociedad civil, siendo pionera en este ámbito. También crea articulaciones diversas con movimientos sociales, plataformas de construcción de relaciones, confianzas e iniciativas para intervención en conflictos nacionales emblemáticos. En esos años creó el Observatorio de la Conflictividad en México que documenta la creciente conflictividad social en todo el país, producto, entre otras causas, de la expansión de los megaproyectos, la concreción de los planes de saqueo de la nación y de inversiones extranjeras en el campo, principalmente en territorios indígenas.

En las últimas etapas, Serapaz ha intervenido en múltiples conflictos como instancia mediadora, facilitadora o de acompañamiento, en procesos sociales de alta complejidad e intensidad. Es especialmente significativa su capacidad de ser referente ante diversos actores sociales e institucionales para convocar y contribuir a procesos de diálogo y construcción de consensos. Las experiencias acumuladas constantemente se sistematizan en informes y publicaciones que van abonando a la construcción de paz en el país y más allá. El lector interesado, podrá encontrar abundante información en su página.

Hoy, la labor de construir la paz es una urgencia más allá de instancias organizadas como Serapaz, es una tarea de todas y todos, quienes se comprometen a transformar las raíces que generan la violencia y la exclusión. El trabajo de paz hoy nos requiere, entre otras cosas, el acompañamiento y articulación de comunidades y organizaciones indígenas en la defensa de sus territorios y derechos, el fortalecimiento de las víctimas para enfrentar las violencias y violaciones, en particular en la búsqueda de sus desaparecidos, el impulso de condiciones democráticas y de justicia, el acompañamiento de procesos y movilizaciones de mujeres y de jóvenes, así como la diversificación de procesos horizontales de formación y de comunicación.

Inspirados en la práctica liberadora de don Samuel, el equipo de Serapaz, quiere, modestamente, aportar en los cambios fundamentales que la nación, el mundo y nuestra civilización requieren. En sus 25 años de caminar al lado de pueblos y comunidades indígenas y de los procesos sociales recoge la esperanza de que la paz es posible. A pesar de la obscuridad del túnel, decía don Samuel, nosotros no nos dedicamos a resaltar las tinieblas, sino la luz al final del proceso.

* Defensor de derechos humanos, integrante de Serapaz

Mexico: Entrevista con T. Clouthier

 Opté por AMLO porque vi sus resultados en la capital del país: Tatiana Clouthier

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▲ Tatiana Clouthier, actual secretaria de Economía.Foto Cristina Rodríguez
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er a Tatiana Clouthier en algunos programas de televisión es un soplo de aire fresco. Frente a entrevistadoras y comentaristas que pasan por el departamento de maquillaje para salir al aire pintadas con brocha gorda a la Sherwin Williams, o con una máscara de mujer fatal, como solía decir Jesusa Palancares, Tatiana es una imagen de libertad que celebré desde el momento en que la vi por primera vez, con su camiseta y sus jeans, sus cabellos sueltos sobre los hombros y su frescura de triunfadora.

También ahora sus palabras son frescas. Inspira confianza, porque además de su facilidad de palabra, se le ve décontractée, como dirían los franceses.

¡Ojalá pudiéramos dialogar con todos los políticos en esa forma, porque hasta la fecha varios engolan la voz y responden desde lo alto de su prepotencia. No todos son chavos buena onda, como Arturo Herrera. Tatiana además es escritora y se ha abierto a lo largo de cinco libros, en cuyos capítulos se respira su pasión y su afán libertario: Crónica de un fraude anunciado; Curul 2006, una visión del Congreso; Maquío, mi padre; Parejas parejas, y el de mayor actualidad porque habla de la campaña que dirigió y con la que logró llevar a la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador: Juntos hicimos historia.

Tatiana ya tenía la experiencia de hacer política porque siguió a su padre en su campaña en 1988. “Durante la campaña se toparon con muchas trabas en el camino. Los medios de comunicación electrónicos se abrieron poco (por no decir que casi nada) a dar espacios a la oposición. Ni el ingeniero Cárdenas ni Clouthier aparecían ante las multitudes; sus voces no se escuchaban, y cuando se oían aparecía un Maquío incendiario. Luego no faltaron las plumas pagadas para atacar a Clouthier, a quien en todo momento se le criticaba por ser empresario, por tener apellido extranjero, por haber nacido ‘entre pañales de seda’ y ser rico; por lo que fuera... hasta que Maquío terminó por bromear que con lo único que no lo habían calumniado era por ser maricón.”

–Tatiana, mi primera pregunta es personal. ¿Qué es lo que le ha dado más alegría en la vida?

–Pues creo que el nacimiento de mis hijos; tengo dos, una de 21 y, te digo, Elena, que perdí dos hijos antes de tenerla a ella, que nació en circunstancias súper, súper adversas. El momento más alegre de mi vida no fue cuando nació mi hija que nació enferma y la llevaron de inmediato al quirófano para operarla, y mi mamá no estaba, sino el momento en que mi mamá entró y la vi (mi hija aún en el quirófano). Fue como ¡ah! (inhala), uno de los momentos de encontrar esa parte tuya que te salva ‘ya puedo descansar, ya puedo soltar el cuerpo’. El otro fue cuando mi marido tuvo una operación de cáncer y el médico me dijo: ‘Salió bien’. Esos son los dos momentos más felices de mi vida.

Tatiana Clouthier es cálida. Háblame de tú, Elenita. La verdad, también Olga Sánchez Cordero me lo pidió, pero supongo que una entrevista tiene que ser formal, ya que transcribir respuestas es un asunto serio, pero Tatiana, por su propia naturaleza, le quita toda solemnidad al encuentro y, de pronto, no sabes si cantar, bailar o ir por una nieve de limón, aunque con la pandemia no hay un solo paletero a la vista.

El recuerdo de tantos personajes populares me lleva a preguntar a la secretaria de Economía de la República Mexicana qué planes tiene para ayudar a la microeconomía del país, que ha perdido todo o casi todo por la pandemia. ¿Cómo lograr que se recuperen los pequeños empresarios?

–Para el tema de la microempresa, trabajamos en tres vertientes, un apoyo a través de microcréditos para empresas muy, muy pequeñas. Y se los dimos a 53 mil 500 micronegocios que no recibieron apoyos el año pasado; 20 mil para mujeres cabeza de negocio o emprendedoras y el resto para negocios familiares. Hemos dado entrenamiento y capacitación constante a las microempresas en digitalización, comercio electrónico, finanzas y contabilidad, porque nos dimos cuenta de que tienen o habían tenido dificultades en esas áreas. Trabajamos a través de algunos fideicomisos e hicimos énfasis especial en mujeres del campo. También hemos trabajado en sinergia con diferentes plataformas de crédito para que puedan acceder a ellos y salir adelante. Otra de nuestras acciones ha sido reunirnos con proveedores mayores para introducirlos a cadenas de suministro.

–¿Qué opina de la actitud de grandes empresarios en tiempos de pandemia? Tengo entendido que el Grupo Alsea (restauranteros de comida rápida) despidió cuando no redujo el salario de sus empleados

–Desconozco el tema de Alsea, lo que sí le puedo decir, en términos generales, es que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la propia Secretaría del Trabajo, hicieron muchas supervisiones para que no se despidiera a la gente. En marzo del año pasado pospuso el pago el IMSS y del Infonavit durante tres meses con la finalidad de no despedir trabajadores.

Es fácil hablar con Tatiana de Manuel Gómez Morín, miembro de Los siete sabios, que ella no conoció, pero considera un hombre con una visión de una economía social muy importante, y de su propia salida del PAN, al que renunció a través de una carta escrita en 2005, porque el PAN se alejaba mucho de los principios que me movieron a participar.

Por su juventud, tampoco conoció a Efraín González Luna ni a Luis H. Álvarez, quien hizo una huelga de hambre durante 40 días en 1986 que llamó la atención de todos. Don Luis obtuvo la Medalla Belisario Domínguez en 2010, seis años antes de su muerte. Tatiana, nacida el 12 de agosto de 1964, era demasiado joven para conocerlo. De quien sí habla ahora, emocionada, es de su padre, Manuel Clouthier a quien llama Maquío. “Siento por él un amor enorme y también una admiración por ser líder en todos los sentidos: político, social, económico, quien aseguraba: No ando buscando chamba, ando buscando que México se democratice, en 1988, cuando a Bartlett se le cayó el sistema.

“Creo que mi padre aportó muchísimo al quiebre de la nación como hicieron otros personajes en su momento. La historia se mueve a más velocidad a partir de Maquío, quien ayudó a que la democracia del país avanzara a un ritmo que desconocíamos y entusiasmó a todos.”

–También ahora avanza a toda velocidad. ¿Qué le pareció a usted, como secretaria de Economía, el nombramiento de Arturo Herrera después de la renuncia de Carlos Urzúa Macías? ¿Afecta al país la renuncia de un funcionario de esa envergadura? ¿No es una desestabilización?

–Bueno, el cambio se dio hace tiempo; creo que sí nos tambaleó de alguna manera. Toda renuncia de esa magnitud es una sacudida; sin embargo, en la vida nadie es indispensable y la muerte misma nos lo dice. Cuando nos vamos el dolor se queda, pero la vida sigue. Creo que este cambio fue una sacudida; sin embargo, la llegada de Arturo Herrera, quien tiene una experiencia internacional muy importante y se ha desempeñado cabalmente, ha dado resultados muy buenos en el proceso de gobierno de Andrés Manuel López Obrador al frente de nuestro país.

–Volviendo a su persona, ¿no fue una decisión muy dura salir del PAN para irse a un partido de oposición?

–Sí, totalmente, fue extremadamente difícil, porque yo tenía muchos años de participar en la institución, un cariño. Viví una desilusión: entré enamorada de una posibilidad, creí que las cosas eran de una manera, y cuando vi que no lo eran, decidí salirme. Fue ante todo un rompimiento, y todo rompimiento es duro.

–¿La condenaron sus compañeros panistas?

–He sido siempre muy respetuosa de lo que piensa la gente y de cómo cada uno interpreta y evalúa a los demás a partir de sus acciones; en ese sentido, he dado la libertad a los miembros del partido a que tomaran decisiones y definieran a mi persona como quisieran. Ya hace tanto tiempo que no acostumbro mirar para atrás. Ya eso quedó en mi pasado.

–Tatiana, ¿por qué todos los partidos de derecha son de banqueros?

–Ahí si no tengo elementos para evaluar esa afirmación. No creo que los partidos tengan dueño, pero sí creo que los partidos son entes públicos y, al serlo, tienen recurso público.

–Pero Gómez Morín, además de fundador del PAN, creó la Escuela Bancaria del Banco de México...

–Sí, pero no tengo un estudio profundo ni de la fundación de esa institución ni de su fundador. La verdad, no soy la persona apropiada para esa pregunta.

–Tatiana Clouthier, ¿la escuchó y la obedeció Andrés Manuel López Obrador cuando usted dirigió su campaña o tuvo que convencerlo de cada paso a seguir?

–No creo en el tema de obediencia, no existe. Cuando coordinas una campaña y eres parte de un grupo que comparte, al final de cuentas, la misma visión, tienes una estrategia que planteas frente a todos. Compartíamos la nuestra en una mesa y hacíamos ver al candidato los temas que creíamos estaban en riesgo, los que pensábamos tenían que tratarse y, a partir de nuestras propuestas, López Obrador hacía su elección. Fue un trabajo que nos llevó a todos a feliz término.

–¿Por qué se inclinó por Andrés Manuel López Obrador? ¿Qué la hizo creer en él?

–Me tocó ver su trabajo en la Ciudad de México, su gobierno ahí, y no me cupo la menor duda que yo era mucho más afín al esquema que él presentaba y, sobre todo, a los resultados que dio en la capital, y pensé que lo llevaría en forma mucho más amplia a todo el país.


Mirar al sur-Colombia protesta masiva-

 Mirar al sur

Colombia: protesta masiva en plena pandemia

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l 28 de abril fue el paro nacional y marcha en rechazo a la reforma tributaria del presidente Iván Duque y a un proyecto de reforma sanitaria que pretende profundizar el modelo fracasado de privatización instaurado en el sistema de salud, afirma Pedro Santana Rodríguez.

La reforma tributaria impondría un IVA de 19 por ciento a huevos, carne, pescado, café y sal, y propone gravar los salarios superiores a 2.4 millones de pesos mensuales y las pensiones superiores a 7 millones de pesos, congelar por cinco años los salarios de los empleados públicos y hasta un escandaloso impuesto a los entierros. Dos factores debieron sortear los manifestantes. El primero, el tercer pico de la pandemia. El Ministerio de Salud reportó ese día una cifra acumulada de 72 mil 725 muertos, de las más elevadas del mundo por millón de habitantes, superior a la de India y a la de Estados Unidos.

Un segundo factor fue la prohibición judicial de la protesta, lo que no fue atendido ni por los organizadores ni por las autoridades locales. Pese a que el gobierno y los grandes medios de comunicación las rechazaron, las marchas fueron multitudinarias en por lo menos 600 de los mil 100 municipios del país.

En una encuesta previa, 73 por ciento manifestó su apoyo al paro y 35 señaló que estaría dispuesto a salir a la calle. Tomaron parte en el paro y en las marchas 7 millones de personas, destacándose la movilización en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales y Pereira. Los enfrentamientos con los antidisturbios fueron severos en Cali y en Bogotá. Una denuncia leída por Mirar al Sur habla de ocho muertos por la represión.

La crisis es muy profunda, viene de tiempo atrás, pero se ha ahondado con la pandemia. La pobreza por ingresos monetarios avanzó 6.8 por ciento y se ubicó en 42.5 por ciento, lo que significa que 21.2 millones de colombianos no pueden suplir sus necesidades básicas. La pobreza extrema alcanza ya a 7.4 millones de personas. Para colmo, el gobierno intenta llevarnos de nuevo a la guerra y cada vez son más quienes se oponen. No paran los asesinatos de activistas sociales y de ex combatientes de las FARC acogidos al proceso de paz. (Texto íntegro: https://n9.cl/v8taf).

Twitter: @aguerraguerra

Mexico: Seguimos en la lucha

 Seguimos en la lucha

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n el reciente comunicado dirigido al presidente Andrés Manuel López Obrador, por el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (Sutin), podemos constatar que el atraso que originaron los gobiernos anteriores continúa. Rezago, indolencia, desinterés e irresponsabilidad de las autoridades persisten. No se ha experimentado un avance de la ciencia ni de la tecnología en esta área, se sigue padeciendo un atraso importante.

Nuestra lucha sindical de hace más de tres décadas fue amplia y logramos la atención de compañeros de diferentes sindicatos.

Pero también hay que decirlo, el sindicato cayó en manos de gente a la que no le interesaba el presente ni el futuro de la base trabajadora, ni mucho menos el avance de la industria nuclear del país y, aun menos, el avance de la ciencia.

Es muy importante que el comunicado del Sutin llegue a manos del Presidente de la República, dado su interés por darle importancia a la industria nuclear. Se están buscando en esta administración todas las posibilidades de desarrollo de la energía limpia y es ésta, la nuclear, una de esas opciones.

Es también importante destacar, como lo manifiestan en el comunicado, que la actual pandemia ha venido a recrudecer la situación y no se ha avanzado gran cosa, como urge hacerlo, desde hace décadas. Los gobiernos neoliberales minimizaron el peso de la soberanía energética, al insistir en la dependencia hacia Estados Unidos, como hasta la fecha lo hacemos.

Ya anteriormente, en el libro México: sindicalismo y poder, la experiencia nuclear compartí mi punto de vista respecto de la experiencia como sindicalista del Sutin. Y, 34 años después, todavía no se hace justicia.

Como punto de partida importante, el sindicato de los nucleares, como se le decía, fue perseguido y sometido a fuertes presiones, incluso policiacas y militares. Fue especialmente señalado y acusado de subvertir el orden por el hecho de que el Sutin fue un referente para otras organizaciones de trabajadores. De hecho, nuestro sindicato fue uno de los más perseguidos.

El Congreso del Trabajo del año electoral de 1985 quería tener en sus filas a sindicatos obedientes y acríticos. “Un Congreso del Trabajo como el de mediados de 1984, en acercamiento con otras organizaciones sindicales al fijarse metas comunes y a veces acciones comunes…; con públicas diferencias con las posiciones gubernamentales en materia de precios y salarios, impuestos, sector estatal, etcétera, no era el que ellos querían para renegociar la llamada alianza entre el Estado y los sindicatos. Por un lado, se hostiga a todo sindicato que no acate las indicaciones oficiales en materia salarial. Pero en especial se golpea al Sutin como punto de contacto entre los sindicatos de dentro y fuera del Congreso del Trabajo, y como portavoz de la defensa y reorientación del sector estatal de la economía, además de su participación en la cuestión salarial.”

En efecto, hace décadas que el Sutin ha transitado en crisis constante. Ha faltado voluntad política por parte de los gobiernos anteriores. La investigación y la industria nuclear todavía no cuentan con el apoyo necesario. Dependemos de los recursos provenientes de Estados Unidos, básicamente. Contamos con el uranio suficiente, no necesitamos que nos lo envíen desde esa nación.

Sin embargo, existe la voluntad política, en el actual gobierno, para retomar el asunto del desarrollo de la industria nuclear, de la investigación científica que permita llegar a contar con alternativas para abastecernos de energía eléctrica a través de las fuentes y de los métodos más limpios posibles.

Y hoy, existe la oportunidad de fortalecer al Instituto Nacional de la Industria Nuclear, y como lo plantea el sindicato de los nucleares, sería una oportunidad para que avancemos en la ciencia y en la tecnología en esta materia. Este avance, nos incluiría también, a los esfuerzos del mundo para mejorar la calidad del ambiente.

Además, se aportaría conocimiento para retomar esa parte de la política internacional que promovía la paz mundial, condición sine qua non para el desarrollo de la humanidad. Con una opción energética más limpia los esfuerzos estarán dirigidos a la producción de los satisfactores principales de la población: alimentos, salud, vivienda digna, cultura y educación.

Para las exigencias de justicia, la huelga continúa siendo un derecho. Y, de acuerdo con el incremento salarial que se está solicitando, es lógico que, si hablamos de equidad, no sea posible aceptar un incremento de 2 por ciento. Bajo las condiciones actuales de deterioro económico, debido a la pérdida del poder adquisitivo y de la afectación social y de salud general a causa de la pandemia del SARS-CoV-2, la revisión salarial es, no sólo justa, sino urgente, sin plazos engañosos y tomando en cuenta que los salarios no deben estar por abajo del valor de la inflación.

Coincidimos que la contratación por honorarios y servicios profesionales y todas las irregularidades de contratación van en detrimento de la calidad de vida de la base trabajadora y sus familias.

Envío a la familia y amistades del General José Francisco Gallardo Rodríguez, nuestra más profunda solidaridad por esta pérdida sorpresiva y dolorosa. Hasta siempre, general Gallardo, compañerode lucha.

@AntonioGershenson

Bajo la lupa

 Bajo la lupa

Lyle Goldstein, del Colegio Naval de Guerra de Estados Unidos, define las lineas rojas de Putin

A

ntecedentes: Ya había enunciado el abordaje de las líneas rojas del zar Vlady Putin de su célebre discurso del 21 de abril que denotan la hipersensibilidad de la confrontación de Estados Unidos contra Rusia (https://bit.ly/3vA22Kt).

En mi video semanal de Radar Geopolítico, en interacción con la audiencia intentamos definir tales líneas rojas: el Donbass, Crimea, la zona rusa del Mar Negro, el gasoducto Nord Stream 2, el Ártico, el enclave de Kaliningrado (entre Polonia y Lituania), la línea vertical del eje de los mares Báltico, Negro y Mediterráneo oriental y, relativamente, el Cáucaso (Chechenia y Daguestán) extensivo al Mar Caspio y a Azerbaiyán (https://bit.ly/3vEHZut). Algo así como su periferia inmediata.

HECHOS: el estratega militar Lyle Goldstein, profesor del Colegio Naval de Guerra de Estados Unidas, consagrado principalmente a investigar los mares de China, así como el contencioso ruso –además de coautor del libro Futuro de la fuerza submarina nuclear de China (https://bit.ly/3nF2kgb)– realizó un ilustrativo ensayo en el portal American Committee for US-Russia Accord (Acura): Escudriñando las Líneas Rojas de Putin (https://bit.ly/2QQeHKp).

Goldstein se detiene en la respuesta rusa que sería asimétrica, rápida y severa que agitó a los observadores occidentales con la frase enigmática de que tales líneas rojas serán de acuerdo con las circunstancias de cada situación.

El enfoque de Goldstein refiere que tales líneas rojas han tenido una importancia que define la importante época desde el alba de la era nuclear, como sucedió en el “momento más peligroso de la guerra fría, la crisis de misiles de Cuba en octubre de 1962” cuando, a su juicio, Moscú transgredió torpemente la línea roja de Washington a estacionar armas nucleares en Cuba.

Reconoce que los intereses de Rusia hoy colisionan directamente contra Washington en un patrón de suma cero en un extenso (sic) frente que va del Ártico al Báltico, a través de Bielorrusia al Donbass y a Crimea, y todo el camino abajo hasta al Cáucaso y más allá.

Exhorta a los estadunidenses a “la pregunta incómoda: ¿Por qué Estados Unidos y sus aliados (sic) parecen traspasar (sic) diferentes líneas rojas rusas en tantas ‘situaciones (sic)’ en forma simultánea?”

Distingue en forma sobria una línea roja con Siria, obviamente diferente al concepto de línea roja referente a las potencias nucleares, como China y particularmente Rusia, lo cual es “absolutamente grave (sic), ya que se trata de países que pueden ‘liquidar (sic)’ a Estados Unidos quizá en unas cuantas horas, aun si tenemos el consuelo (sic) de que podemos llevarnos con nosotros a nuestros adversarios en las llamas”.

Lamentablemente la aplastante mayoría de los mandatarios, tanto de los 193 países de la ONU como los 255 (sic) del World Factbook de la CIA, con la notable excepción de los nueve países atómicos, carecen de cultura nuclear y, peor aún, ignoran sus graves consecuencias.

Tal ignorancia de los mandatarios de los países no-nucleares tiende a jalar a las nueve potencias nucleares a una destrucción planetaria, como nos ilustra la inigualable Guerra del Peloponeso escrita en el siglo V aC por Tucídides.

El estratega Goldstein, que conoce como pocos el tema y sus consecuencias, concluye que una noción de sentido común de paz, y la genuina supervivencia (sic), para el siglo XXI debe incorporar límites (sic) y, en forma crucial, los principios de realismo y moderación cuando no debemos tocar las líneas rojas de otras superpotencias nucleares en forma cotidiana.

Recuerda la sabiduría de George Kennan –a mi juicio, el óptimo geoestratega de Estados Unidos de todos los tiempos– de, como versa un proverbio chino, no jugar con los testícu-los del tigre, como en forma insolente los estrategas de Occidente buscan probar las líneas rojas de Rusia en Europa oriental, por lo que aconseja aprender a vivir en forma amigable con Rusia.

Conclusión: la Crisis de los misiles en Cuba sucedió hace 59 años, cuando la ex-URSS aún no contaba con su temible panoplia nuclear de hoy ni con sus hasta ahora inigualables armas hipersónicas.

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