EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

sábado, 1 de junio de 2019

Cannes 2019

72 Festival de cannes
Conclusiones de Cannes 2019
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▲ El sudcoreano Bong Joonh-Ho, director de Parásito, filme ganador de la Palma de Oro en Cannes.Foto Ap
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o fue una edición particularmente memorable, bajo ninguna perspectiva. Por mucho que Alejandro González Iñárritu, en su posición de presidente del jurado, habló de la calidad uniforme de la competencia obligado por la diplomacia, la verdad es que las películas sobresalientes fueron pocas. Otros años han sido más pródigos en títulos memorables. Para decirlo pronto, fuera de Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar, no había nada comparable a selecciones del año pasado como Guerra fría, del polaco Pawel Pawlikowski, o Burning, del sudcoreano Lee Chandong.
Todavía la semana inicial parecía prometer una sólida edición pues, mañosamente, las mejores propuestas se acumularon en los primeros días. Pero todo se desinfló en la segunda semana en la cual la única excepción notable fue Parásito, del sudcoreano Bong Joon Ho, la ganadora de la Palma de Oro. La organización del festival había cifrado sus esperanzas en el estreno de Érase una vez…en Hollywood, la nueva decepción de Quentin Tarantino, que aportó por lo menos estrellas como Brad Pitt y Leonardo Di Caprio a la alfombra roja, pero poco más. También fue un año en que el cine estadunidense se fue con las manos vacías en cuestión de premios.
En ese sentido, también los paparazzi y los buscadores de chismes se quedaron frustrados, pues la escasez de estrellas hollywoodenses fue notable… ya la idea de traer a Sylvester Stallone para un homenaje el último día del festival fue el colmo de la desesperación. Lo mejor de todo es que el monigote de tiesas facciones impartió una master class ¡en actuación!
Por otra parte, el único escándalo vino de la mano del franco-tunecino Abdellatif Kechiche cuyo Mektoub, My Love: Intermezzo aburrió a los espectadores con su monótona exhibición de nalgas rítmicas, e indignó a muchos con su explotación sexista de las curvas femeninas. El chisme era que hasta sus actores estaban indignados, ya que la guapa Ophélie Bau, intérprete de la larga escena de cunnilingus, se ausentó el día de la rueda de prensa.
Tampoco el cine mexicano salió bien librado. Sin películas nuevas ni cortos en competencia, la única representación fue Chicuarotes, segunda realización de Gael García Bernal. Mientras el cine guatemalteco ganaba la Cámara de Oro por Nuestras madres, de César Díaz, el cine nacional se ausentó también de Una Cierta Mirada, la Quincena de los Realizadores y sólo estuvo presente en la Semana de la Crítica por la tradicional proyección de cortos ganadores del Festival de Morelia.
Eso sí, el mercado se animó más que en años recientes y hubo mucha actividad de compra, sobre todo por parte de las plataformas digitales, los servicios de streaming, que buscan material nuevo y de prestigio para su amplia clientela. Aunque Netflix y demás compañías estén prohibidas a participar en la competencia, a la hora del negocio son muy bienvenidas. Y aunque las medidas de seguridad siguieron estrictas para entrar al Palais, la noción del terrorismo no parecía estar tan presente como en 2017 y no ahuyentó ahora a los compradores gringos.
No podía faltar el reporte meteorológico y hasta este dejó mucho qué desear. Sólo hizo sol en los primeros días del festival. Después, un temporal nos dejó un clima nublado y frío con lluvias constantes.
Twitter: @walyder

Mexico SA

México SA
Trump, una vez más // Obsesivo-compulsivo // Una vergüenza para el mundo
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▲ El Departamento de Justicia de Estados Unidos prepara una investigación antimonopolios contra Google, reportó ayer el diario The Wall Street Journal; examinará sus prácticas relacionadas con las búsquedas y otros negocios. En 2013, la Comisión Federal de Comercio exoneró a Google de una acusación similar.Foto Afp
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ice el esquizofrénico de la Casa Blanca que México está obligado a, cuando menos, lo siguiente: pagar el muro fronterizo; detener la migración de terceros países desde su frontera sur; contener a los mexicanos para que no ingresen a territorio estadunidense; eliminar el tráfico de drogas, y lo que se acumule esta semana. Sólo falta que le exija resolver el entuerto gringo en Afganistán y que le lave la ropa.
Ahora hace hincapié en el asunto migratorio y dice que si México no procede como a él se le pega la gana, entonces impondrá aranceles a todas las importaciones procedentes de nuestro país hasta que frene el flujo migratorio hacia la frontera estadunidense. ¿Por qué México tiene que hacerle la chamba?
Trump es de mente minúscula y ego descomunal. Creyendo que no habría reacciones en su contra, pues trae a la economía mundial en el filo de la navaja, simplemente sacó la calculadora y se le hizo sencillo ordenar: arancel de 5 por ciento a toda importación proveniente de México, hasta que se ponga un alto a los migrantes ilegales que pasan por ese país hacia el nuestro. Si la crisis persiste, a partir del primero de julio la tasa treparía a 10 por ciento, y aumentaría 5 por ciento mensual hasta octubre (previo a las elecciones), hasta alcanzar 25 por ciento. Y asunto resuelto, según el esquizoide.
El estadunidense ni lejanamente actúa como jefe de Estado (no sabe qué es eso), sino como un mero capataz que da órdenes a la comunidad de naciones. Desde su campaña electoral ha sido permanentemente agresivo, chantajista y ofensivo con México y los mexicanos, a quienes achaca todas las calamidades habidas y por haber. Y su enfermedad es progresiva.
Además, el anuncio arancelario se da en el marco de la ratificación del T-MEC en los Congresos de México, Canadá y Estados Unidos, de tal forma que es un intento nada sutil de retrasar y/o cancelar el proceso, amén de que no ha considerado que, de entrada, los aranceles que pretende aplicar a las importaciones mexicanas serían pagados por los propios consumidores estadunidenses. Cierto es que tendría un efecto negativo para el comercio exterior de nuestro país, pero el puñal se lo clava a sus propios ciudadanos.
Hasta donde se sabe, Trump no amenaza con imponer aranceles al comercio con Honduras, Guatemala, El Salvador, Haití o cualquier otra nación latinoamericana, africana, asiática o europea con ciudadanos dispuestos a migrar a Estados Unidos. Todo es contra México. Trump, que abre frentes a diestra y siniestra, es una vergüenza para el mundo.
La inmigración indocumentada que, por Canadá, intenta ingresar a Estados Unidos registra un crecimiento sostenido, pero nada de aranceles contra esa nación, porque el esquizofrénico sólo ve a México. Existen millones de ciudadanos de todo el mundo planeando ingresar a territorio estadunidense, de tal suerte que al analfabeto Trump tendrían que enseñarle geografía, porque él cree que el planeta empieza y termina en México, con Estados Unidos en el cielo.
Tiene razón el presidente López Obrador cuando dice que los problemas sociales no se resuelven con impuestos o medidas coercitivas. ¿Cómo convertir de la noche a la mañana al país de la fraternidad para con los migrantes del mundo en un gueto, en un espacio cerrado, donde se estigmatiza, se maltrata, se persigue, se expulsa y se le cancela el derecho a la justicia a quienes buscan con esfuerzo y trabajo vivir libres de miseria? Creo en la política que, entre otras cosas, se inventó para evitar la confrontación y la guerra; los hombres de Estado y aún más los de nación, estamos obligados a buscar soluciones pacíficas a las controversias y a llevar a la práctica, por siempre, el bello ideal de la no violencia.
Buen texto el de López Obrador, pero el destinatario es un obsesivo-compulsivo que no le interesa ser hombre de Estado.
Las rebanadas del pastel
Emilio Lozoya está muy agradecido con Trump, porque gracias a la más reciente salvajada del gringo la mirada mediática dejó a salvo –por ahora– al ex director de Pemex. Suertudo.

Apoyos individualizados:¿contrainsurgencia o contencion social?

Apoyos individualizados: ¿contrainsurgencia o contención social?
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l campo mexicano rebosa de luchas y de proyectos alternativos. Tiene una larga historia de pugna agraria, de defensa de territorio, y de apropiación de procesos productivos y comercialización mediante cooperativas campesinas y otras formas de empresas y sociales ejidales.
Hay un rico tejido comunitario y organizativo, y muchas construcciones colectivas de alternativas al modelo capitalista dominante. Es lamentable que para AMLO y la 4T todo esto se reduce al moche de las organizaciones campesinas y sus líderes viciados. Es teñir a todos/as con la misma brocha.
Podemos dividir las organizaciones del campo en dos grandes categorías: or un lado esta el zapatismo y una parte significativa del CNI y movimiento indígena, cuya estrategia se remonta a la construcción de las autonomías. El zapatismo, desde hace más de dos décadas rechaza todos los programas gubernamentales, porque piensan que los recursos corrompen y vician a organizaciones, dirigentes y comunidades, y hace que la gente se mueva sólo cuando hay dinero, dispensas, proyectos, candidaturas, y puestos en juego. El resultado es la desmovilización y la permanencia de la pobreza. Dicen que es necesaria una nueva forma de hacer política, sin la intermediación de dinero y otros recursos. Por eso no aceptan los programas que califican de limosnas.
Por el otro lado hay una amplia gama de organizaciones en disputa por los recursos públicos que demandan un presupuesto para el campo. Consideran que por ser ciudadanos y contribuyentes tienen el derecho a su justa proporción de recursos del Estado. Buscan fortalecer los procesos organizativos, territoriales, productivos y de comercialización, con inversiones y créditos del sector público. El relativo éxito histórico del sector café campesino-indígena es muestra de esto.
Dentro de esta categoría hay buenos, malos y feos.
Sin embargo, el Presidente efectivamente descalifica a todos como corruptos. La política de la 4T se basa en esta descalificación que hace AMLO. El jefe del Ejecutvo ha prometido “no más moche” para las organizaciones campesinas; que ni un centavo pasará por las organizaciones; todo será directo a las familias. En otras palabras, sólo ayudas individuales depositadas en tarjetas de plástico de Banco Azteca (http://tiny.cc/melf7y). Esto quita la agencia propia a las organizaciones y los pueblos, considerándolos incapaces de construir sus propios procesos.
Ahora serán pobres con necesidad de limosnas. Es una política promovida por el Banco Mundial durante por lo menos dos décadas, con dos propósitos: reducir gastos de intermediación y posibles fuentes de corrupción, y lograr mayor contención social frente a las transformaciones estructurales a favor del capital: el acaparamiento de tierras, la minería, las plantaciones, las hidro y termoeléctricas, etcétera.
Contención social, porque la transferencia directa de dinero desmoviliza a la gente. ¿Quién iría a una reunión de la organización si tiene dinero en el bolsillo? Se trata de una política de desestructuración organizativa. (http://tiny.cc/r9kf7y).
Una desestructuración dirigida a los dos tipos de organizaciones. Contra el zapatismo y las autonomías, porque el dinero es según ellos el anzuelo para quitarles bases a los movimientos autonómicos. Es una vieja táctica de contrainsurgencia. Y va en contra de las cooperativas, empresas sociales, a proyectos alternativos del otro tipo de organizaciones. Será el tiro de gracia para muchos espacios organizativos en las comunidades y los territorios. Calculado como una medida de contención social, porque sólo con buen tejido organizativo serían capaces de defender sus territorios de los megaproyectos de la muerte,como el Corredor Transístmico, el Tren Maya, las hidro y termoeléctricas, las concesiones mineras y demás mecanismos de despojo.
* Doctor por la Universidad de Michigan. Especialista en agroecología.

Brasil: estudiantes desafian a Bolsonaro

Estudiantes brasileños siguen desafiando a Bolsonaro
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os semanas despues de la primera gran manifestacion en defensa de los recursos para la educacacion, los estudiantes brasilenos han vuelto a salir a las calles de todo Brasil para desafiar al gobierno de Bolsonaro, quien sintiéndose amenazado, convocó a su gente el domingo pasado para atacar al Congreso y al Poder Judicial, que conforme a los sectores mas radicalizados del gobierno, impedirían el presidente gobernar.
Los análisis revelan que se trata de manifestaciones mucho mas pequeñas que las que la extrema derecha lograba convocar hasta hace algunos meses, ademas de estar compuesta básicamente por hombres blancos, de mediana edad y nivel universitario, esto es, de los sectores mas privilegiados de la poblacion.
Las concentraciones han reunido al grupo que originalmente apoyaba a Bolsonaro, aquellos que justifican todo lo que hace o deja de hacer el gobierno, con marcado rasgos fundamentalistas, a favor de la libre posesión de armas y de los recortes de recursos a la educación pública.
La primera manifestacion estudiantil fue en respuesta al recorte de 39 por ciento de los recursos de las universidades públicas, pero que se extendio a todos los niveles de la enseñanza. Es una guerra abierta que el gobierno lleva adelante contra los profesores, los estudiantes y la educación. Que se alarga hacia la guerra contra el conocimiento, la cultura y la enseñanza. Propone clases impartidas por las familias en sus propias casas. Busca desarticular las comunidades estudiantiles, diabolizándolas ante la opinión pública, inventando que son espacios de prácticas de liberación sexual, así como denuncia que los jardines de niños los excitan desde tierna edad.
El tema de la tierra plana encuentra cada vez más adeptos dentro de las élites militares del gobierno. El más importante militar en el gabinete de Bolsonaro afirmó esta semana que ya no lee libros, apenas mensajes de WhatsApp. Se busca desacreditar a Darwin, Freud y Einstein, para derribar la credibilidad de las investigaciones en universidades públicas, para justificar el recorte de sus recursos. El ministro de Salud trató esta semana de cuestionar una investigación del más importante centro de salud pública de Brasil, la Fiocruz, que señala que no hay una epidemia de drogas en el país, ante los cual ministro destacó la actividad en las calles de las ciudades brasileñas, para cuestionar el carácter científico de la investigación.
Como corolario de esa guerra, el ministro de Educacion pidio al Supremo Tribunal Federal autorización para que la policía pueda ingresar en los campus universtarios, supuestamente para investigar irregularidades. Al mismo tiempo buscan constituir comisiones de investigacion en los parlamentos sobre las universidades publicas, sus manejos presupuestales y otras acciones de las autoridades universitarias.
Declaraciones de exaltación del oscurantismo sobre temas como el medio ambiente, la educacion infantil y la violencia se multiplican como homenajes a la ignorancia. Errores de portugués en textos de Twitter y en breves discursos de Bolsonaro hacen parte del folclore brasileño y dan material a los humoristas. TV Globo tiene dos programas de gran audiencia con ridiculizaciones de ministros del gobierno, incluidos Bolsonaro y Bozo.
Así, las manifestaciones del día 15 y de ayer tienen tambien el sentido de rescate del conocimiento, la investigacion y la cultura. Desde muy temprano, a las 13 horas, TV Globo ya consignaba que las manifestaciones superaban a las que organizaron los simpatizantes del gobierno.
Bolsonaro apeló a quienes lo sostienen, porque vive los peores momentos de su gobierno y de su popularidad. Todos los editoriales de los gran medios de comunicación han perdido la esperanza de que él pueda gobernar. Se de-sesperan con la capacidad que tienen él y sus hijos para profundizar conflictos dentro del gobierno, de concentrar sus esfuerzos en esos conflictos, que debilitan la capacidad de acción del gobierno. Mientras tanto, la economía brasileña es declarada en recesión, se han perdido las esperanzas de retomar el crecimiento, que estará cercano a cero, con la mirada puesta ya en 2020.
Los medios prefieren abiertamente al vicepresidente, Hamilton Mourão, militar que pese a provenir de posiciones de ultraderecha, juega el papel del realista y del flexible en su comportamiento. Recién estuvo en China, donde fue recibido por el presidente Xi Jinping, con quien discutió la posibilidad de que Brasil ingrese a la Ruta de la Seda.
En noviembre se realizará en Brasilia una reunion de los Brics, cuando Brasil assuma la presidencia, al mismo tiempo que se ha instalado en Sao Paulo una sede del Banco de los Brics. Todo en contrasentido de las declaraciones de Bolsonaro respecto de Estados Unidos y de los ministros de relaciones exteriores y de economía, que suelen criticar públicamente a China.
Cinco meses de streaptease de un régimen instalado como último recurso para impedir el retorno del PT al gobierno, pero que se revela absolutamente incompetente hasta para colocar en práctica las políticas elementales de la derecha brasileña. El país está sin control ni dirección, nadie se arriesga siquiera a predecir cómo estará el país a finales de este año, que ya parece un lejano largo plazo.

Mexico: salud, del PND a la integracion sectorial

Salud: del PND a la integración sectorial
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erca de cumplir 100 días en el gobierno, el presidente López Obrador comunicó que, sobre el sector salud, no tenía nada que informar: está todo tan devastado, que todo va muy lento ( Reforma, 28/2/19).
Antes de los Foros para elaborar el Plan Nacional de Desarrollo (PND), Jorge Alcocer –secretario de Salud– observó que todavía no hay avances en la aplicación del nuevo Plan Nacional de Salud: hay deudas con diferentes instancias y antes de concretar la federalización hay que resolverlas Es un déficit que se tiene que negociar con los gobiernos estatales. También hay contrataciones precarias de médicos y enfermeras por honorarios o eventuales. López Obrador ha ofrecido regularizarlos, pero sólo para el área médica. Existen, además, más de 200 centros y hospitales inconclusos y estados con unidades médicas y equipamiento necesario, pero sin personal médico. Sin embargo, agregó, para la primera etapa del plan, ya se firmaron acuerdos con seis de los ocho estados del sur-sureste con vistas a que la Ssa asuma el control y uso de todos los recursos. Con todo, precisó, la implementación se tiene que analizar y discutir ( La Jornada, 5/3/19).
En el primero Foro para el PND (Guerrero), Alcocer precisó que el neoliberalismo afectó la atención médica: hay exclusión y acceso inequitativo. Por lo que la propuesta del nuevo gobierno consiste en no ser cómplices, eliminar el influyentismo, los moches y la corrupción. El estado de salud no es sano: está en un camino de desastre y carecemos de una red institucional de servicios. Frente a ello, el nuevo gobierno busca dar acceso efectivo a los servicios requeridos para la población sin seguridad social. Sin salud no hay paz. Se debe cumplir el artículo 4 constitucional y garantizar atención a 20 millones de personas que no cuentan con ella. Ese es el objetivo: apoyar una estrategia que facilite ese acceso, no exclusivamente, pero sobre todo a esos 20 millones que no lo tienen. El presupuesto es insuficiente. Pero promoveremos una política de aumento progresivo para acercarnos –al final del sexenio– a las recomendaciones de la OMS ( Reforma, 7/3/19).
Está, además, el tenebroso asunto del negocio con los medicamentos, sospechosas licitaciones y domino oligopólico del mercado, junto con las prácticas colusivas de ciertos proveedores para hacerse de los contratos del sector público y eliminar competencia –acordando tarifas– ganando mejores precios (servicios integrales, de análisis clínicos, bancos de sangre y procedimientos de mínima invasión). Igualmente, la disponibilidad de los recursos ofrecidos (25 mil millones de pesos) para iniciar la operación del acuerdo entre el gobierno federal y gobernadores de ocho entidades para hacer efectivo el acceso a la atención médica y medicamentos gratuitos de la población sin seguridad social (14/12/18). Así como la definición de la SHCP respecto a las plazas precarias. Todo lo cual dificulta corregir las deficiencias detectadas en un sector neoliberalmente devastado: elevadores, baños, equipos descompuestos y hospitales saturados con pisos completos sin funcionar que impiden garantizar la atención requerida.
La agilización del acuerdo avanza vía cuatro coordinadores regionales que eliminan obstáculos y cumplen compromisos: Juan Antonio Ferrer (sur-sureste), Hugo Fernández (norte), Pedro Zenteno (centro) y Ramiro López (pacífico).
La ruta de la integración, según Alcocer, podría ajustarse a la siguiente planeación compartida de servicios con la seguridad social: unificar un modelo de atención básico, fortalecer el primer nivel como base territorial de la atención, énfasis en el trabajo en y con la comunidad, intercambio de servicios en urgencias reales y sustituir subrogaciones privadas por intercambio de servicios (Academia de Cirugía, 12/2/19).
Algunos avances ya se plasman, al decir de Alcocer, en definición de las tareas correspondientes al primer nivel, de los criterios y procedimientos para establecer las Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS), definición de la metodología de georreferencia de las RISS y ubicación de las unidades de salud requeridas, así como la definición del tipo y cantidad de medicamentos para los distintos tipos de unidades de salud (Foro PND, Guerrero 6/3/19).
Un diseño que, por supuesto, deberá medirse contra su implementación real y, sobre todo, cumpliendo con la oferta presidencial: en el marco de una devastación sectorial sin precedentes utilizar, como punto de partida, 5 mil unidades médicas rurales IMSS para mejorar el servicio, porque reforzar el sistema será paulatino ( La Jornada, 4/1/19). Se trata de garantizar que, finalmente, los recursos sanitarios lleguen abajo: a los más pobres, como nunca ocurrió con las descentralizaciones Soberón/ De la Fuente-Narro y, sobre las cuales operó el fallido (ahora extinto) ni Seguro ni Popular, de frecuente uso electorero.
*Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco

Mexico: uso de la fuerza y la protesta social

Uso de la fuerza y la protesta social
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l ejercicio de la protesta social está hoy en México más que reconocido en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos de los que nuestro país es parte.
Los derechos de libertad de expresión, asociación y participación en asuntos públicos, así como los de acceso a la información y reunión, son algunos que, al ser interpretados conforme al artículo 1 de la Constitución, no dejan lugar a dudas de que protestar es un derecho. Además, de manera casi única, este derecho está explícitamente reconocido en el artículo 7 de la Constitución de la Ciudad de México. Pues bien, tan sólo este contexto nacional e internacional hace que la reciente aprobación y publicación de la Ley Nacional de Uso de la Fuerza resulte cuestionada, ya que algunos de sus contenidos pasaron por alto las anteriores normas y los aportes de organizaciones sociales que se han dedicado al análisis y elaboración de propuestas, para contar en nuestra nación con un cambio real en el paradigma de seguridad y protesta social.
Un paradigma de protección de los derechos de las personas y grupos en contextos de manifestación en los que se reconoce como idóneo para avanzar en procesos de democratización este derecho y su ejercicio. Y ya no un paradigma de control de multitudes, que concibe a las manifestaciones como amenazas o afectaciones.
Llamó la atención sobre este asunto el Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social (Fleps), una plataforma conformada por diversas organizaciones dedicadas desde hace alrededor de cinco años a la denuncia de acciones de gobierno que intentan criminalizar la protesta. Más información sobre esto en libertadyprotesta.org.
El Fleps afirmó, y con ello coincidimos, que en los contenidos de esta ley se denota una falta de rigor jurídico en diversos artículos que pueden ser usados de manera discrecional en casos en los que el Estado valore, sin control o definiciones claras, que una manifestación rompe con los criterios de licitud o de ser pacífica.
Esto es delicado, pues el citado frente ha dado cuenta de cómo en estas redacciones se anidan potenciales violaciones a los derechos, ya que pareciera que estas formulaciones amplias y medianamente taxativas regulan poco el uso de la fuerza y, por el contrario, amplían el margen discrecional de algún agente o institución del Estado.
Tenemos en el sexenio pasado evidencias contundentes que debieran ser parámetro para no repetir esos errores. Sin embargo, y a decir del mismo Fleps, no se puede dejar de reconocer que existen en la ley aspectos importantes, como la inclusión de principios internacionales en la materia; la determinación de los niveles de uso de la fuerza; la obligación de los agentes policiales de emitir informes sobre el uso de la fuerza que realicen, y la planeación y estrategia de operativos (https://bit.ly/2JLeZxf).
Sin embargo, algunos otros artículos se tornan peligrosos. Por ejemplo el 16 y el 40, en los que se hace más explícito un modelo de control de multitudes y no de protección de derechos. Preocupa, asimismo, la definición de objeto lícito, pues este término ha sido implementado en otras naciones de América Latina con la intención de censurar previamente una manifestación pública, impedirla, o en su caso reprimirla.
No es asunto menor el hecho de que informes oficiales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hayan invitado a los Estados a remover toda norma que lleve a la censura previa o legalización de la represión de manifestaciones que de manera discrecional se consideren ilícitas.
Aunado a esto, el Fleps señala la ambigüedad que presenta el artículo 28, en razón de que establece la activación y el escalamiento del uso de la fuerza cuando las manifestaciones se tornen violentas. Y sobre esto mismo los artículos 7 y 15, que al parecer habilitan al agente del Estado a usar algunas armas, que aunque se dice que son “incapacitantes y menos letales", en realidad no es así, pues a decir del Fleps permiten el uso de instrumentos, como dispositivos que generen descargas eléctricas, o el bastón PR-24.
Hoy sabemos que este tipo de armas son potencialmente letales, pues el golpe en órganos vitales con un bastón, o con una descarga eléctrica pueden derivar, sin duda, en la muerte.
Estos son algunos aspectos de preocupación y por ello frente a ella y a la duda que genera la recién publicada ley, se requieren por lo menos dos acciones. Una, observar rigurosamente su aplicación ya que entró en vigor. Y dos, que dadas las incertidumbres jurídicas y los riesgos de violar derechos, los organismos públicos autónomos de protección de los derechos humanos deberían hacer una revisión exhaustiva e, incluso, activar acciones de inconstitucionalidad, con la firme intención de que los marcos normativos estén apegados a los más altos estándares internacionales de derechos humanos. Teniendo en cuenta que dadas las condiciones políticas del país, este ejercicio de intercambio y diálogo nos llevarán al fortalecimiento de un Estado garante de los derechos humanos.

5G Pinky en el mundo digital

5G: Pinky en el mundo digital
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maginemos un satélite capaz de filtrar imágenes de la Tierra donde sólo aparecieran las señales que emiten nuestros dispositivos digitales (celulares, laptops, controles, Pcs…), las conexiones se verían en color azul, los mensajes en tenues líneas blancas. Probablemente, el efecto sería muy parecido al que se obtiene cuando se fotografía un cerebro humano con tecnología 3D. Un enjambre pulsante de nerviosas conexiones.
Un cerebro, que al igual que el cerebro humano –aunque sin muchas de sus funciones– tendría su propio discurrir fuera del alcance de la voluntad de quienes integra como cuerpo. En este caso, el planeta humano. La paradoja sería que lejos de acercar a cada uno de los cuerpos que lo componen los habrá abismado entre sí a tal grado que quede poco o nada de su inmanencia. Porque si algo ha traído consigo la conectividad digital es la más grave crisis de la presencia que se recuerde en la historia de la modernidad.
De alguna manera hemos dejado de ser seres para convertirnos en usuarios. Embotados y aislados durante horas y horas al día somos abducidos por el vértigo de las energías y los deseos que se evaporan en la red. Tan sólo para encontrar que lo que antes llamabamos realidad es un simple páramo o un pie de página de lo que nos ha ocurrido –o mejor dicho: no sucedido– en el incrédulo abismo de las pantallas de cristal líquido. Como en la fatal predicción de Niklas Luhmann, frente al exocerebro digital, el ser humano aparece como su simple y maleable entorno.
Hasta hoy la conectividad del sistema se regía por la tecnología de Cuarta Generación, 4G. Una conectividad basada en redes de microondas que llegaban hasta nuestros cuerpos a través de la telefonía celular. Incluso cuando se empezo a divulgar hace década y media en su versión 3G, se suponían graves efectos biomentales: angustia, insomnio, depresión… hasta los más severos: cáncer y tumores. Sin duda los produce sin alcanzar todavía sus variantes más agravantes.
Lo que está por inaugurarse en los meses próximos es la denominada Quinta Generación de los sistemas de conectividad, la tecnología 5G. La diferencia con la 4G es que sus ondas son más cortas, precisas y manipulables. Y habrá de permitir la conexión ya no sólo de celulares, sino de todos los artefactos denuestra geografía cotidiana: automóviles, televisores, puertas, estufas, camáras, baños, camas, lo que se quiera. El dilema es que en estas frecuencias, las microondas ya no son traslúcidas a los muros, los árboles y los parques. De ahí que sea preciso instalar cajas celulares cada 100 o 150 metros en edificios, calles, casas y departamentos, parques y paradas de transportes. En los próximos años, 20 mil satélites habrán de proveer esta tecnología, que en palabras de una de sus más firmes detractoras, la doctora. Sharon Goldberg, habrán de cocinar a la humanidad con radiación de microondas.
Las impugnaciones a la tecnología 5G datan desde 2017 en un documento firmado por 185 científicos notables de 35 naciones. Hace poco, en una audencia en Washington, el senador Patrick Colbeck recogió una cantidad impresionante de estudios y testimonios que mostraban los efectos biomentales devastadores de la 5G.
Las compañías imbricadas en su desarrollo y diseminación han desoído por completo las críticas. Es muy simple. La 5G traerá consigo la necesidad de cambiar ¡todo! el parque celular del planeta y renovar la mayoría de los artefactos que nos rodean, desde el cochecito de juego de los niños hasta el automóvil. Una nueva fuente casi infinita de acumulación de capital.
Es aquí donde la Casa Blanca en alianza con Google ha entrado en conflicto con Huawei, la compañía china de tecnología digital. El argumento principal de Washington es que Huawei –léase: el Estado chino– pondrá en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos. Lo que no dicen es que Google y las empresas estadunidenses pondrán bajo la vigilancia más inimaginable a la mayor parte de sus habitantes y una buena parte de la ciudadanía de Occidente. La 5G volverá transparentes todas y cada una de las acciones de los individuos en su habitat cotidiano.
La discusión parece entresacada de esa vieja caricatura que circuló en la década de los años 90, Pinky y Cerebro, que ironizaba sobre los sueños de control mundial. Cada capítulo daba inicio siempre de la misma manera:
“-¿Qué vamos hacer hoy?- preguntaba Pinky.
“-Vamos a conquistar el mundo- respondía Cerebro.”
Pinky, que era el supuesto bobalicón del par, se encargaba de refutar todas las ambiciones de Cerebro.
La diferencia es que la 5G sí ofrece una precisión de control sobre deseos, voluntades y acciones que incluso hoy resulta inconcebible. En realidad, la discusión ya ha llegado a México. Todo el debate sobre la necesidad de ampliar Internet a una cobertura nacional no es en realidad más que la fachada donde se dirimen los intereses que habrán de definir a la teconología dominante en México. ¿Cablear con cables de fibra óptica el territorio o adquirir satélites que hagan posible la implantación de la tecnología 5G? El más grave error sería dejar todo en manos de la 5G.