EL DELFÍN
Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
Estimulo fiscal al estilo Trump
Estímulo fiscal al estilo Trump
Alejandro Nadal
E
l plan económico de Donald Trump incluye fuertes reducciones de impuestos, tanto para individuos como para empresas, y posibilidades de deducciones fiscales hasta cuatro veces más altas que las existentes en la actualidad. Se calcula que éstas y otras reformas reducirán el ingreso fiscal en 9.5 billones (castellanos) de dólares a lo largo de la siguiente década y llevarán los ingresos tributarios a su nivel más bajo desde la Segunda Guerra Mundial.
En el caso de los impuestos a las personas físicas, el plan contempla consolidar las siete tasas impositivas existentes en solamente tres estratos de ingresos. Hoy las siete tasas de impuestos existentes van de 10 a 39.6 por ciento y el plan de Trump compactará esos estratos en sólo tres con niveles de tasas impositivas de 10, 20 y 25 por ciento. Es decir, la tasa marginal más alta será reducida en casi 40 por ciento y al mismo tiempo se aumentarán los niveles de las deducciones personales. Además, la tasa impositiva máxima para las personas físicas con ganancias derivadas del capital y dividendos se reduce a 20 por ciento.
Por el lado de los impuestos a las empresas la tasa impositiva pasará de 35 a 15 por ciento. Las ganancias repatriadas se gravarán con una muy baja tasa (10 por ciento) lo que supuestamente servirá para que los grandes grupos corporativos y empresas que operan a escala trasnacional abandonen los paraísos fiscales. La tasa aplicable a las entidades fiscales de transición (diseñadas para evitar doble tributación para empresas y sus dueños) también se reducirá a 15 por ciento de su tasa aplicable que es la del impuesto al ingreso de las personas físicas. Esta reforma simplifica algunos aspectos del régimen fiscal pero, por otra parte, crea incentivos para que algunas personas físicas se transformen en esas entidades fiscales de transición y aprovechen las menores tasas que se aplican a las empresas.
Es claro que los beneficios de la reducción de impuestos serán muy desiguales. Los causantes en los deciles inferiores de la escala de distribución del ingreso apenas verán su ingreso neto aumentar 0.8 por ciento, mientras que los deciles superiores experimentarán aumentos de hasta 21 por ciento. La reforma tributaria de Trump está diseñada para beneficiar a los más ricos y aumentará la desigualdad.
Si se quisiera mantener el equilibrio en el presupuesto federal frente a estas reducciones de impuestos la administración Trump tendría que recortar el gasto en por lo menos 20 por ciento. Pero el plan del nuevo gobierno contempla una ampliación del gasto público en un ambicioso programa de renovación y construcción de obras de infraestructura, fuerzas armadas y rubros como el de la atención a los veteranos de guerra. El aumento en gasto militar es absurdo (Estados Unidos ya gasta más que los 10 países juntos que destinan grandes recursos al rubro militar). Militarizar la frontera con México y construir su famoso muro también tendrían un costo significativo. Además, en su campaña Trump siempre mantuvo que el gasto en seguridad social y el programa federal de asistencia médica no sería recortado.
¿Qué hay del gasto en infraestructura? Todos los analistas concuerdan en que el rezago en infraestructura en Estados Unidos debe ser atendido. Trump dijo la noche de su victoria electoral que vamos a reparar carreteras, puentes, túneles, aeropuertos, escuelas y hospitales; nuestra infraestructura será la mejor del mundo y pondremos millones de personas a trabajar al reconstruirla. Pero el plan de Trump descansa en esquemas de asociaciones público-privadas, en los cuales una empresa privada recibe créditos fiscales para realizar una inversión en infraestructura (por ejemplo, una carretera) y posteriormente el costo es recuperado a través del cobro de peaje. Es decir, estamos hablando de privatizar buena parte de la infraestructura existente (detalles en peternavarro.com).
Cada quien puede pensar lo que quiera de la participación privada en obras de infraestructura, pero estos esquemas de privatización no son aplicables a la mayoría de los proyectos de construcción y reparación de este tipo de obras. Muchos proyectos prioritarios desde el punto de vista social no podrían ser financiados con créditos fiscales (agua, transporte urbano, reparación de carreteras existentes, modernización de hospitales y escuelas). Otros necesitarían peajes y cuotas muy elevados, así como niveles de aforo muy altos, que no existen, para garantizar la rentabilidad que los inversionistas privados exigen. La experiencia internacional (incluyendo la de México) está repleta de ejemplos que terminan en la quiebra de las entidades privadas y en episodios de su rescate con recursos públicos.
El estímulo del paquete fiscal de Trump puede aumentar el crecimiento económico en 2017, pero ese efecto se disipará y para 2019-2020 regresarán el estancamiento y la recesión. Mientras tanto, la desigualdad y el desequilibrio en las finanzas públicas habrán aumentado. Los que votaron por Trump no verán mejorar su situación.
Twitter: @anadaloficial
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Cuba: un duelo que es tambien esperanza
CUBA: UN DUELO QUE ES TAMBIEN UNA ESPERANZA
Guillermo Almeyra
Millones de cubanos desfilan en estos momentos rindiendo homenaje a Fidel Castro. Sin las manifestaciones de histeria que en vieron en el multitudinario entierro de Néstor Kirchner, sin los muertos por asfixia ni las muestras de atraso que marcaron el entierro de Stalin.
Las autoridades le dieron a Fidel un solemne funeral oficial. Los más altos jefes militares estuvieron presentes para destacar el papel del ejército como garante frente a Trump y también del orden interno. En cambio, quienes llenan La Habana se mueven en ese marco, pero no como simples asistentes a una ceremonia histórica sino con conciencia profunda de su papel de protagonistas. Los trabajadores y el pueblo cubanos se plantan así frente a Trump y a sus amenazas pero también frente al porvenir de la isla.
Las interminables filas de personas de todo tipo reflejan en sus rostros congoja y preocupación ante la desaparición de un hombre que llenó los últimos sesenta años de la vida cubana y ante las posibles consecuencias de los cambios que se avecinan. Pero su presencia, como así como el grito de “¡Soy Fidel!” de cientos de miles, quiere decir “aquí estamos nuevamente, como en 1962, dispuestos a todo”.
La inmensa mayoría de quienes desfilan en un largo duelo nació o se formó después de la entrada en La Habana de los barbudos en 1959. Son hijos de la revolución democrática antiimperialista y antibatistiana y participaron en los esfuerzos por empezar a construir el socialismo a pocos kilómetros del Imperio.
Ellos son una demostración viva de que el consenso que tuvo Fidel Castro y el que en parte conservan sus continuadores no deriva de su conducción económica en muchos aspectos voluntarista o errónea sino que hunde sus raíces en la tendencia que une a Martí con Chibás y culmina en Fidel, en el antiimperialismo con profundo contenido social. Eso hace de esta manifestación luctuosa algo realmente grande y esperanzador. Porque cualesquiera sean las dificultades que los cubanos deberán enfrentar en lo inmediato, han decidido por su propia cuenta salir a la calle y pesar con su presencia. Los latinoamericanos democráticos estaremos a su lado.
martes, 29 de noviembre de 2016
Mexico SA
México SA
La OCDE recorta estimación de crecimiento
Gurría sueña con el despegue
México padece...
Carlos Fernández-Vega
E
nrique Peña Nieto (EPN) cierra su cuarto de año de estancia en Los Pinos igual que cuando llegó a mover a México; es decir, con otro recorte a la estimación de crecimiento económico, acción constante en los 48 meses transcurridos desde que se instaló en la residencia oficial. Y el asunto se torna más delicado pues, desde ya, los tijeretazos incluyen la de por sí escuálida perspectiva para 2017 y 2018.
Oficialmente, el próximo jueves EPN arranca el último tercio de su mandato y nada indica que este tramo sería mejor que los dos previos. De hecho, los especialistas en la materia apuntan hacia un mayor deterioro, producto no sólo de la era Trump, sino de las propias, cuan desgastadas condiciones internas; es decir, de los graves problemas estructurales que reporta el país a los que la geniocracia siempre ha calificado de coyunturales.
Con Peña Nieto y sus brillantes muchachos de Hacienda la economía nacional es igual al burro de la noria; es decir, acumulan cuatro años dando vueltas sobre su mismo eje y, por lo mismo, con idénticos resultados. Eso sí, por discursos no han parado, pero éstos siempre se topan con la señora que más odian: la realidad.
Tijeras en ristre, organismos y consultores nacionales e internacionales, académicos, empresas especializadas y muchos más, recortan, un día sí y el siguiente también, la siempre alegre estimación oficial en materia de crecimiento económico mexicano. Incluso los más amigos de México han decidido seguir por esa ruta.
Pero a ese gran amigo del país, el actual secretario general de la OCDE, José Angel Gurría, no le alcanzaron los cientos de porras, piropos y flores por él lanzados a EPN y a su ex ministro del (d) año (algo constante en sus alegres discursos a favor de México) para impedir lo que la organización a su cargo se vio en la penosa necesidad de anunciar ayer: otro recorte a su estimación sobre el crecimiento económico de nuestro país.
Como es más barato en paquete, el tijeretazo incluyó el cierre para 2016 y las perspectivas para 2017 y 2018; o sea, justo el trienio en el que (según el machacón discurso de Gurría) México despegaría, dejaría atrás la inercia de tres décadas y registraría el mayor crecimiento del sexenio peñanietista, pues funcionarían a plenitud las exitosas reformas estructurales impulsadas por el susodicho y aprobadas por el Congreso del ídem. Y esa, soñaba el tamaulipeco, sería la mejor herencia del actual inquilino de Los Pinos
Pero bueno, más allá de los sueños húmedos de Gurría, la organización que encabeza anunció ayer que si bien van las cosas la economía mexicana crecería 2.2 por ciento en 2016 (un año atrás pronosticó 3.1 por ciento); 2.3 por ciento en 2017 (llegó a estimar que sería de 3 por ciento), y el broche de oro, 2.4 por ciento en 2018, último de Peña Nieto en Los Pinos. Todo, desde luego, con las reformas en plena operación.
De ser correcto el pronóstico más reciente de la OCDE (que puede ser peor en la realidad), en el sexenio peñanietista la tasa anual promedio de crecimiento a duras penas sería de 2.1 por ciento, apenas por arriba de la registrada en el gobierno calderonista (1.9 por ciento) y ligeramente inferior a la reportada en tiempos foxistas (2.3 por ciento). De ese tamaño es el éxito económico en lo que va del nuevo siglo.
Según la OCDE la economía mexicana ha resistido la brusca caída de los precios del petróleo, el débil crecimiento del comercio mundial y el esperado endurecimiento de la política monetaria de Estados Unidos, al tiempo que subrayó que la demanda interna sigue siendo el principal factor que alienta la actividad económica, todo ello en un contexto de choques externos desfavorables y la incertidumbre por la futura política de Estados Unidos tras la elección del republicano Donald Trump. A ello se suma la posibilidad de que se tengan reducciones adicionales en la producción de crudo y una confianza empresarial e inversión privada más débiles.
Parece que la OCDE olvidó que con Fox y Calderón en Los Pinos –la espeluznante docena trágica panista– México registró no sólo los precios petroleros más elevados, sino la mayor cota de extracción y exportación, con los consecuentes cuan voluminosos ingresos excedentes, que a estas alturas nadie se atreve a preguntar ¿dónde quedaron?, por mucho que todos sepan a qué se destinaron. Lo mejor del caso es que en no pocas ocasiones Gurría celebró en público que las finanzas públicas mexicanas ya se despetrolizaron.
Ante la advertencia de la OCDE el gobierno peñanietista de nueva cuenta se enjabonó para que todo le resbale. Dijo el heredero del ex ministro del (d) año, José Antonio Meade que la Secretaría de Hacienda “estará pendiente, vigilante al desarrollo de los acontecimientos. Y siguió la fiesta.
Pero por mucho que a la Secretaría de Hacienda le resbale, otro elemento a considerar es la advertencia del Banco de México: la economía nacional está en fase de desaceleración, que se puede acentuar en 2017, todo ello aderezado con una mayor presión inflacionaria. Y lo subraya una institución cuyo gobernador ha pecado de cauto a la hora de hacer declaraciones en torno a la situación interna, porque todos los males los atribuye a factores externos.
Como lo publicó La Jornada el pasado sábado, con la firma de Roberto González Amador, la actividad económica del país registra tasas de crecimiento por debajo de su potencial y se encuentra en una fase de desaceleración que incluso podría acentuarse en 2017, aseguró el BdeM, un par de días después de que la Secretaría de Hacienda decidió mantener sus previsiones de crecimiento para este año.A la pérdida de dinamismo se añaden mayores presiones inflacionarias y una situación inusual de incertidumbre sobre las perspectivas de la economía derivada de factores externos, afirmó Javier Guzmán Calafell, subgobernador del banco central. En este contexto, se espera que la economía mexicana muestre un crecimiento moderado en 2016, aunque inferior al del año previo, cuando fue de 2.5 por ciento.
Entonces, de mal en peor, pero con piropos, porras y flores de Gurría.
Las rebanadas del pastel
Con todo, el inquilino de Los Pinos no pierde el buen humor y cuenta chistoretes: el PRI ganará para que los próximos años sean de construcción, no de destrucción; para no regresar a modelos obsoletos y caducos; para mantener la certidumbre y estabilidad y no retornar al estancamiento. ¡Juar, juar!…. Y el dólar, a 20.95 pesitos.
cfvmexico_sa@hotmail.com
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Dinero
Dinero
Ni te veo ni te oigo, dice Salinas a AMLO
El otro impuesto que pagan las empresas
#LadyGastalona
Enrique Galván Ochoa
N
o es la primera vez que el dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, reta a debatir al ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Entrevistado durante una gira por Michoacán, recientemente AMLO insistió: a mí me gustaría debatir con el jefe de la mafia del poder, que es Carlos Salinas de Gortari. Dice que hacerlo con otros, como Enrique Ochoa Reza, el presidente del PRI, no tiene caso. ¿Qué dijo CSG al respecto? Yo soy un ex presidente dedicado a mis actividades particulares; ahorita estoy en Cuba, permanezco fuera de México mucho tiempo en actividades académicas y profesionales. Como dijera cuando todavía era presidente: ni los veo ni los oigo.
El petróleo que fue nuestro
Inexorablemente, el pacto que firmaron PRI, PRD y PAN va materializándose en la entrega de la riqueza petrolera a empresas privadas. Cuando termine su segundo periodo por cinco años más, el presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, Juan Carlos Zepeda, podrá decir a sus jefes que cumplió su cometido. Ocho empresas en solitario y siete consorcios participarán del proceso en el que se licitarán 10 contratos de licencia para exploración y extracción de hidrocarburos, y en el que además Pemex buscará un socio que lo ayude a desarrollar las reservas de Trión. Las compañías que se presentaron individualmente son: BHP Billiton Petróleo Operaciones de México, BP Exploration México, China Offshore OilCorporation E&P México, Statoil E&P México, ExxonMobil Exploración y Producción México, PC Carigali México Operations, Pemex Exploración y Producción, y Total E&P México.
Inseguridad crónica
Se estima que 35.5 por ciento de los negocios del país (empresas grandes, medianas, micros, changarros) fueron víctimas de algún delito durante 2015, de acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas 2016 (ENVE), dados a conocer por el Inegi. Los delitos con mayor incidencia continúan siendo el asalto y el robo de mercancías, dinero, insumos o bienes; presentaron un incremento de 28.7 por ciento respecto a 2013 (ver gráfica). Los datos de la ENVE muestran que a escala nacional, 57.4 por ciento de los negocios consideran a la inseguridad y la delincuencia como el problema que más los afecta, seguido del bajo poder adquisitivo de la población con 39.2 por ciento, y la falta de apoyos del gobierno con 33.5 por ciento. Nótese que son los delitos denunciados; la mayor parte no llega al Ministerio Público. Falta por hacer un cálculo sobre las pérdidas. La extorsión con frecuencia obliga a cerrar los negocios, cuando pagarla está fuera del alcance de los dueños. En la práctica, la inseguridad es otro impuesto que pagan… y cada día mayor.
#LadyGastalona
Tehuacán, el segundo municipio más poblado de Puebla, ha iniciado un procedimiento de determinación de responsabilidades por las irregularidades detectadas a las cuentas públicas de su presidenta municipal, la priísta Ernestina Fernández Méndez. Diputados locales votaron en favor del proceso contra la alcaldesa, quien hizo lo que otros, entró en pánico y tramitó amparo para evitar destitución y cárcel; ella dice que su temor fundado se debe a que no fue notificada debidamente y se le niega el derecho de audiencia. Se habla de gastos excesivos en conciertos, fiestas y renta de inmobiliario.
Ombudsman Social
Asunto: Cuba y Calderón
En torno a lo dicho por Felipe Calderón, con motivo del fallecimiento del comandante en jefe de la revolución, de veras, no tiene... el michoacano. Dice que desde su nacimiento, sólo vio dictadura. Le pregunto al esposo de la señora Margarita: ¿aprobar el Fobaproa no es peor que la dictadura? Pretender que su mujer sea presidenta, ¿no es dictadura? Como presidente ilegítimo de 2006 a 2012, ya que no ganó la elección, ¿no es peor que la dictadura? Lanzar al Ejército y la Marina a las calles de México, para matar a cientos de miles de mexicanos, como diría Wolfgang Pauli, ni siquiera es dictadura, es algo peor. Habrá que recomendarle a Calderón que siga haciendo lo que sabe hacer muy bien, yo se lo apruebo y celebro, tomar sus tequilas. Pero no más daño a México.
Dr. Rubén Mares Gallardo
R: Ya pidió su Cuba libre
Twitteratti
Ahí viene diciembre y yo espero las declaraciones que van a cimbrar a México que prometió @YoconYunes. A ver si no cimbra de decepciones.
El Candigato Morris @Oficialmorris
Leí Carlos Salinas de Gortari y en seguida sentí que le faltaban tres ceros a mi moneda de 10 pesitos.
Daniel Fermán @fermanHD
Mientras más años cumplo, más sensual me parece que las tarjetas de crédito estén pagadas a tiempo y en su totalidad.
Maceta @mlocadelamaceta
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Fidel y la libertad
Fidel y la libertad
José Blanco
F
idel y la libertad; y la igualdad y la fraternidad. Esa tríada que surge del pensamiento del Siglo de las Luces, pero que le lleva varias décadas en afincarse, con la Segunda República Francesa en 1848.
Hace unas semanas usé esa tríada para escribir un artículo sobre el feminismo, y ahora la retomo para algo decir sobre Fidel. Escribí: me parece que el consenso que soporta a la Segunda República Francesa, condensado en la tríada citada, es un programa para el desarrollo humano de no sé cuántos siglos.
Es claro que la Ilustración no parió tal programa en conciencia de que sería para la historia. Hoy puede proponerse, desde el flanco izquierdo, que eso es lo que puede leerse en tal divisa. En su nacimiento era entendida la divisa de diversos modos, todos sumamente restringidos: libertad significaba la desaparición de la opresión social; significaba no querer subyugar ni ser subyugado, e implicaba el fin de un estado de servidumbre. Así lo sentía la burguesía naciente, frente al dominio de siglos de la aristocracia. De ahí la demanda de igualdad que se creyó era alcanzada por los derechos proclamados por la Constitución política. Es abolida la esclavitud, y se institucionaliza el sufragio masculino; de la coalición gobernante, se excluye a los socialistas (Louis Blanc, Albert). Esa es la igualdad y la libertad de entonces, y así, significaba un enorme salto hacia adelante respecto del ancien régime.
En 1848 asume la presidencia Napoleón El Pequeño. En ese mismo año, Marx publica sus Manuscritos económicos y filosóficos, en que empieza a sentar las bases de su obra Contribución a la crítica de la economía política, publicado en 1859, que dará paso al tomo I de su obra fundamental, El Capital, publicado en 1867. En su obra más temprana – Los manuscritos…– escribe: La existencia del obrero está reducida, pues, a la condición de existencia de cualquier otra mercancía. El obrero se ha convertido en una mercancía y para él es una suerte poder llegar hasta el comprador. Ha comenzado una crítica profunda y radical de las ideas de libertad y de igualdad que nacieron de la Ilustración, y cobrarán ahora otro sentido. La obra de Marx habría de formular las ideas básicas (básicas) sobre la organización social que haría posible la libertad real, la igualdad real posible (hay diferencias provenientes de la naturaleza), la fraternidad entre los hombres.
Bajo el capitalismo, la libertad, la igualdad y la fraternidad son imposibles. Y la superación del muro de la imposibilidad es mil veces más ardua, en los países subdesarrollados. El primer gran intento de esa superación es el modelo asalto al palacio de invierno. Nace la URSS; su disolución inevitablemente llegó y culminó con la independencia de las 15 repúblicas de la Unión Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991. Viendo hacia atrás y en profundidad la historia de la URSS, se advierte que lo fundamental fue la creación de un formidable atajo hacia el desarrollo capitalista, en un santiamén, desde el oscuro atraso de la Rusia zarista. Por otros caminos lo mismo ocurrió en China con la construcción de su poderoso capitalismo de Estado.
La teoría del foco, inspirada por el Che, y desarrollada por Régis Debray, fue exitosa para el asalto al palacio de Batista, pero ese éxito sería incomprensible sin el aporte decisivo del sindicato de trabajadores agrícolas e industriales de los ingenios azucareros que estaban en gran parte del territorio cubano. Fidel diría después de la toma del poder y de su posterior decisión de crear una economía socialista: es ahora que empiezan las dificultades. Así fue: el gobierno cubano nunca entendió cómo tendría que desarrollarse en dirección socialista una economía terriblemente atrasada. Sólo hay que revisar El gran debate sobre la economía en Cuba, 1963-1964, en el que participaron, además del Che, Marcelo Fernández Font, Alberto Mora, Luis Álvarez Rom, Joaquín Infante Ugarte, Alexis Codina, Mario Rodríguez Escalona, Miguel Cossío, Ernest Mandel y Charles Bettelheim. Especialmente Bettelheim hizo esfuerzos enormes para explicar que la búsqueda práctica del cálculo económico en una economía planificada en atraso profundo, estaba muy lejos de las abstracciones de la teoría marxista del valor en la que insistía con ahínco el Che.
No ha habido socialismo en ninguna parte. Fidel ha sido un gran libertador: Fidel brindó un apoyo decisivo para la consolidación de la revolución en Argelia, derrotando al colonialismo francés en su último bastión; Fidel estuvo junto a Vietnam desde el primer momento, y su cooperación resultó de ser de enorme valor para ese pueblo sometido al genocidio estadunidense; Fidel estuvo siempre junto a los palestinos y jamás dudó acerca de cuál era el lado correcto en el conflicto árabe-israelí; Fidel fue decisivo, según Nelson Mandela, para redefinir el mapa sociopolítico del sur del continente africano y acabar con el apartheid, y es preciso sumar el apoyo que dio a numerosos grupos latinoamericanos que buscaban de veras la libertad inspirados por la teoría del foco. Fidel fue también un estratega sin par en política internacional: a 120 kilómetros del imperio, Cuba permanece.
Pero Fidel fue también un caudillo que todo lo decidía. Y ahí donde un caudillo manda, la justicia social entra en conflicto insuperable con la libertad: con la revolución todo, contra la revolución, nada. La divisa nacida en el seno de la Ilustración sigue siendo el faro para la creación de humanidad.
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Fidel
Fidel
Pedro Salmerón Sanginés
¡D
ictador!, se llenan aquí la boca los de la democracia ficticia del haiga sido como haiga sido; allá, los de la estirpe de Kissinger y las dictaduras militares. ¡Asesino!, gritan aquí quienes han permitido la tragedia de 150 mil muertos en 10 años; allá, quienes defienden la sangrienta política imperial y el bloqueo contra la revolución cubana. Las reacciones de Felipe Calderón o Jorge G. Castañeda aquí; las de Donald Trump o las damas de blanco allá, lo reflejan claramente.
Pero la ofensiva mediática es feroz y mis alumnos, los amigos de mis hijos no entienden nada. Si les dijeron siempre que era un dictador decrépito y sanguinario, ¿por qué el pesar de tantos? Habrá que recordarles que alguna vez los jóvenes soñaban con cambiar al mundo y que ese sueño tenía una ruta concreta y viable, un ejemplo. ¿Cómo recordarles ese ejemplo? Entre tantas maneras, elijo dos fragmentos del inmortal discurso de Fidel La historia me absolverá:
El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política, dijo tras exponer las seis leyes que un gobierno revolucionario apoyado en el pueblo pondría en práctica inmediatamente. En muy pocos años, el gobierno de la revolución resolvió cuatro de esos problemas, tal como los había presentado Fidel en el discurso, y parcialmente dos más (industrialización y vivienda). La democracia política, por supuesto, quedó pendiente, pero para nosotros, que vivíamos (y vivimos) en otra forma de antidemocracia, aquello no nos parecía entonces tan importante como la miseria o el analfabetismo.
Y preguntaba Fidel sobre la solución de esos problemas: “¿De dónde sacar el dinero necesario? Cuando no se lo roben, cuando no haya funcionarios venales que se dejen sobornar por las grandes empresas con detrimento del fisco, cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados…
No, eso no es inconcebible. Lo inconcebible es que haya hombres que se acuesten con hambre, mientras quede una pulgada de tierra sin sembrar; lo inconcebible es que haya niños que mueran sin asistencia médica, lo inconcebible es que 30 por ciento de nuestros campesinos no sepan firmar, y 99 por ciento no sepa de historia de Cuba; lo inconcebible es que la mayoría de las familias de nuestros campos estén viviendo en peores condiciones que los indios que encontró Colón al descubrir la tierra más hermosa que ojos humanos vieron. Pocos años después del triunfo de la revolución, todos los campesinos sabían firmar y los niños no morían por falta de asistencia.
Ese era el ejemplo cubano. La prueba de que era factible abatir las grandes injusticias de nuestros países. La prueba de que la revolución era posible. El lema del Che Guevara, el deber de todo revolucionario es hacer la revolución, era una invitación a la acción consciente. Para ellos la revolución no se circunscribía a la transformación de las condiciones de vida. Su tarea última era la creación de un hombre nuevo que debía construirse simultáneamente en la educación y en la práctica (el trabajo voluntario, el trabajo sin más exigencia que la satisfacción del deber cumplido, la actitud de los guerrilleros y combatientes tomada de la experiencia de la Sierra Maestra). Ideas que no se basaban en una concepción romántica de la naturaleza humana, sino en una posibilidad real derivada de la experiencia cubana.
El hombre comunista debe ser necesariamente un hombre interiormente más rico y más responsable, vinculado a los otros hombres por una relación de solidaridad real, de fraternidad universal concreta; un hombre que se reconoce en su obra y que, una vez rotas las cadenas de la enajenación, alcanza su plena condición humana (Michel Lowy, El pensamiento del Che Guevara, p. 27).
Hoy, para muchos, ese sueño ha naufragado (en parte por el hundimiento del socialismo real y la agresión permanente de Estados Unidos; pero también por problemas propios del experimento cubano, entre los que destaca la ausencia de democracia). Hoy no puede plantearse una alternativa global al capitalismo sin hacer una profunda crítica histórica de los errores (y los crímenes) del socialismo realmente existente, incluido el cubano: Pero hoy tampoco aceptamos el fin de la historia ni el fin de la utopía. Tampoco nos resignamos ante el mundo tal cual es. Y en la búsqueda de nuevas alternativas, debemos retomar críticamente mucho de lo hecho por el pueblo cubano y sus dirigentes.
Hasta siempre, comandante.
Twitter: @HistoriaPedro
Blog: lacabezadevilla.wordpress.com
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Fidel, el camarada Alejandro
Fidel, el camarada Alejandro
Luis Hernández Navarro
F
idel Castro es un mito, lo era antes de morir. Lo es en la doble acepción del concepto: como parte de una historia imaginaria en la que se deforman las verdaderas cualidades de una persona, y como elemento movilizador de la política en el que se sintetizan proyectos y anhelos colectivos.
Sobre Fidel Castro se han contado multitud de relatos fantásticos. Hay quienes aseguran que buscó, sin suerte alguna, jugar beisbol con los Yanquis de Nueva York y con los Senadores de Washington. Se dice también que, en 1946, a los 20 años de edad, fue extra en dos producciones de Hollywood: el musical Holiday in Mexico y la comedia Easy to Wed. En 2005, la CIA informó que sufría mal de Parkinson.
Estos inventos (y muchos otros por el estilo) son inofensivos al lado de la andanada de calumnias que sus enemigos le fabricaron para tratar de desprestigiarlo. Forbes lo acusó sin dar una sola prueba de tener 900 millones de dólares en una cuenta, cuando es más o menos evidente la sencillez con que vivía, que personalidades cercanas han descrito como casi espartana. Vivió sin lujos. Otros le imputaron ser un monarca, un torturador y lindezas por el estilo.
Hay quienes, escandalizados, le achacaron promover el culto a la personalidad. Sin embargo, en Cuba no hay calles, estatuas o plazas que lleven por nombre el de Fidel Castro. Más aún, él rechazó en vida que su fotografía se colgara en las oficinas de los edificios públicos. Algo inusual en el mundo de la política institucional.
Quienes lo trataron son testigos de su capacidad de escuchar y preguntar. Ignacio Ramonet lo describe como un hombre casi tímido, bien educado y muy caballeroso, que presta interés a cada interlocutor y habla con sencillez, sin afectación. Con modales y gestos de una cortesía de antaño, siempre atento a los demás.
El asunto es otro. Sus detractores nunca lo absolvieron de tener la osadía de levantarse en armas contra el tirano Fulgencio Batista, organizar un ejército con un puñado de hombres, ganar la guerra, derrocar la dictadura, enfrentarse al imperio, frenar el despojo, hacer realidad la soberanía nacional, emprender la construcción del socialismo, redistribuir la riqueza, involucrarse activamente en la lucha anticolonial en África, resistir junto a su pueblo el bloqueo económico, sobrevivir al derrumbe de la Unión Soviética, retirarse ordenadamente del poder y ver cómo su semilla libertaria germinaba en América Latina.
Nunca lo exoneraron del delito de nadar contra la corriente y demostrar que se puede ir contra la lógica del capital y de las grandes metrópolis imperiales; de hacer evidente que se puede vivir con valores como la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua, haciendo a un lado la lógica del darwinismo social capitalista y del mercado como escuela de virtud; de poner como prioridad de gobierno la salud y la educación del pueblo.
Pero, sobre todo, no le perdonaron su más grave pecado: salir victorioso en un buen número de sus grandes apuestas. Ciertamente no fueron todas, pero sí la mayoría. Los señores del poder y del dinero pueden darse el lujo de exculpar a quienes los desafiaron y perdieron la vida en el intento, pero no de indultar a quienes los derrotaron. Fidel Castro fue uno de ellos.
La afrenta del comandante les resultó imperdonable. Vaya, ni siquiera pudieron asesinarlo, como intentaron hacerlo en más de 600 ocasiones. Falleció entre los suyos de muerte natural. Hasta sus últimos días fue visitado por quienes lo quisieron y admiraron. Incluso se dio el lujo de escribir un último artículo sobre sus 90 años de vida pocas semanas antes de morir.
Fidel Castro fue (es) también un mito, entendido no como ficción, sino en el sentido que le dan a este concepto Georges Sorel y José Carlos Mariátegui. Su figura es una imagen-fuerza que evoca sentimientos, un imán que convoca a la acción colectiva, un momento de condensación de la historia viva de América Latina, de representación de la voluntad continental de cambio hacia otro mundo más justo.
Prácticamente durante casi toda la segunda parte del siglo XX y lo que va del XXI, el comandante Castro y la revolución cubana suscitaron en otros países olas ininterrumpidas de lucha a favor de la independencia nacional, la democracia profunda y el socialismo. Fidel reconoció y estimuló la vitalidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y su capacidad para hacer su propia historia.
Dotado de un excepcional sentido de la historia, Fidel supo ser, a lo largo de más de seis décadas, un hombre de su tiempo. Analista profundo de las situaciones concretas, se colocó, una y otra vez, en la cresta de los cambios de época.
El seudónimo de Fidel Castro en su exilio mexicano fue Alejandro, su segundo nombre real. Con ese alias preparó el desembarco de su expedición armada a Cuba, hace ya 60 años. En ese nombre de guerra se sintetizan su extraordinaria capacidad como conspirador y la firmeza inquebrantable de sus principios. Y, a pesar de ser un jefe de Estado, el comandante siempre fue a lo largo de su vida el Alejandro de los principios éticos y convicción revolucionaria de su aventura mexicana.
El comandante fue un líder que inspiró a una diversidad generaciones en los más distintos países. No puede decirse lo mismo de muchos personajes de la política contemporánea. A juzgar por las expresiones universales de duelo que se han hecho patentes estos días, del cariño que una parte de la juventud planetaria le profesa, el mito de Fidel sobrevivirá a su muerte, no como un logo reproducido en camisetas, sino como ejemplo a emular. Como un reconocimiento a la congruencia de Fidel Alejandro.
Twitter: @lhan55
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