EL DELFÍN

Este es un espacio para la difusión de conocimientos sobre Ciencia Política que derivan de la Carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Mexico SA

México SA SHCP tras el predial Sorpresa dudosa Oportunidad fiscal Carlos Fernández-Vega
A legraos, mexicanos ilusos, que la fiesta no termina. Los siempre efectivos genios macroeconómicos que de mucho atrás se hicieron del país ahora, con bombo y platillos, anuncian sorpresas favorables para la economía en 2017, y éstas, en el mejor de los casos, no irían más allá de un superávit primario, es decir, lo que prometieron en el paquete económico que presentaron en septiembre de 2016 (y en 2015, 2014 y 2013, sin cumplir). Pero, ¡ojo!, todo indica que la verdadera sorpresa favorable, la real y contundente para el bolsillo de los mexicanos, es que el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ya fijó la vista (ascendente, desde luego) en el impuesto predial, el cual –cree el itamita– tiene un relevante potencial a la hora de incrementar los ingresos del erario. Entonces, ¡a pagar más por lo mismo! Con lo anterior comienza a tomar forma aquello de las sorpresas favorables, con todo y que desde que el inquilino de Los Pinos, Luis Videgaray, presentó la reforma fiscal peñanietista al Congreso y éste la aprobó sin chistar, el compromiso gubernamental fue no más impuestos ni alza de los existentes a lo largo de la presente administración. Pero hay de sorpresas a sorpresas, porque entre tantas otras cosas prometieron crecimiento de 5 por ciento con las reformas aprobadas, y no llega ni a 2 por ciento; prometieron no aumentar los precios de los combustibles ni las tarifas eléctricas (porque con la reforma fiscal es suficiente), y resulta que hoy los mexicanos pagan precios y tarifas históricas; tras el megagasolinazo prometieron que no tendría un efecto inflacionario, y hoy la inflación es la mayor en siete años, y contando. Y como esas, mil. La Jornada (Israel Rodríguez) lo reseñó así: al participar en la Asamblea General de la American Chamber, que hoy cumple cien años, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, afirmó que hay un área de oportunidades en materia fiscal como es el cobro del predial. Señaló que un comparativo internacional muestra que en donde México está rezagado es en el cobro del impuesto predial. Este impuesto, dijo, no solo le da a los municipios una fuente de ingresos relevante, sino que además se convierte en una fuente de desarrollo urbano muy importante. Creo que en términos de hacer una evaluación prospectiva hacia futuro, de dónde hay áreas de oportunidad, debiéramos de buscar cómo fortalecer el predial como fuente de ingresos relevante. Sin embargo, aclaró, todavía no se está haciendo un planteamiento formal, pero en el ánimo de hacer prospectiva se está identificando en dónde en el futuro México tendría que revisar, porque tiene pendiente una base de predial endeble y por lo tanto hacia el futuro sugiere una agenda de trabajo importante. El titular de Hacienda detalló que en México nuestra gran oportunidad para hacer las cosas mejor es el predial. Además, en nuestro país únicamente se cobra 0.2 por ciento del producto interno bruto (PIB) de predial, mientras que en América Latina esta cifra alcanza 1.7 por ciento, en la OCDE 2.2 por ciento y en Estados Unidos 3.2 por ciento. Esto quiere decir que hay una gran área de oportunidad. Entonces, he allí la verdadera sorpresa favorable que el gobierno peñanietista piensa dar a los mexicanos. De tiempo atrás la Auditoría Superior de la Federación advirtió que “la debilidad financiera de los estados y municipios es resultado, en gran parte, de su reducida captación de ingresos propios, lo que se traduce en una significativa dependencia de los recursos federales transferidos y se generan condiciones que propician su utilización para fines distintos a los que establece su normativa. En ello influyen los siguientes elementos: la falta de planeación municipal y gasto descontrolado tanto en estados y municipios, así como eludir el costo político de incrementar o simplemente cobrar contribuciones locales, como el impuesto predial o tenencias vehiculares. Asimismo, existen débiles sistemas de control interno en ambos órdenes de gobierno, con mayor acento en los municipios. Este aspecto es determinante en los problemas que presenta la operación y ejercicio de los recursos transferidos. Adicionalmente, las insuficiencias en las capacidades institucionales de los gobiernos locales para la gestión del gasto federalizado, acentuadas en el caso de los municipios, es un factor que contextualiza e incide de manera importante en los resultados de ese gasto. Entonces, como gobernadores y presidentes municipales no quieren pagar el costo político por el cobro de impuestos (como si no lo pagaran por las inenarrables raterías que cometen en el ejercicio de sus cargos), el gobierno central, vía Secretaría de Hacienda, gentilmente se ofrece hacer su chamba y meter la mano en los dineros recaudados, no sin antes jinetearlos a discreción y quedarse con su mochada. En todas partes se cuecen habas, pero los habitantes de la Ciudad de México, con gobiernos progresistas, han sido víctimas de no pocos gasolinazos, tarifazos, predialazos y conexos. Y eso que la gran urbe se cuenta entre las principales con relativa autosuficiencia financiera. Existen otras (estados completos) con una dependencia al ciento por ciento. Pero bueno, lo que José Antonio Meade cataloga de área de oportunidades en materia fiscal (léase subir el predial) representa un verdadero regalo para los amigos del régimen, como los barones de la minería comprenderán. Para dar una idea de qué se trata, retomo una información publicada por La Jornada Zacatecas: los grandes consorcios mineros que operan en el estado pagan una miseria por impuesto predial pese a las multimillonarias ganancias que obtienen. Bajo la firma de Alma Alejandra Tapia y Carlos Alberto Navarrete, el rotativo denuncia que “en el municipio de Vetagrande, empresas mineras pagan 300 pesos de impuesto predial, mientras en El Mineral, la minera PLC Fresnillo –antes Peñoles, propiedad de Alberto Bailleres, el de la corcholata legislativa Belisario Domínguez– hasta hace poco erogaba 800 mil pesos anuales, y actualmente por ese impuesto cubre 4 millones 800 mil pesos, cuando la empresa tiene un valor aproximado de 10 mil millones de pesos. Actualmente hay seis grandes empresas mineras en el estado que explotan ocho yacimientos con ganancias multimillonarias, y es poco lo que dejan a la entidad” (como por impuesto predial). Las rebanadas del pastel Entonces, ¡aprestaos!, mexicanos pagadores, que ya viene otra tanda de sorpresas favorables. Twitter: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com Subir al inicio del texto

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